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Conciertos Rock & Metal

En el marco de su gira “Salting Earth Tour”, con casi treinta años de carrera, el guitarrista y cantante, se presentó una vez más en nuestro país, en formato solista.

16 de julio 2017 | Club Chocolate

Nota: Litta | Fotos: Nath Rodriguez

 

La atmósfera del sábado se tiñó de un frío inesperado que no fue capaz de traspasar el umbral de Club Chocolate, en donde se gestaba el calor acogedor de lo que para muchos significó un instante perfecto de goce sensorial.

Cuando ya el reloj marcaba las 9:30 de la noche, suben al escenario Richie Kotzen y compañia, el magnánimo, Dylan Wilson (bajista) y él poderoso Mike Bennett (baterista). Al igual que las fechas anteriores de su gira, End of Earth es la pieza encargada de abrir el espacio a la jugosa presentación, con la que preparan el sendero para la energizante Socialite y luego devolvernos al “Salting Earth” con, Meds, en donde los agudos del frontman hacen una combinación perfecta.

Existen errores macabros en la música y uno de ellos es siempre buscar la comparación entre Kotzen y la voz de Cornell, en donde claramente la carraspera y el timbre de sus altos poseen cierta similitud, pero es como decir que el rojo es igual al burdeo, no podemos igualar matices de una magnitud totalmente diversa, son voces extraordinarias ambas, pero si pones realmente atención, son como dos universos paralelos, los limpios de Richie y los sucios de Chris, ahí erradica la majestuosa diversidad.

Es momento de recibir la magia de las cuerdas en su máxima expresión, la Telecaster como una pieza absoluta y el apañe infinito de un bajo insaciable, interpretan temas como Go Faster, Love Is Blind y Your Entertainer, tres momentos que conformaron una verdadera sinfonía.

El delicioso y rimbombante piano se lanza con la primera de dos canciones del reciente disco, My Rock es una de ellas, que sin ser parte de lo clásico, fue coreada de principio a fin. Le seguía, Cannon Ball, la evolución del sonido es indescriptible y es que mantiene una esencia clave que permite ampliar el gusto hacia las nuevas y refrescantes melodías de Kotzen.

Una perfecta performance acústica llega para calmar el mar de gente que colmaba Club Chocolate, High y I Would, con gusto a poco, nos buscan engatusar para no percibir la escasez de canciones en este certamen “unplugged” con la continuación de un solo de cajón a cargo del gran Bennett, que luego transforma el sonido de las percusiones en la continuidad de su batería.

Para cerrar, dos populares hits se manifiestan y dejan a destajo un ferviente clamor, aun así, Help Me y Fear, no fueron suficientes para el público, quienes después de pasar por un clímax inconcluso a través de las cuerdas y las percusiones de éste triángulo musical, exigen sin reparos el necesario encore.

Finalmente el vigoroso y dominante, You Can’t Save Me, hace su aparición para concluir una noche de alta y majestuosa calidad musical, que sí, deja a más de alguno con gusto a poco y fomenta un esperado retorno. Richie Kotzen, que la extensión de ésta visita haga eco en un futuro no muy lejano…

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