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Conciertos Rock & Metal

7 de junio 2019 – Club Chocolate

Nota: Freddy Veliz – Fotos: Andie Borie

 

El pianista, compositor y productor norteamericano Robert Glasper regresó a nuestro país, esta vez con su Electric Trio, y acompañado además por el Dj Jahi Sundance. Club Chocolate fue el recinto que acogió este reencuentro con uno de los músicos más innovadores del jazz actual. La misión de abrir esta jornada fue de la destacada bajista chilena América Paz.

América acompañada solo de su instrumento, sube al escenario del local ubicado en pleno Barrio Bellavista, iniciando su presentación con la bella versión de “Gracias a la Vida”, paulatinamente comienza a captar la atención de un público que permanecía sentado en la gradería, el que fue acercándose mientras sonaba “Kamikaze”,  corte que da nombre a su más reciente placa de estudio, y en donde la chilena conmueve con su exquisita técnica del slap en las cuerdas de gran calibre, ganándose los aplausos del público que también la acompañó con las palmas en “Marchemos”, que América aprovechó de dedicar a los profesores quienes por estos días se mantienen en huelga.

Luego de bajar las revoluciones con “Piensas en Mí”, sentida canción de corte romántico que muestra la versatilidad de América a la hora de componer, sube al escenario Dj Humitas (Sinergia), para ubicarse tras la tornamesa y presentar “Little Tokio” primer single del proyecto conjunto que vienen trabajando, con una estética Kawaii, con sonoridades que nos recuerdan la música de videojuegos, y un groove electrónico contagiante que dejó bastante encendida la noche para recibir al afroamericano, América se despide, dejando de manifiesto su independencia y capacidad para enfrentar al público en solitario o acompañada de banda, además de sorprender siempre con nuevos proyectos bajo el brazo.

Faltando quince minutos para las 22:00 horas, las luces del Club Chocolate se apagan y aparece en escena Dj Jahi Sundance, quien se ubica tras su consola y a modo de introducción, nos presenta una fragmentación de canciones provenientes de la música negra, en una mezcla que induce al baile, y eleva las expectativas para casi siendo las diez de la noche, suban al escenario el baterista Justin Tyson, el bajista Burniss Travis, y por supuesto el protagonista del espectáculo, Robert Glasper, quien se ubica rápidamente tras su triada de teclados para de inmediato comenzar a llevarnos por una hipnótica y envolvente exhibición de ritmos, cadencias y sonidos ligados a las raíces jazzeras, pero fusionadas con un cúmulo de influencias que giran por la electrónica, el hip hop y lo experimental.

La gran característica de Glasper es el hecho de no comprometerse de lleno con el Jazz, y eso lo lleva a que su música se extienda infinitamente, además de darle la libertad de ir acomodando su show de acuerdo a la respuesta del público, desde la instrospección, nos puede llevar sin aviso hacia la exaltación. Más allá de lo impecable de una base rítmica impulsada por el consistente bajo de Travis, y los imprevisibles quiebres de Tyson tras la batería, el conjunto se desenvuelve sin restar ni sumar protagonismo a nadie, de hecho el mismo Glasper, quien por momentos dirige el espectáculo desde sus notas tras el sintetizador o el piano acústico, mantiene un perfil más bien alineado con sus compañeros, en medio de polirritmias inquietantes y lisérgicas que aparecen con cierta constancia. Por otra parte Dj Sundance, va creando ambientes desde sus scratchings, baila tras su consola de mezclas y bromea con el tecladista, asume también un rol de avivador de la audiencia, que se entrega a un trance musical atrapante. Todo parece ser un juego sobre el escenario mientras la música fluye casi por intuición. Hay espacios para que Tyson exponga sus dotes de rítmica sincopada y para que Burniss Travis se luzca con su sello tímbrico en las notas graves, sacando aplausos desde el aforo.

Una intensa propuesta que no vacila en conjugar el R&B o el Free Jazz, entrometiendo melodías reconocibles por la gran mayoría, como insertar un extracto del hit “Time After Time” de Cindy Lauper o experimentar con la electrónica y el hip hop, en un aplicada fusión que nos invita a vivir la música desde más allá de una etiqueta, dejándonos transitar por atmósferas y ritmos que se apoderan de nuestros sentidos hasta el último segundo de una impecable experiencia en vivo.

 

 

 

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