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Conciertos Rock & Metal

Sin lugar a duda el día viernes para muchos partió siendo una jornada fría, que con el transcurso de las horas se transformó en un infierno palpable


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7 de abril 2017 | La Batuta

Nota: Litta | Fotos: Mauricio Donoso

Cuando ya eran más de las once de la noche, el  portal de fierro de La Batuta se hacía a un lado para dejar entrar a las, -que hasta ese entonces eran-, pocas almas que esperaban su turno para entrar, poco a poco todos colocándose en sus sitios, con una atmósfera claramente criminalistica.

A más de un año del último encuentro, podemos concluir que fue una espera que culminó gracias a la nueva creación de Criminal, el LP Fear Itself  del 2016. Bajo esta producción entonces es que se cobija la razón de esta gira, que además coincide con el aniversario número 20 de la segunda creación de estas leyendas del Thrash nacional, el magnánimo Dead Soul.

Esta ansiada jornada de reencuentro se acompañó de dos agrupaciones nacionales, Violent Passion Surrogate y Saken, quienes son hoy parte de la gran parrilla de metal chileno que destacan por el alto nivel técnico y crossover de brutalidades sonoras propias del género. Sin duda alguna una alineación trigonométrica que nos costó a más de alguno/a un sábado de letargo post guerra.

Parten entonces con la antesala del show, después de una efímera espera los nacionales de  Violent Passion Surrogate, quienes destacan por la ejemplar ejecución de su renombrado guitarrista, Gabriel Hidalgo, pero esta vez cabe destacar de ellos tres aspectos fundamentales, sin duda alguna la demoledora arremetida del impecable metrónomo del baterista, Guillermo Pereira, la singularidad en las voces de Sergio Domínguez y finalmente la solidez en los bajos por parte de Diego Contreras. Sin duda ratificaron la ovación que se desarrolló a lo largo de su presentación, que incluso aprovecharon para lanzar mensajes referentes a la reciente intromisión del descabellado Trump en Siria, bien por esa pronunciación.

Era el turno de Saken y como siempre el desplante de su frontman Carlos Quezada, hizo característica la puesta en escena, con diálogos cercanos entre el público y los músicos que dieron pie para un relajo, un poco más lleno que antes el subterráneo se disponía a cabecear al ritmo de los brutales riffs y grotescas percusiones que preceden por historia a esta agrupación, pero que lamentablemente quedaron en cierto punto en el anhelo sin poder concretar una presentación a la altura de la jornada, esto por una falla técnica que obligó a su bajista abandonar el escenario, por parte de muchos/as lamentamos este altercado, pero sin duda el profesionalismo de la banda se mantuvo de principio a fin, claro signo de tener “calle”.

Ya las profundidades y las alturas se encontraban repletas, una densa masa de gente no permitía ni un movimiento extra, era el turno de recibir a los gigantes de Criminal y sin perdón nos embisten con parte de su última faena, Down Driven, acompañada por más que todo gritos y puños, que finalmente con el segundo tiro, Pressure, se convierten en una tempestad que no daría tregua hasta el final.

Llegaba de sopetón el drástico “tucá- tucá” de Cancer, tema que para quienes estamos con él oído acostumbrado al 320kbps, pudimos comprobar que están como el vino las falanges de estos legendarios.

El llamativo primogénito del Victimized y bonus track del Álbum Sicario, Self Destruction junto a The Root of All Evil se manifiestan a la mitad de la velada, con un potente sonido que nos remonta a esa época lejos de la raíz latinoamericana del metal, con un contenido que extrapola a cabalidad lo contemporáneo.

Un retorno al pasado a través de una pieza maestra del 94′, Stillborn, nos la introduce con palabras en un principio Anton, que al toque maestro del primer riff da él punta pie a un mar de puños que junto al siguiente, Por la Fuerza de la Razón, desató la tempestad de un ínfimo mosh que se acompañó del fiel coro a lo largo de la canción. Un fervor que siempre nace en las presentaciones de Criminal, esencia que es un manifiesto propio de la conjunción entre el contenido social, la política y el metal que dan como resultado una tremenda creación como lo es él thrash.

No cabe brecha alguna en que para muchos el segundo trabajo y hoy cumpleañero Dead Soul es uno de los mejores discos de la banda, un sonido que trascendió generaciones y que como bien dijo Anton, “veo muchas caras jóvenes…”, para luego preguntar quién lo había escuchado a penas se lanzó el disco, unos cuantos levantaron las manos y entonces el potente Denial se abalanzó sobre todos, con ese grotesco gutural que nos permitió a muchos exorcizar estrés y como catarsis colectiva irrumpiendo en un improvisado circle pit en el centro de La Batuta.

Scapegoat, SSS, Collide y Slave Master erosionan el contexto y de esta brutal forma nos inducen a lo que para muchos fue la cúspide de la vehemente jornada, con el mítico himno de irónica glorificación a la miserable existencia, sucumbimos ante el poder del gran Hijos de la Miseria y así nos engullimos como pecaminosos gulas los dos tiros de gracia, Rise and Fall y New Disorder, un cierre que a muchos nos costó digerir como final y que nos impulsó a culminar la noche con locura, nadie en su insano juicio puede negar que después de ese show el recargo enérgico fue casi continuo hasta el cierre del local.

Como siempre, Criminal entregándonos un goce ilustrado de lo que significa una banda que conjuga en sus lineas, el contenido critico, la tecnisidad, experiencia y brutalidad, mezcla heterogénea que hoy le entregan el énfasis como una de las mejores bandas de metal Chileno y de Latinoamerica.  iRockers, nos vamos con una sensación descarnada para dar inicio a esta semana, -corta por lo demás-, para dar rienda suelta a lo que en palabras simples, fue un festín de chascas y crudeza.

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