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Conciertos Rock & Metal

Esta vez pisando suelo Chileno para cautivarnos concretamente con su trabajo perteneciente al periodo en Judas Priest de su carrera, en discos como Jugulator y Demolition, advirtiendo  un show de primera junto a los chilenos de Iron Spell.


 

9 de mayo 2017 | Club Blondie

Nota: Cristina Olivares Parra | Fotos: Cristian Carrasco S.

 

Un verdadero lujo para los amantes del heavy metal  lo que se vivió  la noche del 9 de mayo en el interior de la atávica Blondie. Una jornada solo dedicada al potente screaming del veterano Tim Owens, conocido por su paso como vocal en la legendarias bandas Judas Priest y  Iced Earth.

Una hora de retraso y con un abundante público salen a escena los nacionales de Iron Spell. Este quinteto que desde el año 2013 nos entrega su  poderoso y clásico heavy metal,  hizo notar que desde su inicio han ido en ascenso y  de esa forma se han hecho de un público fiel que coreo prácticamente a todas sus canciones, brindándonos una puesta en escena de primer nivel, un sonido claro y músicos que realmente saben lo que hacen, dejándonos en claro que como música nacional no hay nada que envidiar fuera de nuestras fronteras.  Fueron 50 minutos en donde esta banda nos expuso lo mejor de su disco Electric Conjuring, dejando al público eufórico y preparado para lo que sería el plato principal de la noche.

Con una clásica intro se ejecuta la aparición del estadounidense, pero lastimosamente arruinada y entrecortada. Comienza la presentación con la canción que da nombre al primer álbum grabado por Owens en Judas Priest, un poderoso Jugulator, enciende a un público que se agolpa para disfrutar del show. Como segunda entrega otro éxito de la misma placa Blood Stained. Momento de una pausa para presentar The ripper, uno de los clásicos y el apodo que le significó la trascendencia indiscutible desde Judas a la historia del Metal.

Nos arremete con un sólido  Feed on me, parte de la segunda producción en la que Ripper formó parte en Judas, Demolition, para luego volver loca a la audiencia con el comienzo de la batería, euforia… Por supuesto embistió con el infaltable Painkiller. Con una masa de gente totalmente entregada a los éxitos originales de la banda inglesa, el ex priest siguiria extasiándonos con clásicos como Grinder, Burn in hell,  Dead Meat y Lost and found.

Se lanza la primera sorpresa de la velada, Tim Ripper totalmente cautivado por el desatado público chileno sin más redundancias, toma la guitarra de uno de los músicos y se da el lujo de interpretar el principal riff de Highway to Hell de AC/DC y así dar el vamos a la dantesca pieza, Breaking the law. Uno de los mejores momentos de la noche, se asoman los primeros acordes de Living After Midnight, tocados aún por el frontman, finalizando su demostración en las cuerdas con un solo que concluiría con una improvisada blusera entre la banda. Death Row se manifiesta y un clásico del álbum Killing Machine, Hell Bent for Leather con el que se marcó el inicio de un encore que no duró como lo acostumbrado.

Fin del receso y  Tim junto a sus músicos vuelven a escena con un certero Electric Eyes, que provocó una locura demencial en todos los rincones de Blondie, el headbanging y los puños al son de los riff se hicieron presente, dejando en claro que el metal de Owens aún puede causar estragos.

Siendo ya pasada las once de la noche, un One on One  colocaría la cerradura para una jornada de heavy metal clásico, dejando a un público más que satisfecho con el sonido y  puesta en escena, además de un Tim Ripper totalmente cautivado con la pintoresca y enérgica recepción. Una paseo por el veterano mundo del metal, que dejó en claro que la escena Heavymetalera está más viva que nunca, un show cargado de nostalgia, que hizo volar al público y posicionarlo frente al único digno de remplazar al maestro Halford, sin hacer ninguna diferencia y dejándonos en claro la singularidad de su registro vocal.

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