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Conciertos Rock & Metal

9 de diciembre 2017 | Teatro Teletón

Nota: Freddy Veliz | Fotos:Paula Muñoz M

 

Este 2017  ha sido el año del centenario de Violeta Parra, la más grande de las artistas que ha dado nuestra tierra, y como nunca, los homenajes abundaron desde distintas áreas del arte, que se hicieron presentes para recordarla y tributarla como se merece. Dentro de estos homenajes, obviamente no podía faltar el de una agrupación que claramente ha sido influida por esta excelsa mujer, Los Jaivas, representan parte de ese legado infinito de la Viola. Un legado directamente presente en uno de sus discos más aclamados, el titulado simplemente ‘Obras de Violeta Parra’, que nació producto de la idea primaria de la banda por tributarla, concretándose un homenaje en Francia, a solicitud de Eve Grilliquez quien los invita a Radio France para que interpreten un conjunto de canciones de la recordada folclorista, a comienzos de la década del 80. Estas versiones fueron finalmente registradas en 1984, en una obra donde patentan su más directa relación entre el rock progresivo y nuestra raíz folclórica. Con este magnífico álbum, Los Jaivas se embarcaron en una gira por Chile para celebrar los 100 años de Violeta Parra, tour que finalizó este fin de semana, en un Teatro Teletón que se rindió ante la obra maestra del conjunto más importante del rock chileno.

Estuvimos presentes como iRock, este sábado 9 de diciembre, fecha que agotó sus localidades, obligando a sumar un nuevo concierto para el domingo 10. Un público heterogéneo fue ocupando cada rincón del teatro ubicado en calle Mario Kreutzberger. Muchos rostros familiares de la comunidad Jaiva se podían reconocer, en la espera de que comenzara este encuentro con un disco que la banda no había interpretado íntegramente en vivo desde hace más de tres décadas. Cuando el reloj sobrepasaba las 21:30 horas, las primeras notas de “Mira Niñita” reciben a la banda en el escenario, con el rostro del recordado Eduardo “Gato” Alquinta proyectado en la gran pantalla led ubicada tras la batería de Juanita Parra. Un homenaje recibido con intensos aplausos por parte de los asistentes, magistral entrada, antes de que Claudio Parra, mediante una pequeña reseña nos explicara el origen del disco que estábamos ad portas de disfrutar completamente en vivo.

El mismo Claudio, inicia la sublime introducción que marca el comienzo de “Arauco Tiene una Pena”, una obra insigne del catálogo de Violeta Parra, que habla sobre la problemática mapuche con tal consistencia, que ha trascendido el tiempo, manteniendo una vigencia por más de 50 años desde su creación. Obra que Los Jaivas convierten en una extendida muestra de virtuosismo progresivo, con arreglos magistrales, siempre manteniendo la idea central y esencia del espíritu de Violeta Parra, y esa es la tónica general del álbum, y que en vivo se manifiesta orgánica y emotiva.

Es incuestionable que Los Jaivas, con su formación histórica es única e inigualable. Las críticas o dudas por parte de sus seguidores más antiguos, respecto a la validez de la actual alineación, son injustas cuando vemos que los miembros sobrevivientes de esos años gloriosos, han sabido extender el legado hacia el futuro, recreando en vivo cada una de sus creaciones junto a músicos que se han sumado a través del tiempo. Los Jaivas hicieron lo suyo y ya está, ahora solo queda mantener la magia lo más cerca que se pueda, de lo que hicieron junto a Gabriel, Gato y el ausente Eduardo, y eso queda refrendado en cada una de sus actuaciones, la de este sábado ha sido sin dudas, una de las experiencias maravillosas que nos han entregado.

Poder sentir el espíritu recreado de “El Guillatún” con luces estroboscópicas que simulan los truenos y la tormenta, haciéndonos partícipes del ritual mapuche, al que Violeta nos invita, emocionarnos con sentimientos de dicha y quebranto en canciones potentes como “Mañana Me Voy Pa’l Norte” e “ Y Arriba Quemando el Sol”, que Los Jaivas hacen sonar como una de las piezas más rockeras del catálogo musical chileno. Claudio Parra en el piano, Alan Reale en guitarra, Juanita Parra con el bombo andino y Mario Mutis en la voz, nos introducen en esta obra dolorosa, que representa el sufrimiento de los trabajadores mineros en el norte de Chile, cuando Juanita toma su lugar en la batería, la progresión instrumental de la agrupación, realmente nos eriza los vellos de la piel, un cúmulo de emociones inclasificable, que solo se entiende viviéndola in situ. Las arpilleras de Violeta Parra proyectadas en detalladas animaciones en la pantalla, complementan y potencian cada segundo de emoción.

Mario Mutis saluda al profesor Carlos Weber, de la Escuela Estado de Palestina de Estación Central, profesional que utiliza la música como instrumento de cambio en sus alumnos, la mayoría de escasos recursos y que ha logrado notables resultados, siendo apadrinados por Los Jaivas y su fundación para apoyar su importante labor cultural. Una de sus alumnas, Ana Paula Toledo, es invitada al escenario para tomar el puesto que en la grabación de estudio, es de Isabel Parra, para interpretar “Rio de Sangre”, un reconocimiento merecido para una joven que demostró un gran talento vocal sobre el escenario, y una de esas señales de el porqué de la importancia de Los Jaivas más allá de su carrera musical, siendo un ente difusor de nuestra cultura.

A continuación de  “Run Run se fue pa’l Norte”, la desgarradora “En Los Jardines Humanos” nos recuerda a Gabriel Parra, cuando Juanita ejecuta los timbales, al unísono de su padre proyectado en la pantalla, provocando momentos de gran fuerza sentimental, que tributan a una de los más grandes músicos  chilenos de todos los tiempos. Luego la anticueca “El Gavilán”, ballet inconcluso de Violeta, probablemente su obra más vanguardista, es la encargada de introducirnos en esas complejas métricas, transcritas por Los Jaivas con fidelidad instrumental. Claudio emula desde el piano las armonías vocales únicas de la folclorista en una de sus obras cumbres, llegando al término con la magnífica “Violeta Ausente” que muestra a una Violeta nostálgica de su tierra cuando estaba en Europa.

Entre la efusiva ovación del público, Claudio Parra, provisto del acordeón, y junto al resto de la banda abrazados desde la cintura, nos entrega una bella interpretación de “Que Pena Siente el Alma” con el público cantando en una atmósfera repleta de emoción. Mientras el conjunto se retira las voces de los asistentes gritaban por otra más, y Los Jaivas regresan para terminar definitivamente con dos de sus clásicos infaltables, “Sube a Nacer Conmigo Hermano” y “Todos Juntos” en una acostumbrada participación de todos coreando y bailando al son del que para muchos, es considerado el segundo himno nacional. Las reverencias de rigor por parte de la banda anteceden a un improvisado baile de Juanita que sus compañeros siguen, mientras se retiran del escenario con “Cerro La Virgen” sonando envasada en un concierto impecable. Donde la producción no dejó detalles al azar, con gráficas del imaginario Violeta Parrista, y cada uno de sus integrantes ejecutando con la expertise de una banda insigne, que a pesar de los años, y su falta de nuevas composiciones, mantiene el espíritu vivo de su historia, que entre sus grandes legados ha sido el rescatar la obra única de nuestra máxima artista en su estilo, y con el máximo respeto, amor y honestidad que se merece la inmensa Viola Chilensis.

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