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Conciertos Rock & Metal

La segunda jornada del Chargola Fuckingfest tuvo a la mujer como principal actor, en un festival variado, con excelentes bandas y una muy poca asistencia del público.

 

27 de mayo | Arena Recoleta

Nota: Freddy Veliz | Fotos: Cristian Carrasco

 

En una inédita iniciativa, la productora Chargola regresó este año con su festival Chargola Fucking Fest, esta vez con dos ediciones separadas por un lapso de una semana, primero con un cartel tradicional de bandas chilenas de rock y metal, y la segunda con la especial característica de estar dedicada a bandas cuyo frente está dominado por mujeres, definido como el Chargola Fucking Fest Femme.

El escenario de Arena Recoleta fue el espacio elegido para acoger a las bandas, diez en total, donde el poder femenino tendría la misión de imponer sus cualidades rockeras, unas que muchas veces el machismo imperante en el género (y la sociedad toda), margina o menosprecia, algo que en la actualidad se ha minimizado pero que aún continúa arraigado en algún sector. Como la misma Paulina Cádiz apuntó en su discurso, abriendo el festival con su dúo Almorta :En Chile siempre ha sido difícil hacer metal, lo que se duplica cuando eres mujer haciendo metal, y se complica aún más cuando eres mujer y madre haciendo metal”, una gran verdad venida de la boca de una de las pioneras en Chile en subirse a un escenario frente a un movimiento dominado por hombres, ella fue parte de Asociales, quizás la primera banda de punk y/o metal integrada exclusivamente por mujeres, que a fines de los ochenta fueron víctimas de la cosificación de un circuito machista, que se sentían con el derecho de recibirlas con un superficial “¡En pelotas! ¡En pelotas!” en lugar de valorar la entereza de atreverse con el metal con actitud y ovacionarlas por lo estrictamente musical. Los años han pasado y la bajista se ha mantenido en el movimiento aportando en una gran diversidad de bandas entre las que destacamos Berberis, Lupus, Warpath y Cruor, estos últimos serían los encargados de abrir la jornada, lo que debió cancelarse por problemas de salud de su baterista que fue hospitalizado, y en una señal de profesionalismo para no dejar un vacío de última hora en el cartel, Paulina se presentó junto a Andrés Vidal con Almorta, y así desenfundar un puñado de canciones escogidas para ir recibiendo a los primeros asistentes que llegaban al recinto.

Con la animación de Sirena, vocalista de Aurora Voraz, el encuentro proseguía con la banda de heavy metal Sangre de Acero, quienes en una trayectoria de 14 años, han sufrido variados cambios de formación, contando en su último line-up con la voz de Karina Contreras, que demostró una energía y fuerza vocal que sin dudas le da un sello distintivo a la banda, además de poseer un gran manejo de la puesta en escena, personalmente un gran descubrimiento. La actitud desgarradora de Paola Dippel se hace presente con Von Dippel, rock duro con impronta punk, Paola además de ser una gran comunicadora, despliega un acto enérgico, directo y de mucha conexión con el público, acompañada por una banda de experimentados músicos, la ex Mala Seda derrocha rock and roll.

Con un rápido despliegue técnico, los entretiempos fueron breves, lo que se agradece cuando la cantidad de agrupaciones es alta, y los tiempos son acotados. Luego de que Von Dippel dejara alta la adrenalina rockera, los porteños Tephiret se ubican en el proscenio para estallar con su potente propuesta rockera que funde metal, con estructuras progresivas y de raíz, la brillantez de sus músicos más el dominio escénico y vocal de Catalina Blanco cautivan al público, llegando al peak de las emociones con un sentido homenaje al fallecido Chris Cornell, una banda en plena proyección que en un breve set desplegó sus más notables cartas.

Simone, cantante nacional que se ido abriendo paso en el mundo del metal sinfónico continuó esta muestra de poder femenino rockero con un show cargado a los sonidos épicos con versiones de clásicos del animé, del que la artista es una confesa fanática. Acompañada de destacados músicos de la escena local como el tecladista Nicolás Quinteros (Delta,  De Saloon), los guitarristas Benjamín Lechuga (Delta – Lechuga) y Diego Valenzuela, el bajista Diego Contreras (Violent Passion Surrogate) y el baterista Felipe Cortes, nos ofrece una sólida presentación que a más de alguno de los presentes lo hizo retroceder a su niñez. De esa aventura sinfónica nos vamos a los oscuros sonidos del metal gótico e industrial de The Fallacy, integrada por el experimentado Marco Cusato (Rust -Warpath) y Angeline Bernine, con Felipe Cortes repitiéndose el plato tras la batería. Atmósferas elocuentemente profundas, pesados riffs y una calidad interpretativa a nivel internacional, el dúo Cusato – Bernine han cruzado las fronteras con su propuesta asociada a un género que ha sido liderado a través de los años por conjuntos como Theatre of Tragedy, Lacrimosa, entre otros, donde la voz femenina se enfrasca en diálogos con la voz grave masculina creando un ambiente teatral y muchas veces tenebroso. Un acto consistente y de gran poder.

Nos íbamos acercando a los cabezas de cartel, entre concursos donde se sortearon discos y bebestibles la fría noche recibía a Caterina Nix, el proyecto de la cantante Caty Torrealba, que ensalza los sonidos power metal y sinfónicos, nos entrega una potente presentación, con Caterina ofreciendo una puesta en escena eficiente, ella domina con desplante y soltura el escenario, su presencia no pasa indiferente para el público que la aplaude y reconoce su talento que la ha llevado a representar el metal chileno a otras latitudes, y esa impronta queda de manifiesto en el encuentro,  que daba paso a un giro en 180º cuando llega el turno de la presentación de Voodoo Zombie, la frenética agrupación de psychobilly donde milita una da las cantantes más reconocibles del rock criollo, Katona se toma el escenario, un asalto potente complementado por los frenéticos y punketas riffs de Loucifer, todo un personaje que brinda un espectáculo aparte, al igual que Sexbasstian en el contrabajo y Mortis en los tambores. Rockabilly, punk e historias macabras. La vocalista lamentó la baja asistencia al evento recordándonos festivales como el Metal Fest  que murieron por la falta de convocatoria y apoyo a la música chilena. Un discurso que traería un sorpresivo rebate hacia el final del festival.

Del psychobilly nos pasamos directamente al rock con agallas, crudo y post grunge, la carismática y talentosa guitarrista Cler Canifru desenfunda un puñado de portentosas canciones donde las guitarras son protagonistas, un show consistente y que muestra la madurez que ha ido logrando Cler con su banda. La guitarrista fue parte de las mentes creadoras junto a Jorge “Chargola” Hurtado de organizar este encuentro de mujeres del rock nacional, que se cerraba con Crisálida, la banda cuyo frente es  Cinthia Santibáñez, quien desde la vereda del metal progresivo impone un discurso claro por el respeto de nuestras raíces y a nuestra cultura, así lo hizo saber frente al poco público que se quedó hacia el cierre, apuntando esta vez no al poco interés del fan, sino que hacia sus propios colegas, que en reiteradas ocasiones reclaman por un mayor apoyo, pero con un discurso que pierde toda validez por la falta de consecuencia. Gran parte de los músicos que participaron de este festival, se retiraron una vez terminaban sus presentaciones, un hecho que deja por el suelo cualquier alegato en pro de la música chilena. Crisálida no se amilana frente a las no más de 30 personas que soportaron la helada noche, y entregan una presentación profesional y empoderada. La banda a estas alturas es reconocida como una de las más importantes apuestas rockeras del país, y eso a todas luces quedó patentado en el Arena Recoleta.

Un evento de esta naturaleza, donde detalles como el sonido e iluminación son de primer nivel, con una barra de bebestibles a buenos precios, posibilidad de adquirir discos y poleras a valores razonables, es un verdadero reto, sin contar que los tickets de ingreso estaban a un precio por bajo la media de lo razonable para tan variado cartel. Tenemos la posibilidad de disfrutar de bandas profesionales, que entregan todo su talento en el escenario, pero los “fanáticos rockeros” incluyendo a los mismos músicos que se quedan en las prédicas, pero al momento de poner en práctica sus discursos brillan por su ausencia. Una práctica que debemos erradicar todos en conjunto para que esto de una vez por todas crezca.

Chargola Fucking Fest Femme, más allá de la floja asistencia, fue un evento donde se expuso a bandas que entregaron presentaciones de excelente nivel, el concepto de realizar un encuentro  exclusivo de conjuntos donde militaran mujeres, no hizo más que certificar que ellas también pueden rockear y muy fuerte, incluso muchas veces con una actitud más desgarradora que varios hombres. Estas diez bandas solo representaron a cientos de agrupaciones que en sus filas tienen algún miembro de sexo femenino, ya sea cantando o ejecutando un instrumento y que se la juegan por los sonidos pesados en sus distintas vertientes. En la historia del rock las mujeres siempre han debido enfrentar una lucha mayor que los hombres, debido a su condición de género, en un movimiento tristemente machista donde el valor generalmente se ha centrado en lo sexual más que en el talento como músicos. Si bien actualmente podemos sentir que se ha ido generando un cambio, aún falta camino por recorrer, y es tarea de todos que así sea, poniendo a las mujeres talentosas en el mismo sitial que hombres talentosos. No debemos sorprendernos de ver a una virtuosa guitarrista, baterista, bajista o vocalista, ¿Por qué hacerlo? ¿Es una rareza ver a una mujer que toque igual a Jimi Page (por dar un ejemplo), pero no sería raro ver a un hombre X hacerlo?. Comencemos  a cambiar esa mirada paternalista hacia ellas, es retrógrado y no hace bien a la música ni a nuestra vida cotidiana. La tarde/noche del sábado fuimos testigos del poder femenino, que haciendo rock está dándonos cátedra.

NOTA DEL DIRECTOR: Primero que todo quiero pedir disculpas por la pobre galería fotográfica, de la cual yo estaba a cargo, pensé que iba a poder cubrir a todas las bandas, pero también estuve involucrado en la producción del evento, trabajando para que todo pudiese salir de manera perfecta y así entregar espectáculos de calidad. Agradecemos a cada una de las personas que participaron de este evento, artistas, público, técnicos, etc. Hemos quedado felices de entregar todo, al igual que cada una de las bandas, para llevar el nombre del rock nacional donde corresponde. Esperamos que más iniciativas como estas se sigan repitiendo en el futuro, e invitamos cordialmente al público a ser parte importante en el cambio cultural de nuestro país, existen muchas bandas por conocer y de calidad, solo es cosa de llegar con una buena disposición a escuchar.

Gracias.

Cristian Carrasco (Director – iRock.cl)

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