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Nota: Freddy Véliz    Fotos: Paula Muñoz

Pascuala Ilabaca y Fauna – Lanzamiento “El Mito de la Pérgola”, 12 de octubre 2018 – Teatro Oriente

Hace 10 años, la cantante, compositora y multi instrumentista chilena Pascuala Ilabaca, debutaba discográficamente con “Pascuala Canta a Violeta”, disco homenaje a Violeta Parra, una de las principales influencias en la propuesta artística de la porteña, que ha sabido integrar a través de su carrera sonidos provenientes de distintas culturas. Este año editó su sexto álbum de estudio, titulado “El Mito de la Pérgola”, un disco que engloba un viaje por esos sonidos que Pascuala ha estudiado con profundidad en sus años recorriendo el mundo.

Este viernes 12 de octubre, se realizó el lanzamiento en vivo de esta gran obra, en el histórico Teatro Oriente, ubicado en la comuna de Providencia. Un recinto que se vio colmado de seguidores, quienes llegaron a emocionarse, cantar, bailar y celebrar a una de las artistas más creativas y completas de la última década en nuestro país, y sin exagerar en Latinoamérica.

La extensa fila para ingresar al teatro obligó a retrasar en 15 minutos el inicio del show, una vez cumplido el tiempo, Pascuala Ilabaca y Fauna, suben al escenario, para invitarnos a una verdadera fiesta de celebración, no sólo del disco en cuestión, sino una celebración a nuestras raíces, a nuestra cultura y a nuestros pueblos, coincidentemente en una fecha significativa para nuestro continente y sus pueblos ancestrales.

Con “El Baile del Khoyaruna” se inicia un espectáculo lleno de reminiscencias altiplánicas, en un homenaje al minero y a todos los pueblos que habitan el cordón andino, se vive un verdadero carnaval quechua en el escenario, con la participación de la comparsa La Gritona, y nos entregamos a esta seductora propuesta musical. Pascuala, acordeón en mano, nos adentra en la magia de su último disco, en una primera parte dedicada exclusivamente a repasarlo, y en orden aleatorio, se va construyendo un recorrido de ritmos infinitos, donde la artista y su banda de eximios músicos,  nos acoge y nos canta con su carisma y un gran talento vocal. Su dominio de distintos códigos, que van desde remitirnos a nuestras propias raíces, como al son jarocho de México en “ El Son de la Vida”,  o los mantras hindúes y el konnakol (arte de usar la voz como instrumento de percusión) en “Manikarnika”, una pieza que va progresando rítmicamente en una fusión donde los instrumentos eléctricos, los bronces y las cadencias unen oriente y occidente en una pieza donde Ilabaca  explota sus recursos vocales al máximo.

Músicos invitados como el bandoneonista Demián Erasmo en la poética musicalidad de la milonga “Herencia de Hielo”, con Pascuala en el piano reflexionando sobre su generación; el ensamble de bronces compuesto por Makarena Miranda y Francisca ; Demian también tocando el chin chin en “Yma”, gran homenaje a la legendaria cantante peruana Yma Sumac, con Pascuala desplegando su talento y emulando el registro indómito de una de las artistas más importantes que ha dado Perú, con el chin chin acoplándose a la base rítmica dirigida por el baterista Jaime Frez, en una intensa sesión de percusiones y vientos, que contagian energía a los asistentes, invitando a algunos incluso a levantarse de sus asientos. A un costado Alicia Collante va interpretando en lenguaje de señas lo que ocurre en el escenario, una preocupación constante de Pascuala por la inclusión.

Dentro del espectro artístico de Pascuala, uno de sus máximos intereses es devolver el valor de la esencia cultural de nuestros pueblos. “El Mito de la Pérgola” rescata ese centro de reunión del arte y la gente, intenta devolvernos esa pérgola ubicada en el centro de la plaza, donde los artistas pueden unir fuerzas y entregar su arte a la ciudad recuperando oficios tradicionales. En “Ángel” invita a una organillera (Leslie Lizama), perteneciente a la Fábrica de Melodías, único lugar en Chile donde se fabrican organillos y uno de los únicos en el mundo que lo hace de forma artesanal, a quienes la compositora encargó la construcción de un cilindro con la melodía de su canción, así une el tradicional sonido del organillo con su piano y voz, en uno de los tantos momentos mágicos de su presentación.

Finalizada la primera parte del concierto con el repaso de su última obra, nos embarcamos a disfrutar parte de sus trabajos anteriores. Desde “Ay Mamita, Mamita” de su segunda placa “Diablo Rojo, Diablo Verde”,  pasando por el bello bolero “El Perdón” la cumbia de “Caminito Viejo”, y la cueca “Violeta y Frida”, inspirada en dos grandes latinoamericanas que representan el difícil camino de la mujer en el arte, continuamos ese viaje por los colores de la música y el espectáculo que Pascuala y un tremendo equipo detrás nos ofrecen. La misma artista nos señala la importancia del trabajo colectivo, instándonos a pensar en esa unión de ideas y dejar el individualismo de lado, un problema que vemos en nuestro diario vivir actualmente.  Con esa mirada colectiva se logran presentaciones como la que pudimos disfrutar en una verdadera fiesta, con las comparsas integrándose al público, con músicos compenetrados en ideas que nacen en conjunto, una escenografía diseñada por su hermana Danila Ilabaca e Inas Diseño, donde una gran gigantografía del arte de portada del álbum, sirve de fondo para aves de colores que cuelgan desde lo alto y al grupo humano y artístico que se desenvuelve en un espectáculo de primer nivel técnico y profesional.

Una sensación, que en lo personal tengo, luego de cada concierto de Pascuala Ilabaca, es el de haber asistido a su mejor show. La artista, logra convocar a un tremendo grupo humano cómplice en este desafío musical, en el que ha ido creciendo y evolucionando en su búsqueda de lo más esencial de un pueblo, su riqueza cultural, concentrada en sus ritos, costumbres y sobretodo en su música, una que la porteña siempre llena de color.

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