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Conciertos Rock & Metal

Nota: Freddy Véliz   Fotos: Cristian Carrasco

British Lion, 18 de noviembre 2018   Teatro Caupolicán, Santiago-Chile

El 2012, Steve Harris, el emblemático fundador, bajista y principal compositor de Iron Maiden, se embarcó en un proyecto personal, reviviendo una antigua banda que él mismo había apadrinado y apoyado como manager y compositor. British Lion tuvo su origen en los noventa, de breve vida, hasta que Harris la retoma, y participa además como parte de los músicos integrantes, lanzando un álbum debut, que, por la conocida y abultada agenda de Harris junto a Iron Maiden, no había podido mostrar en vivo  por Europa, hasta bien entrado el 2013. Harris vuelve a los pequeños clubes y al contrario de lo que acostumbra con su banda madre, puede interactuar de manera más íntima y cercana con sus fans.

La banda debutó en Chile ayer 18 de noviembre en el Teatro Caupolicán, frente a un público que en su mayoría desconocía el trabajo de British Lion, pero que obviamente deseaban estar frente a frente con “El Jefe”, como se suele calificar al hombre líder de la agrupación más grande del Heavy Metal.

Temprano los fuegos se abrieron con dos conjuntos del circuito nacional, que ante una muy baja asistencia, mostraron parte de los que vienen generando. Cleaver y King of Liars, quienes desde distintos frentes, que van desde el hard rock al rock alternativo con tintes soul, cumplieron con las expectativas dentro de lo que se espera para la apertura de un show internacional.

A las 20:00 horas en punto, los británicos subieron al escenario, y por supuesto que todas las miradas estaban dirigidas hacia el bajista, considerado además uno de los más influyentes del género. Harris estaba de vuelta en el escenario testigo también del debut de Iron Maiden en  1996, por lo que ya era terreno conocido para el músico inglés.

La banda se mueve dentro de un hard rock contundente, aunque su propuesta no impresiona, si logran compenetrar al público que los sigue con palmas y coros, a pesar de que, como bien dijimos anteriormente, la mayoría no tiene un conocimiento profundo de su trabajo discográfico, que espera lanzamiento de un segundo disco para el 2019.

Richard Taylor, su vocalista, no se amilana ante tamaña estrella con la que debe compartir escenario, y logra destacar en su desempeño, logrando dominar al público desde el frente, una tarea compleja al  ver los rostros de los asistentes en un trance casi hipnótico frente a los movimientos de dedos de Harris, quien  corre y nos apunta con el mástil del bajo, como en los grandes momentos junto a la Doncella. Es entendible que todos quisieran aprovechar esta instancia única para apreciar al líder de Iron Maiden a solo un par de metros de distancia.

British Lion, es un conjunto sólido que mantiene ciertas barreras que lo alejan de lo que Harris ha hecho con Iron Maiden, y eso es valorable por parte del trabajo aportado por el bajista, así no se convierten en una copia más económica de La Bestia, y se marca un camino propio, aunque por momentos, es inevitable asociar ciertas líneas con el sello de los pioneros de la NWOBHM, un ejemplo claro es el tema “Us Against the World”, cuyas primeras figuras de guitarra tienen un cierto parecido a  “Caught Somewhere in Time”. Cortes de su placa homónima como “This is my God”, con la que abren el concierto, “Lost Worlds” o “The Chosen Ones”, se intercalan con cortes como “Spitfire” el primer adelanto de lo que será su próxima placa de estudio.

Show discreto, frente a un aforo reducido, que solo alcanzó para ocupar la mitad de la cancha del recinto santiaguino, claramente si Harris no estuviese en la banda, hubiese sido impensado tener al conjunto en Chile, un riesgo para cualquier productora. Quedó demostrado con la pobre convocatoria, que solo alcanzó para congregar al fanático cuya curiosidad es más fuerte que la lógica de ver a una banda de bajo perfil comercial.

Fue un encuentro íntimo con una de las figuras más importantes de la historia del heavy metal mundial, que se ve disfrutando al máximo esta experiencia, y que lo devuelve a espacios similares con los que partió con su banda estrella hace más de cuatro décadas. El público conforme se retiró sabiendo que lo tendremos de vuelta con Iron Maiden en octubre del 2019, aun queda un año para ese anhelado regreso. La diferencia es infinitamente grande, pero lo de ayer fue una oportunidad para estar cerca del humano, y no del monstruo heroico con el que debemos lidiar en un escenario de la magnitud del que nos espera en el Nacional. El León británico cumplió, junto a la marca inigualable de Steve Harris, ahora solo queda degustar el momento.

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