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Conciertos Rock & Metal

Por Freddy Veliz

 

 

PEARL JAM  LIGHTNING BOLTA 23 años de su formación y a cuatro de su última obra de estudio, Pearl Jam nos recuerda que aún están ahí en el ruedo, invencibles y convertidos en la banda más constante de esa generación que gritó su disconformidad desde Seattle al mundo.  Lightning Bolt es el nombre escogido para su décima placa de estudio, y a pesar de su constante carrera, la banda de Eddie Vedder y compañía está bastante alejada de la otrora potente agrupación de la primera mitad de los 90s. El comienzo del disco con “Getaway” se vislumbra prometedor, con una base rítmica que te va enganchando en conjunto con un coro bastante contagioso, la canción se deja escuchar con facilidad para continuar con los guiños punkrockeros de “Mind Your Manners” otro punto destacable dentro del disco, al igual que la siguiente “My Father’s Son” en que destaco la base bajo/batería como la gran protagonista, con un McCready y Gossard pasando a un segundo plano con las seis cuerdas, Jeff Ament vemos que se la jugó en la composición para ser el protagonista.

Con “Sirens” las revoluciones se frenan en una balada de sensibles y elegantes armonías, contrastadas con la enérgica “Lightning Bolt”, tema que da nombre al álbum y que denota la frescura que la banda mantiene a pesar del paso de los años. Madurez es un calificativo que se repite y se acomoda a lo que Pearl Jam nos ha presentado en lo que va del siglo XXI.

El ritmo marcado de “Infallible” con la sentida interpretación de Vedder marca la diferencia dentro de la globalidad de la placa, que continúa con la atmosférica y genial “Pendulum” ,tema que se desmarca aún más de lo que nos presenta Pearl Jam en cuanto a la sonoridad de Lightning Bolt. Se toman riesgos al borde de lo experimental con un comienzo que pareciera adentrarnos en una obra minimalista.

Con “Swallowed Whole” volvemos al Pearl Jam más enérgico y recargado, un tema seguro para corear en vivo que nos lleva a aguas más rocanroleras con “Let the Records Play”.

Extraída de Ukelele Song , el segundo álbum solista de Eddie Vedder, se nos presenta “Sleeping by Myself”, manteniendo la línea melódica de la original, pero con nuevos arreglos instrumentales que nos envuelven en agradables armonías, por momentos demasiado dulces para mi gusto, pero logra añadir a  LB momentos de respiro y versatilidad.

Variabilidad que queda nuevamente demostrada con las cadencias folk de “Yellow Moon”, con el sutil apoyo rítmico de Matt Cameron desde la batería.

Con “Future Days” llegamos al punto final del álbum, otra balada que conmueve, con arreglos de piano y violines  a cargo del también productor del disco, el connotado Brendan O’Brien y la talentosa Ann Marie Calhoun respectivamente. Un cierre lleno de sentimientos y exquisitas atmósferas, para un disco que se recorre a través de estructuras variables. Estamos bastante claros que ya no existe el desenfreno de los 90s, y que los miembros de la banda bordean ya los 50 años de edad, ahora han optado  jugársela por trabajar las melodías y los matices instrumentales, reflejan estar más relajados y positivos. En lo personal no soy un fanático ni mucho menos de Pearl Jam, es más, mis preferencia se quedaron en sus tres primeros discos, pero este álbum me dejó muy buena impresión, se nota una dedicación especial, logrando superar con creces su anterior placa (Backspacer del 2009). La banda de Vedder y cía. a estas alturas no necesita demostrar nada, por lo tanto, lo que se les puede exigir son trabajos a la altura de su trayectoria, y con eso cumplieron a cabalidad, un disco de buena factura, en el que quizás no cambiaran el mundo pero si ratificaron que aún tienen mucho por seguir entregando.

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