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Conciertos Rock & Metal

Nota: Freddy Véliz   Fotos: Jimi Cares

 

Lanzamiento “El Último Caset”  5 de abril 2018 – Matucana 100

El colectivo La Patogallina, celebra 21 años desarrollando una propuesta teatral única en nuestro país, donde la experimentación, los recursos visuales, la historia y la música son elementos fundamentales en la creación. Del colectivo se desprende La Patogallina Saun Machin, agrupación que a partir del año 2001 comienza a trabajar en una apuesta musical enérgica, ofreciendo potentes shows en vivo, con sonidos que desde una base rockera, con una firme actitud punk, no escatima en derivar hacia estilos como el ska, el rap o la cumbia.

Tres producciones tienen a su haber, “Perdónalos, No Hacen lo que Saben”, “Ojos de Tolueno” y “Chile”, a las que se sumará “El Último Caset”, disco en vivo que este jueves 5 de abril, el conjunto lanzó y grabó a tablero vuelto en Matucana 100, dentro del marco de las celebraciones que el colectivo teatral realiza en el recinto presentando sus emblemáticas obras.

Un telón dorado e iluminado en un intenso rojo nos recibe en el recinto, y frente a él, una vez las luces bajan, Martín Erazo, vocalista, bajista y director aparece cual anfitrión con guitarra en mano, para recibirnos con “Caminata Salvaje”, mientras el telón sube y tras este nos enfrentamos ante la banda completa. Una gran radio cassette de estética ochentera, sirve como fondo escenográfico. Alejandra Muñoz en batería; Jaime Molina en guitarra y Emilio Miranda en bajo y teclados, se distribuyen en el escenario para llenar equilibradamente los espacios.

La Patogallina Saun Machin mantiene fresco su discurso crítico y a la vez lúdico de nuestra sociedad, se plantean sus conciertos no solo como una muestra musical, sino como una experiencia sensorial y visual que los hace aún más atractivos a la audiencia. La base teatral y circense de sus componentes ayuda a expandir la creatividad hacia esas áreas en especial, y se incluyen dentro de sus shows. Momentos puntuales como el baile discotequero dentro de la casetera en la electrónica “Todo Bien”, la prueba del látigo con dos actores en “Cruza el Fuego”, el desfile en esa irónica mirada a la moda con el anti homenaje “Beatriz Vicencio” o la mujer ensangrentada y el lanzador de cuchillos en “Domingo” van creando pasajes de integridad artística, otorgando dinamismo a un espectáculo integral, que ocupa incluso los intermedios con actores emulando al dúo Yazoo en lo alto de la radio casetera.

La música fluye por distintos estilos, y la fuerza punketa de “Vino de Tuertos”, el clásico “Kangrejo” o el beat electrónico de “Dub” y las emociones que genera el discurso de asunción de Allende, que se oye en medio de la canción,  dan paso a una sección acústica con músicos invitados como los percusionistas peruanos Omar Gambiri y Walter Guadalupe, el bajista Cristóbal Carvajal y un trío de guitarras compuesto por Emilio Miranda, Jaime Molina y Cristian Mansilla, quienes acompañan a Erazo en un repaso de cinco canciones que toman un distinto cariz sonoro como “Remedio”, “Barco Ebrio” o “Chile” entre otras, sin perder la esencia del mensaje original.

Ya en la tercera parte del concierto, se retoma lo eléctrico para seguir repasando piezas como “Una Flor”, con la potente intervención del actor y rapero haitiano Junior Benjamin, “Cumbia Imperial” de La Cumbia de Patricio Cobarde, o clásicos del repertorio como “Dr.” y “Kuatiko”. Erazo anuncia un invitado especial y presenta a Yogui Alvarado, la histórica voz de la emblemática banda penquista Emociones Clandestinas, para interpretar ese clásico de los ochentas titulado “Cajitas Rectangulares”,  una crítica directa a la influencia de la televisión, Yogui invita al público a dejar los asientos y a desordenar el ambiente en uno de los momentos altos de la jornada, que continúa con otra gran sorpresa: Gerardo Maluje sube al escenario y retrocedemos a los noventas con un cover de “Carne Nueva” de los recordados EntreKlles, banda que también integró Martín Erazo. El punk con toda su furia se hace presente en Matucana 100, a pesar de lo impedidos de realizar un pogo entre las butacas, la energía y la vibra se apoderan de algunos que saltan y corean este clásico del under nacional, incluido en el álbum El Carnaval de las Bestias de 1994. Para el final la banda se despide con gran parte del público al borde del escenario, con su versión de “Santiago Se Quema” original de EntreKlles, pero que La Patogallina Saun Machin también incluye en su catálogo discográfico.

Una jornada donde fuimos testigos de la evolución de La Patogallina Saun Machin, conjunto que hizo estallar recintos con música y arte, como el Galpón Victor Jara, El Galpón 9 de Chucre Manzur o las dependencias del Hospital San José, entre otros, en la primera década de este siglo. Una banda que ha crecido fuera de los convencionalismos de un conjunto tradicional, por donde han pasado varios músicos, creado escuela y se han mantenido fuera de la industria y los grandes circuitos, siempre desde la resistencia, siempre con el alma punk y contestataria, pero progresando por entregar espectáculos de calidad mejorando el sonido y entregándonos momentos para reír y reflexionar, porque la ironía es fundamental en estas creaciones, nos reímos de nosotros mismos como país, pero a la vez se reflexiona y se adoptan posiciones críticas a un sistema que agobia. Con La Patogallina nos rebelamos, y nos recompensamos con un gran momento de libertad.

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