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Conciertos Rock & Metal

27 de marzo 2019 – Teatro Cariola

Nota: Nayra Chandía – Fotos: Cristian Carrasco

 

Este 27 de Marzo se presentó en Teatro Cariola una banda icono del gótico a lo largo del mundo; con 29 años de trayectoria, un extenso número de discos y el cariño innegable de la escena gótica chilena, Tilo Wolff , Anne Nurmi  y su banda pisaron suelo nacional una vez más, para hacer un recorrido por los grandes clásicos de sus mejores álbumes, entregarnos una presentación que a más de alguno hizo llorar mientras recordaba sus inicios en este mundo oscuro, danzando con los brazos para poder dejarse fluir entre medio de las enredaderas y florituras viscerales entregadas por LACRIMOSA en cada una de sus obras.

A las 20: 37 p.m comenzó la puesta en escena con una gran pantalla presentando sutiles símbolos astrológicos, e imágenes del universo, se podía escuchar claramente como la gente pedía que apagaran las luces, ya que incomodaban a la vista, mientras aún no se veía a los artistas sobre el escenario.

A las 20:43 al fin entra la banda, el público comienza a explotar en jolgorio y ansiedad por ver a Tilo y Anne entrar en un minuto que parecía hacerse eterno.

20:44, Tilo aparece ostentoso con su clásica gracia elegante ante un Teatro Cariola repleto de fans, que cabe destacar, en su mayoría se trataba de personas ya adultas, que hacían notar estrepitosamente ese deseo de volver a una infancia añorada, en donde el encaje, las emociones y el ruidoso tumulto tormentoso del alma era lo que movía su esencia. Muchos de nosotros tuvimos a Lacrimosa como un exponente de vida, en nuestros inicios como góticos, como escena oscura, fue uno de los primeros sonidos conocidos. La primera banda, casi como el primer sorbo de alcohol o el primer cigarrillo, o la primera noche de sexo. Eso y más significaba para muchos de los presentes esa noche.

Podíamos ver atrás una pantalla con volutas de fuego que bailaban al son de la música de fondo, mientras Tilo agradecía estar en Chile nuevamente y veíamos a Nurmi acomodarse frente a su teclado, con un traje negro provocador, pero digno de la prestancia y la elegancia que sólo ella podía lucir frente a todos los deseosos de que todo comenzara.

El show comenzó con Ich Bin Der Brennende Komet, del quinto álbum “Stille“, Que nos transportó de forma inmediata a este viaje astral que Lacrimosa pretendía darnos para recorrer con melancolía cada uno de los pasos dados por la banda; le siguió Nach dem Sturm y luego el clásico Schakal, que a más de uno logró dejar con las rodillas temblorosas y el corazón agitado.

El recorrido seguía casi sin parar con Tilo devorando el escenario, el guitarrista principal que no dudaba en demostrar que sus sonidos suaves, limpios y estrepitosos destacarían durante toda la función y Anne que se dedicaba a darle dulzura al show con su sonrisa y su interpretación en el teclado.

Es necesario destacar el golpe de gracia que, en lo personal, hasta lágrimas hizo brotar de mis ojos; Der Morgen Danach,Alleine Zu Zweit, Satura, Bresso y  Seele in not, todas fueron interpretadas esa noche, una tras de otra sin darnos el espacio a si quiera respirar y controlar el amalgama de emociones abruptas que nos provocaron cada una de esas canciones, que conectadas entre sí no dejaban de transmitir una cascada imparable de sensaciones.

Luego pudimos deleitarnos con ver Anne Nurmi cantar Not every Pain Hurts, con esa ternura corporal que tanto la ha caracterizado desde siempre, con un talante y una voz desgarradora y que destaca por lo emocional y humano de su interpretación.

Entre medio de la puesta en escena, Tilo irrumpe con una bandera negra con el logo de  Pierrot característico que marcó generaciones, logrando vitoreos y exaltación en todos los que representaban a una comunidad que ha traspasado más que fronteras físicas, fronteras del alma y la osadía del ser.

La primera parte del show finalizó con Ich verlasse heut ‘dein Herz, con un público que chiflaba y pedía que Lacrimosa volviera al escenario, a darnos un poco más de infancia retorcida, romanticismo oscuro y sentimientos exacerbados.

 Cómo era de esperarse para los que no eran devorados por la ansiedad, volvieron al escenario lanzando botellas de agua para saciar la sed de su público, cosa que me pareció bastante metafórica, ya que volvían también a darnos más música y a saciar un poco más al extasiado público que los deseaba de regreso. Im Schatten Der Sonne y Feuer del disco SEHNSUCHT, fueron los encargados de dar el cierre, que parecía el definitivo, pero que nos dejó a todos con el paladar esperando alguno de los clásicos infaltables.

Nuevamente Lacrimosa entra al escenario por un segundo Encore, llenando la cancha con globos blancos con el logo del clásico Pierrot. En ese momento. Sólo con escuchar los primeros riffs ensordecedores de ambas guitarras y la marcha que marcaba el baterista, supimos lo que se venía, un violento y resistente Copycat venía a cargarnos de energía, hacernos saltar y corear cada una de las palabras de la canción.

El show finalizó con Alles Lüge, del disco Satura, un sencillo que nos hizo dar cuenta de la grandeza y madurez que ha adquirido la banda, en donde se notó la trayectoria no sólo por su calidad musical. Sino que por su calidez con el público chileno, el cariño que nos brindaron en cada uno de los momentos e interacciones con el público en cada una de los temas interpretados.

Dejo como un post Scriptum la canción que nos presentó Tilo como una de sus últimas obras,Im Schatten der Sonne, que ya mencioné antes, porque en ese tema podemos visualizar como ha evolucionado Lacrimosa sin dejar esa esencia melancólica, sinuosa y desgarradora por la que tantos deseamos vuelvan a Chile una vez más.

 

 

 

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