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Conciertos Rock & Metal

9 de junio 2018, Teatro Ex Mundo Mágico

Nota: Nayra Chandía – Foto: Tay Martinez

 

Cuando hablamos de Thrash Metal todos esperamos encontrarnos con un ambiente agresivo, lleno de velocidad y crudeza, violencia y riffs radicales; esto es lo que nos han enseñado una progenie tras otra de grandes bandas que nos lograron enredar en su sonido ecléctico y que de algún modo ha unido a generaciones de metaleros a lo largo de la historia. Al parecer ahora fue el turno de grandes bandas revival de demostrarnos que el thrash sigue igual de vigente que en los ochenta, dejando a más de uno con el cuello destrozado y con el campo electromagnético generado por las cuerdas aun retumbando en los oídos,en lo que fue el pasado 09 de Junio, Chargola FuckingFest.

La apertura del concierto fue comandada por los idílicos SOBERNOT,que comenzaron  a calentar la sangre de los presentes  con sus hits Nothing at All”, “Cold Bitch” y “Let them Starve”. Les siguieron, sin dejar atrás la potencia anterior, la banda NUNCA SEREMOS DICHOSOS (NSD), que con la juventud de sus integrantes dejó una muestra clara de la calidad del Metal chileno de la nueva ola, en un místico Las venas abiertas”, entre armonías potentes y guturales asesinos. Posteriormente vimos en escena a Metal Command que dejó a todos con la boca abierta y expectante sobre lo que se veía venir arriba del escenario.

Cabe destacar la fuerte lluvia que para entonces amenazaba con dejarnos a todos ahogados y entumecidos, lo que sin lugar a dudas, no fue impedimento para que el show continuara y los espectadores se mantuvieran a la espera,  agradeciendo que en el ex Teatro Mundo mágico, hubieran larguísimas bancas de madera que  permitieron descansar y capear un poco el frío de la turbulenta noche.

A las 20.44 se abría ya  el telón luego de una gélida espera entre hermanos de cabellera larga, cigarros y cerveza por donde quiera que se pusiera la vista, dejando frente a nosotros a los chilenos MASSIVE POWER, que de forma inmediata, con una gran introducción, atrajeron a un poco de gente hacia adelante, dejando sus asientos y preparándose para pequeños mosh pit improvisados con irreverentes canciones como “March of Destruction” yHeadbanging song”, siempre destacando como interactuaban las guitarras con el bajo agresivo sin detener el headbanging casi en ningún momento. En este punto se estaban haciendo un poco incómodas las fallas en el sonido, la guitarra principal se acoplaba e iba notándose un poco el nerviosismo en los integrantes, que sutilmente intentaban rellenar los espacios vacíos mientras se solucionaba el inconveniente; pero el público metalero, al parecer, supo entender y tomar de buena forma el problema y los alentó a seguir, de forma cálida. Ante el buen recibimiento volvieron con ímpetu a la batalla a pesar de la tensión, ya que las fallas continuaron en varias oportunidades, lo que no impidió que en la cúspide de su espectáculo el vocalista gritara enardecido “Esto es Metal para thrashers de verdad”, enloqueciendo aún más a la multitud.

Los ecuatorianos DeathWeiser, también tuvieron dificultades. Mientras trabajaban en pruebas de sonido para mejorar la calidad del audio, los presentes comenzaron a llenar la parte delantera del lugar, dejando poco a poco los asientos, cada vez siendo menos los que quedaban atrás. Luzuriaga dominaba al público con su presencia enardecida en la palestra y la potencia de su Bajo, tocando canciones con temática social, que sin dejar de ser viscerales, cohesionaban a la concurrencia entre locura y letras radicales. “Murders and Lies”, “Killing for Redemption” y Trash N’roll” fueron algunos de los temas con los que nos dejaron con los pies afuera de las puertas del infierno esperando a entrar, con sonidos inquietantes de fuegos artificiales que nos dejaban en claro su grandeza.

Después de cinco horas de completa destrucción,  en lo que fue una previa llena de matices, algunas fallas de sonido, emoción y turbulencia, llegaron a quienes más estábamos anhelando. HAVOK se hizo esperar por razones, a estas alturas obvias, en unos extensos quince minutos de prueba de sonido y bromas con la guitarra para mantener al público encendido. Siendo las 22,54 de una lluviosa noche de Junio, con relámpagos y estruendos, entraron a escena generando que cada uno de los que llenaba el espacio del teatro, se pusiera de pie. Multitud de cabelleras de pelo largo, chaquetas de cuero y mezclilla, sudor y furor fueron envolviendo a cada uno de los que se preparaba para la vehemencia de estos grandes del thrash revival. 

Reece Scruggs, se lucía jugueteando con el mástil de su guitarra mientras dejaba que se exhibiera  su vikinga imagen en violentos headbanging mientras la proeza de sus riffs, circle pickings y sus alternate, nos demostraban en cada uno de los solos, la grandilocuencia de un prometedor futuro para las cuerdas del thrash, en temas como “Prepare for Attack “, Time is Up” , “Hang ’em High” y  “Point of no Return”.

Sánchez lideraba la marcha sin casi ningún esfuerzo en “Covering Fire”, con una voz que retumbaba en todo el sitio y brutales riffs duros, mientras todos vitoreaban, corrían en círculos y hacían espacio para mosh pit tras mosh pit, casi sin descanso al son de un Pete Webber, que daba la pauta con dobles bombos y velocidad, en una agilidad digna del caos absoluto que hacía cabecear hasta al más tranquilo de los metaleros que ocupaban el recinto.

Nick Schendzielos también se destacó, interactuando siempre con su actitud histriónica y una sonrisa que demostraba que disfrutaba nota a nota lo que estaba sucediendo entre la banda y todos los que estábamos escuchando, con un bajo de maravillosas proporciones, luces led de color verde que jugaban con las de la palestra, las sombras y el humo, entre solos de bajo que no pasaban desapercibidos para ningún mortal, dándonos la bienvenida al infierno con gente arriba de la reja intentando tocar a sus ídolos y otros perdidos en la furia y el placer de la violencia entregada por cada uno de los integrantes de la banda, canción tras canción.

Llegamos así a escuchar los temas de su último disco,Conformicide, que a diferencia del resto de sus creaciones,tiene tintes de protesta, política y temáticas sociales. En un espectáculo turbulento, “Intention To Deceive”, “Master Plan”, entre otros, lograron hacernos sentir la ira, la rabia y la musicalidad de estas nuevas creaciones, generando un final más que feliz en el que, aunque hubo dos bis, todos quedamos con el deseo de poder seguir escuchándolos y volver a recibirlos en nuestro país, mientras íbamos a reencontrarnos con la lluvia.

 

 

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