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Conciertos Rock & Metal

Incubus – 8

2017 Island Records.

  1. No Fun

  2. Nimble Bastard.

  3. State of the Art

  4. Glitterbomb

  5. Undefeated

  6. Loneliest

  7. When I Became a Man

  8. Familiar Faces

  9. Love In A Time Of Surveillance

  10. Make No Sound In The Digital Forest

  11. Throw Out The Map

Por David Amigo

 

Después de todo, ¿quién no quiere ser como Primus y los RHCP?” Escribía Incubus en las notas de la re-edición de  Fungus Amongus, su disco debut de 1995. La banda de Brandon Boyd y Cía. Puede ser una de las más importantes del rock alternativo de la escena Post-Grunge. Mediáticamente no alcanzarían la fama hasta la llegada de su tercer LP “Make Yourself” (1999) del cual se escucharon “Pardon Me”, “Stellar” &  “Drive” en todas las radios del mundo, sin mencionar la fuerte rotación de sus videoclips en MTV y similares durante el apogeo de la banda. “Morning View” (2001) coronaría al grupo como uno de los más importantes de lo que los medios tildaron como “el regreso del rock” debido al ingreso a las corrientes de gusto masivo del denominado Nu-Metal. Sin embargo, Incubus poco tuvo que ver con el sonido de bandas tan dispares como Korn, Limp Bizkit, Deftones y Linkin Park. A excepción de “S.C.I.E.N.C.E” de 1997 (único disco de la banda que en algo se asemeja a sus pares de la época) La carrera del quinteto ha sido un ir y venir por variados estilos en los cuales se han sabido manejar con maestría: Fungus Amongus & Enjoy Incubus (1996) son claros ejemplos de la fuerte influencia funk rock y jazz de la banda. Sin embargo, “Morning View”, “a Crow Left of the Murder” (2004) & “Light Grenades” (2006, el disco menos vendido de la banda que debutó y se retiró del ranking Billboard en menos de una semana) podrían haber sido editados por una banda de Seattle en la primera mitad de los 90’s.  

Luego de 5 años editaron  “If Not Now, When?” en 2011, un experimento prácticamente carente en su totalidad de las características guitarras de Michael Eizinger, un vuelco que no gustaría para nada a los fans más acérrimos de la banda y que posicionaría a la banda prácticamente como un forzado acto de renovación tildado por muchos medios como rock descafeinado en incluso como rock para niñitas (¿?).

El pasado 21 de Abril salió a la venta su octava placa bajo el conveniente título de “8” La banda prometió un regreso al rock guitarrero de sus raíces y luego de la retrospectiva introductoria pasamos a analizar en detalle.

Siendo tal vez una de las últimas bandas de cultos del Rock aparecidas en la segunda mitad de los 90’s. Incubus, al igual que muchos otros artistas, se encontraron en una época de cambios bruscos donde la digitalización y la popularidad de artistas pop salidos de internet saturan el universo de los gustos masivos y donde los “artistas de trayectoria” ya no forman parte de “lo que es nuevo” o “lo que va a la vanguardia”. Es más, es muy probable que muchos fans de la banda les hayan dejado de seguir hace mucho. Entonces, ¿Qué tiene que ofrecer el Incubus de 2017 a viejos y posibles nuevos fans?

El disco parte con “No Fun”, guitarras distorsionadas y melódicas que recuerdan a los 90’s bajo una melodía vocal que suena demasiado limpia como para pasar canción de rock alternativo sucio. Le sigue el primer single “Nimble Bastard”, muy en el sonido tradicional del quinteto, nuevamente con arreglos vocales que contradicen la potencia de guitarra, bajo y batería. “State of the Art” es otra power ballad ya escuchada muchas veces en sus últimos trabajos y podría ser perfectamente cantada por Alanis Morissette con una actitud mucho más convincente, ya que la melodía es mucho más representativa de la Canadiense que de sus propios autores.  “Glitterbomb” y “Undefeated” pasan totalmente desapercibidas, muy poco jugadas para una banda que tiene hasta un DJ en sus filas. “When I Became a Man” Que dura casi un minuto, es por lejos la canción más original de todo el disco. Ritmos latinos, didgeridoo y percusiones que podrían ser parte de un número de un hotel lujoso en Hawaii. “Familiar Faces”, con guitarras que podrían ser de artistas pseudo rock como Artic Monkeys y otros no dignos de mencionar acá, demuestran la desesperación de la banda por volver a los rankings y a la televisión pagada. “Love in a Time of Surveillance”, abre con el clásico sonido de la conexión vía teléfono a internet y explota en guitarras rockerísimas para pasar a la clásica fórmula verso calmado, coro rockero y verso calmado otra vez (criticado de manera sutil alguna vez por el propio Kurt Cobain en su canción Verse Chorus Verse) Quizás una de las canciones que más destacan del disco a pesar  de su estructuración tradicional. “Make No Sound In The Digital Forest” el tema instrumental del disco, -y el que me imagino-, justifica la presencia de D.J. Kilmore en la banda. El disco termina con “Throw Out The Map” que comienza con una conversación que rinde tributo a “Deep Inside” (corte de su segundo L.P. S.C.I.E.N.C.E.)

A modo de cierre, “8” es claramente un disco más de Incubus. La banda que irradiaba creatividad se perdió definitivamente el 2004 con “a Crow Left of the Murder”. A pesar de contar con músicos tremendamente capaces en su labor, el conjunto una vez más ha optado por “irse a la segura” y editar un trabajo que podría pasar fácilmente como descartes de trabajos anteriores. Probablemente sea más sano tirar la toalla y retirarse con un legado de discos y presentaciones en vivo impecables antes de que sus nuevos trabajos terminen por enterrar sus mejores años. El rock dejó de ser moda hace muchos años y parece que a Incubus, al igual que muchas otras bandas de su misma época, hay que avisarles antes de que acabe con lo poco bueno que queda de ellos: el recuerdo.

 

 

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