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Conciertos Rock & Metal

18 de mayo 2017 | Bar de René

Nota: Freddy Veliz | Fotos: Nath Rodríguez

 

 

Continuamos celebrando el 21 aniversario de Bar de René, y este jueves 18 de mayo, el turno de seguir la fiesta fue de un artista icónico en la historia musical chilena, Florcita Motuda junto a su banda Familia Motuda llegó al local de Santa Isabel para entregarnos sus más grandes clásicos, esos que se mantienen incólumes en la memoria de varias generaciones de chilenos.

Todo auguraba una fiesta en grande, a pesar de que despertamos con la noticia de la lamentable muerte de Chris Cornell, el ambiente gris y triste se hizo sentir durante todo el día, con las redes sociales y los medios de comunicación colapsados de información y dedicatorias al respecto. Bar de René no estuvo ajeno a eso, y mientras esperábamos por el show, la música envasada estaba totalmente dedicada al destacado vocalista de Soundgarden.

La  vida y el rock siguen, debíamos concentrarnos en lo que se venía en la rockera cantina. Para comenzar a calentar motores y como invitados a esta especial noche, la banda Cavalieris sube al escenario para derrochar energía y un buen catálogo de potentes piezas donde confluyen el rock más crudo y pesado, la actitud punk y el rap contestatario, con letras que gritan la rabia por la sociedad que se ha construido. Javier Andina, el responsable de la voz en esta enérgica agrupación impone presencia sobre el escenario, en la línea de un Mike Patton, logra hacer fluir matices vocales y un desplante arrollador sobre las tablas, se huele puro y esquizoide rock and roll en su propuesta. Con un pequeño homenaje a Cornell y una punzante y breve presentación la banda dejó bien cargadas las energías para el plato de fondo.

Más de cincuenta años de trayectoria musical avalan la carrera de Raúl Alarcón, quien desde mediados la década del  70 adoptó el nombre de Florcita Motuda,  generando revuelo con su propuesta lúdica en un país conservador y sumiso ante las normas de un gobierno militar, que despojaba de cultura a nuestro territorio. Florcita Motuda destacó en ese ambiente en que los medios solo daban espacio a las baladas románticas, y al pop más inofensivo para los intereses de la dictadura. Chile se rindió ante este personaje que además participaba en programas infantiles de Tv, a pesar de que hubo muchas críticas también de parte de un sector que no comprendía cabalmente su apuesta musical. Participó en el Festival de Viña y representó al país en el ese entonces, prestigioso Festival Oti.

Una carrera que lo ha convertido en un referente esencial de nuestra historia musical, ha sabido renovarse  con el correr de los años, haciéndose acompañar por sus hijos y un grupo de músicos jóvenes que le dan la energía y ganas de seguir adelante cautivando a generaciones que aprecian su aporte. Una leyenda que llegó al mítico Bar de René para convertir la celebración del local en todo un carnaval, donde su música hizo vibrar a una audiencia que coreó cada una de las canciones que se encuentran en nuestro inconsciente colectivo.

Algunos problemas técnicos atrasaron un par de minutos la partida, que se dio con el clásico “”Pobrecito Mortal, Si Quieres Ver Menos Televisión Descubrirás… ¡Qué Aburrido Estarás por la Tarde”, titulo extenso que muchos conocen más abreviado, pero Florcita al igual que el músico norteamericano Frank Zappa (con quien varios lo comparan), adopta esa particular forma de bautizar sus obras. Una canción que ha sufrido algunos cambios respecto a la original de 1978, compases más acelerados, con riffs derechamente rockeros, lo han potenciado y reavivado manteniendo su vigencia desde la perspectiva sonora. Olivia, su hija, experimentada guitarrista, es la que de alguna forma se preocupa de guiar los detalles técnicos, o de soplarle los títulos del set a Florcita, quien se dedica a entregarnos su trabajo de manera espontánea, como se ha caracterizado a lo largo de su carrera. La libertad creativa y el talento inagotable del músico curicano que en octubre cumple 72 años, no tiene límites, por lo tanto su música no puede ser encasillada en un género en particular, el rock, el funk, la música latina, el ska e incluso el descontrol del punk o la volatilidad de la psicodelia se interceptan en las distintas composiciones, cuyos contenidos llenos de ironía y de humor reflexivo del mundo en que vivimos genera identificación con distintas generaciones, en especial quienes han sobrepasado los 35 años y crecieron en medio de estas creaciones, las que a simple vista podrían no tomarse en serio, pero si ahondamos con profundidad encontramos una cantidad de elementos musicales y líricos de una calidad que muy pocos podrían vanagloriarse. “Las Máquinas”, “Besa su Bulbo Raquídeo”, “Los Perros de la Calle” iban transformando progresivamente el show en una experiencia pocas veces vista en el bar.

“Lucidez” muestra la posición antidroga de Florcita Motuda, quien apuesta por mantener la mente sana para crear y desarrollar mejores ideas, algo que al músico claramente le sobran. Florcita Motuda es único, no solo a nivel país, sino que a nivel latinoamericano y porque no a nivel mundial, ataviado con su característica capa a lo mago Merlín, atuendos que también lucen los músicos ejecutantes de los vientos, se inventa un mundo paralelo del que nos invita a participar, y todos se entregan a esa experiencia. Clásicos como “El Ajo”, “Mujer Engrifada” o “La Quintralada” provocaron hasta una revuelta en los que se  apostaban delante del escenario, al límite del más desordenado mosh. Saltos, coros y palmas en alto fueron la tónica que se vivió con esta verdadera leyenda nacional.

Para finalizar, uno de sus clásicos más significativos “Brevemente…Gente (Del Espacio)” hizo desbordar el local de cánticos, una canción que ha mantenido su vigencia desde que la presentara en esa recordada actuación del Festival de Viña del Mar de  1977. Todos en alguna oportunidad la han tarareado, y esta vez la sresonó fuerte en el epicentro rockero de la comuna de Providencia. El público se negaba a ceptar el término, y mientras todos pedían otra al unísono, Florcita Motuda confesaba su cansancio y repetía que a los 72 años ya el cuerpo no da para tanto, pero lo vemos bien parado, jovial a pesar de sus más de siete décadas de vida, de la que ha dedicado gran parte a legarnos un largo almnque de creaciones, desde su paso por Los Stereos y Los Sonny’s en los 60 hasta convertirse en una estrella dmirada por grandes y chicos. El pedido de los comensales surte efecto y con la rítmica “Todo Chile en Pelotas” llega el momento de la despedida.

Una noche fulgurante con uno de los más importantes artistas de nuestro país, uno que no ha bajado los brazos dentro de la ingrata escena musical chilena, que se puede parar de igual forma en el Teatro Municipal, un estadio o en el rockero bar de calle Santa Isabel.  Innovador, experimental, visionario, lúdico, irreverente, extravagante, contracultural, incomprendido, etc. Son tantos los adjetivos con los que podríamos definir a Florcita Motuda, que nos extenderíamos varias líneas por delante, pero nos quedamos con el de un libre creador, que desde su propia perspectiva ha construido un legado infinito.

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