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Conciertos Rock & Metal

Por María José Sandoval.

 

Drama, acción, corazón y sudor. El actor Michael B. Jordan nos trae nuevamente al ring para revivir la saga de “Creed”, el spin-off de la mítica producción de Rocky y de la mano del director Steven Caple Jr.

La historia se centra en el joven boxeador Adonis Creed (M. B. Jordan) luego de unos años de su única derrota, a quien la vida le sonríe ahora y debe repartir su tiempo entre sus obligaciones personales y el entrenamiento.

Ya en la cima de su carrera y coronado como el mejor de su peso, se enterará por los medios que quien quiere retarlo ahora por la corona no será nada más ni menos que el boxeador ruso Viktor Drago (Florian Munteanu), hijo del ex boxeador Ivan Drago (Dolph Lundgre), quien habría dejado sin vida en el ring al padre de Creed hace más de treinta años atrás.

Es así como la vida del joven boxeador tendrá que debatirse en su familia o el legado de su padre, convirtiéndose en una viva imagen de una batalla del pasado pero entre padres e hijos.

 

Leyendas

A pesar de seguir la línea de querer rejuvenecer el clásico de Rocky, “Creed” logra nuevamente darle un aire fresco a la saga y cometiendo casi los mismos errores que este.

A pesar de que mantiene la esencia de las películas anteriores, esta vez pareciese que Balboa (Silvester Stallone) dijese “adiós”.

Balboa sigue ocupando un lugar fundamental en la saga, sólo que ahora, el que pasa por su momento de decadencia es Adonis, quien no sólo debe enfrentarse a un luchador más grande que el mismísimo Dwayne Johnson, sino que debe enfrentarse a su ego establecido a base de victorias y al significado que tiene para él enfrentarse a quien terminó por matar a su padre.

Es interesante ver cómo utilizar la pelea no para ver de qué trata, sino en el sentido de qué significa esta para cada hombre, en donde si bien ya no vemos tanto a Rocky, quizás un factor desafortunado, sí vemos mucho a los Drago y cómo este show deportivo le afecta directamente en la vida a Viktor.

Vemos de pronto, la analogía que utiliza Ivan sobre “perder” y en cómo ser un perdedor marca de por vida al competidor, y cómo la utiliza para entrenar, a base de odio, a su hijo de las formas más sobrehumanas posibles.

Entendemos perfectamente a los antagonistas de la historia, y es esa una de las partes más valiosas de esta, que no nos enfrentamos a un personaje plano.

Vemos sus miedos, sus historias en extractos de largometrajes anteriores, recordamos sus derrotas y aunque el actor  Florian Munteanu no tiene mucho guión, demuestra sus emociones durante las peleas en arcos de miradas, de dolor y en acciones durante todo el filme, convirtiéndose en una serie de peleas, a simple vista, más importante para los Drago que para los Creed.

Cada uno vive y trata de justiciar su propia tragedia y las relaciones de padre e hijo.

Por otro lado tenemos a un Adonis Creed capaz de ser frágil y orgulloso en ambas partes, para descubrir finalmente el por qué quiere dar esta pelea, y en donde “ser hombre” también es tratar de vencer a su propia arrogancia, la que finalmente termina siendo su verdadera lucha.

“Tirar la toalla”

Cada golpe de Drago es una bomba para tus oídos. Acompañado de buenas imágenes, estallidos de fuego, música y esfuerzo al entrenar, la película goza de buenas aunque pocas escenas de pelea, rebosantes de guiños a la saga anterior y al clásico de Rocky, donde vemos a un Balboa intentando ser padre de nuevo, pero sin nada de protagonismo en comparación con cómo lo fue antes.

Un largometraje lleno de expectativas, dinastías y legados, de egos y pasión, pero también de un cierto desgaste entre la relación de Adonis y Rocky, que francamente no era necesario.

Siento que más que aportar, detiene bastante el desarrollo del problema y se convierte en una excusa más por ir sacándolo poco a poco de pantalla ya que al final no llega a nada en el filme.

Rocky se pierde en este largometraje, y es lamentable ya que su icónico rol termina por ser un reflejo de lo que el personaje era en la saga anterior.

Perdemos tiempo al no saber más de su personaje, su relación con su hijo y en vez de hacerlo indagar y batallar por ello, te hace pensar que con esta interpretación, que sería imposible verlo de nuevo nominado a un Oscar por este papel como lo fue hace unos años atrás.

En definitiva, Creed 2 hace lo posible por no ser otra película de boxeo, tiene resultados bastante creativos, lo que la hace una película intensa y llena de sentido emocional, traspasando las ganas de ganar y ya dejando en claro que esto se trata de las personas y no del evento en sí.

“Creed 2” aún está disponible en todos los cines en el caso de que quieras oír tronar todos los huesos de tus personajes favoritos, y si aún no has visto el tráiler oficial del filme, no te preocupes porque aquí te lo facilitamos:

 

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