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Conciertos Rock & Metal

4 de diciembre 2017 | Teatro Nescafé de Las Artes

Nota: Freddy Veliz | Fotos: Álvaro Manriquez 

 

En Mayo de este año, tuvimos el privilegio de ser sede del Marillion Weekend, convención especialmente diseñada para los fanáticos de los británicos Marillion, pioneros del neo-progresivo en los ochenta. El conjunto ha cosechado una fiel logia en Chile, que ha creado sólidos lazos entre fans y la banda misma. Después de siete meses de ese recordado fin de semana, Steve Rothery, guitarrista fundador de Marillion, regresó por este lado del mundo, para debutar en vivo como solista con la Steve Rothery Band, y presentarnos su álbum “The Ghosts Of Pripyat” editado el año 2014.

La banda que acompaña al guitarrista está integrada por Dave Foster en guitarra; Leon Parr en batería; Yatim Halimi en bajo y Riccardo Romano en teclado. Comenzando puntualmente a las 21:00 horas, y con un teatro Nescafé de las Artes que no alcanzó a coparse por completo, el quinteto sube al escenario, y Rothery es ovacionado apenas ingresa sonriente y tomando su guitarra para iniciar un show intimo, y que en una primera parte estuvo basado en el álbum The Ghosts Of Pripyat, dejando fuera dos de los siete temas que comprenden la grabación de estudio. Rothery no hace más que afianzar sus pergaminos como uno de los guitarristas más emocionales que existe en el planeta, sus creaciones instrumentales, están envueltas en una riqueza de atmósferas que realmente conmocionan por su elegancia y pulcritud. El guitarrista solo es comparable a músicos de la talla de David Gilmour, por su propuesta donde el feeling es un factor importantísimo. Y cada vez que interviene con sus acordes sublimes, el  público reacciona con gestos de asombro, dan ganas de ponerse de pie y aplaudir, pero evitamos la acción para no interrumpir el ritual. Pripyat fue una de las ciudades más afectadas por la tragedia nuclear de Chernóbil, debió ser evacuada convirtiéndose en una verdadera ciudad fantasma, de ahí la inspiración del músico para crear una obra que merece de nuestra atención.

Luego de un intermedio, el conjunto reaparece, esta vez sumando a un invitado estelar, Gabriel Agudo, vocalista de la banda argentina Bad Dreams, para una segunda parte dedicada a repasar clásicos de Marillion. Agudo logra un timbre de voz muy cercano al de Fish, interpretando con gran desempeño clásicos que poco y nada los británicos incluyen actualmente en sus setlists, así temas como “Cinderella Search”, “Fugazi”, “Incubus”, “Chelsea Monday” o “White Russia” fueron ampliamente aplaudidas, y lograron emocionar a los asistentes, que claramente se componían de fieles seguidores del conjunto dueño de hits como “Kayleigh” y “Lavender”, que también fueron incluidas en este repaso, junto a otros cortes como “Sugar Mice”,”Heart Of Lothian” ,“Slàinte Mhath” o “Afraid of Sunlight” –este último de la etapa Hogarth- que son más recurrentes en los shows en vivo del Marillion actual.

La sencillez de Rothery es admirable, lo hacen cercano a su público, quienes pareciera que acompañaran a un amigo sobre el escenario, nada de ínfulas de estrella ni actitudes elevadas. El músico, está considerado entre los grandes guitarristas de la historia, y lo ha demostrado en cada una de sus visitas, pero en su impronta no hay espacio para miradas verticales, a pesar de la veneración que muchos le ofrecen, él sólo se dedica a regalarnos un buen momento a través de su arte que es la música, sin adornos extras ni parafernalias inútiles. Para el final nos entregan una versión del clásico de Pink Floyd “Wish You Were Here”, quizás una elección innecesaria, pero que lo relaciona directamente a uno de sus guitarristas mentores, porque no podemos negar que Gilmour ha sido una de las principales influencias en el estilo de Rothery, él mismo lo ha confesado cada vez que se lo preguntan y está patente en cada una de sus notas.

Una noche de grandes emociones, recorriendo la trayectoria de Rothery desde sus años compartidos con el grandote de Fish, hasta sus creaciones en solitario. “La vida sin música sería un error “profesó Nietzche, y Steve Rothery es uno de los que aporta con un gran legado para que nunca nos falte.

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