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Conciertos Rock & Metal

Por Alexis Pérez Escalante

Colaboración Juan Guillermo Carrasco

 

Catacombs_of_the_black_vatican_album_coverBueno, partamos por algo: The Black Vatican es el estudio en Los Ángeles en donde la hermandad Black Label Society ha registrado este “Catacombs Of The Black Vatican” (2014. eOne Music-Mascot Label Group) y nada más. Eso como dato curioso, solo por si pensaste que los dirigidos por Zakk Wylde se habían encontrado dentro de un ritual “satánico” o habían decidido seguir un camino más “oscuro”, y la verdad el título del álbum puede prestarse a confusiones pero ciertamente resulta solamente en algo irónico, y tal vez hasta un poco “decepcionante”, o por otra parte, tal vez no. La ironía deliberada aquí es que la creencia cristiana de Wylde está presente en casi todas las letras del álbum, y para muchos fans del metal esto les abre de alguna forma un mundo completamente nuevo.

Sin duda Zakk Wylde es el hombre aquí, ya sea hablando o cantando, tocando la guitarra acústica o conectándose a una pared de Marshalls, bebiendo cerveza o tan solo agua, el simplemente captura tu atención. Su sinceridad viene definitivamente del corazón, y su increíble talento es el centro de atención por donde quiera que vaya. Prácticamente todo lo que ha tocado se ha convertido en oro, y después de 16 años y nueve álbumes de estudio, la última oferta de Black Label Society, “Catacombs of the Black Vatican” no es la excepción.

Una vez más, las canciones y la producción han corrido por cuenta de Wylde, haciéndose acompañar esta vez por el recién llegado Dario Lorina (Lizzy Borden), que a pesar de no haber participado de las grabaciones es ya el reemplazo oficial del compañero de años y “evil twin” Nick Catanese. Junto con él, John DeServio en el bajo y la otra adición más reciente, Chad Szeliga en la batería. La suma de estos talentos hacen de “Catacombs of the Black Vatican” un pozo sin fondo de melodías fuertes, riffs sísmicos y la máquina de destrucción en cada uno de los solos que este vikingo nos suele proporcionar, y así, como anterior álbumes, “Catacombs of the Black Vatican” está lleno de crudos paisajes sonoros, atravesados por letras sobrealimentadas que mezclan el comentario social conciso (‘Damn the Flood’ / ‘Heart of Darkness’) con cosas más personales y con un sincero peso emocional (‘Scars’ /‘My Dying Time’).

Fields of Unforgiveness’ abre el disco con dulces guiños a Led Zeppelin. Los armónicos clásicos y patentados de Zakk te saludan como un viejo amigo, con la voz alta y tonificada de Wylde lamentándose sobre un par de riffs implacables, logrando transmitir un fuerte sentido de amenaza y malestar. Gran forma de iniciarlo todo. ‘My Dying Time’ mantiene la ranura que emana Zakk, enfocando al oyente hacia las voces y a la guitarra, pero sobre todo a la melodía, llena de líneas vocales muy al estilo blues/rock sureño. Algo ya típico en la banda en todo caso. ‘Beyond the Down’ y ‘Believe’ son un par de tracks que recuerdan un poco a los días de Pride & Glory, con muchos elementos híbridos y sucios en sus estructuras, pero llenos de hard rock y heavy metal que hacen que mantengas el impulso headbanger todo el tiempo. Por otro lado ‘Angel of Mercy’ resulta ser la primera balada del álbum. La melodía y el tono aquí son reconfortantes y suaves, alcanzando su máximo nivel con un solo de guitarra fenomenal, el cual permite que la canción aterrice suavemente ya hacia el final. La voz de Wylde está definitivamente enmascarando la angustia de sus sentimientos. La pista ‘Heart of Darkness’ comienza donde ‘Fields of Unforgiveness’ nos dejó, pero esta vez con más sentimiento Sabbath. Claramente, las creencias y la pasión de Wylde están en una escala que tiene su propia distinción, al menos así funciona para mí.

Scars’ es la segunda balada en “Catacombs of the Black Vatican”, con sus transiciones de la acústica a la guitarra eléctrica que fácilmente podrían hacerla encajar en el “Book of Shadows”. Zakk comienza el solo con un sonido fresco, guiándolo todo con la guitarra slide y terminándolo con un tono más “jazz”. Probablemente la mejor balada del disco. ‘Damn the Flood’, ‘I’ve Gone Away’ y ‘Empty Promises’ tienen la firma BLS por todos lados, llenos de riffs aplastantes, solos crujientes y armonías oscuras. Chad Szeliga hace algunos patrones particularmente ingeniosos, especialmente en ‘Empty Promises’. Ya cerrando el álbum nos encontramos con la canción más “bluesera”, ‘Shades of Gray’, la cual resulta una interesante elección para terminar este registro (muy al estilo de ‘January’ del “Order Of The Black” del 2010), demostrando que el talento y las influencias de Zakk no tienen límites.

Como mencionamos al principio, “Catacombs of the Black Vatican” es el segundo lanzamiento consecutivo de BLS que ha sido grabado en el estudio casero de Wylde, The Black Vatican, y eso lo hace interesante ya que tiene un sonido muy similar y muy al estilo del primer álbum grabado allí, el “Order Of The Black”, permitiéndonos así seguir el hilo de la historia. La guitarra de Zakk sigue sonando tan bien como siempre, pero la batería de Chad Szeliga sí que suena excepcionalmente bien!. Todo el kit de batería suena muy natural y sobre todo sin demasiado proceso, como solía pasar en anteriores discos de Black Label Society, y ese si es un gran plus.

Con canciones de alta calidad, gran musicalidad y una producción impecable, este es probablemente uno de los mejores lanzamientos de Black Label Society hasta la fecha y sin duda un álbum sólido de principio a fin. Las habilidades comprobadas de Zakk Wylde como compositor siguen intactas, así como sus proezas con la guitarra. “Catacombs of the Black Vatican” está sin duda un peldaño más arriba dentro del catálogo de la hermandad Black Label Society. Juzga tú mismo.

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