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Conciertos Rock & Metal

Domingo 31 de marzo, tercera y última jornada de la novena edición de Lollapalooza Chile. Un día que comenzó gris, con anuncio de lluvia, que finalmente no fue. Un domingo donde nuevamente nos dejamos llevar por la transversalidad de la música, y el rock chileno tuvo algunos de sus más destacados representantes.

 A las 12:30 horas se da la partida en el escenario del Banco de Chile con la banda porteña Adelaida, quienes han tenido un último año de mucha actividad. Llegaron a Lollapalooza para mostrar parte de sus tres producciones a la fecha, adelantando además algo de lo que se viene en su próximo álbum. El trío ofreció una potente presentación en base al noise y atmósferas que flirtean con la psicodelia. Jurel Sónico en voz y guitarra, Gabriel Holzapfel en batería y Naty Lane en bajo, logran transmitir distintos estados con su propuesta, que por momentos va por calmos senderos hasta explotar en distorsionados riffs, capaces de sacudir todo a su paso, es inevitable no recordar a Sonic Youth o a Pixies en diversos pasajes, influencias que están a la vista en una banda consistente y que demostró un nivel a la altura para pararse en cualquier escenario.

Uno de los actos que queríamos apreciar y que felizmente logramos, fue el de la banda nacional Cigarbox Man, liderada por Felipe Ubeda, quien además de la guitarra eléctrica, ejecuta la Cigarbox Guitar, instrumento artesanal, fabricado con viejas cajas de cigarrillos, que Ubeda rescata para, junto con una petaca de whisky metálica utilizada como slide, dar rienda suelta a su propuesta inspirada en el más profundo sonido del blues norteamericano, ese de los pantanos y los campos de algodón, crudeza que va acompañada por lisérgicos e inspirados momentos instrumentales. Una banda compuesta por experimentados músicos como Paolo Murillo, Gonzalo López  y Eduardo Quiroz, que actúan como cómplices de esta carrera que ha ido avanzando con rapidez, y que fue gratamente recibida en un show con una destacada calidad sonora, apoyados por visuales en la pantalla de fondo, englobando una puesta de escena simple, pero intensa musicalmente.

Newen Afrobeat

Luego, en uno de los escenarios principales (Vtr Stage), se viviría uno de los momentos que más ruido hizo posteriormente. La legendaria banda punk chilena Fiskales Ad-Hok, tomaba su turno para despacharse una presentación intensa, presentando parte de sus más representativas canciones,, utilizando el escenario para lanzar consignas en pro de nuestros pueblos originarios, y proyectando imágenes que causaron el resquemor de los que se sintieron de alguna forma representados, los rostros de personajes como Lucía Hiriart, Patricia Maldonado, Sebastián Piñera, Ricardo Ezatti, Jaime Guzmán, José Antonio Kast o Augusto Pinochet lucían  empalados con un ojo extirpado, momentos que se extendieron en una polémica que sacudió las redes sociales y a un sector de la política chilena. El punk nació, creció y se debe mantener controversial, no fue creado para agradar a nadie, y Fiskales Ad-hok cumplió con su cometido.

A las 17:30 horas, los lúdicos Sinergia, se presentaban en el escenario del Kidzapalooza, zona dedicada especialmente para los más pequeños, y para la ocasión prepararon una especial performance, que hizo participar al público en una especie de show gamer, donde se presentaban desafíos en medio de las canciones de la banda, transformando el sector en un gran fiesta para grandes y chicos, con los músicos encarnando distintos personajes con disfraces que causaron más de una carcajada entre los asistentes, que se entregaron completamente a esta actividad llena de entusiasmo, humor y música.

Cerrando el escenario Lotus, y también las presentaciones de artistas nacionales, el conjunto de Villa Alemana  La Floripondio, liderados por El Macha, lograron desatar el desenfreno de los que llegaron a otro de los alejados escenarios, el Lotus Stage fue testigo de la fusión de rock, punk, música latinoamericana y de raíz que ha caracterizado a una banda con 28 años de carrera.  El conjunto terminó celebrando una fiesta de sonidos mapuches y mensajes a favor de nuestros ancestros, en base a las características percusiones con su clásico himno “Dime que Pasa” generando los saltos y el desorden en las primeras filas, con los asistentes pidiendo por más, cuando los técnicos se dedicaban a desmantelar el escenario hasta una próxima edición.

Lollapalooza se ha caracterizado durante estos nueve años, de entregar un amplio espacio para los músicos chilenos, quienes han podido mostrar su trabajo en los distintos escenarios dispuestos en diferentes puntos del Parque O”Higgins. Este año artistas de distintos estilos se fueron presentando durante estos tres días, desde la música urbana de Tomasa del Real, Drefquila o Paloma Mami, esta última que terminó colapsando de público su show de cuatro canciones, pasando por el gran trabajo de Frank’s White Canvas y Amanitas, con su propuesta de rock y un fino y elaborado pop lleno de melodías cautivantes, la súper banda Pillanes compuesta por experimentados músicos provenientes de agrupaciones como Los Bunkers, Chancho en Piedra o Pedro Piedra que llevan solo meses sobre los escenarios y logran un sólido trabajo en conjunto, la ya consagrada Francisca Valenzuela que hizo bailar y cantar a una gran cantidad de público en uno de los escenarios principales, Humboldt, Adelaida, Keko Yoma, la cumbia y experiencia de Américo, Ases Falsos, los sonidos afro llenos de danzas y colores de Newen Afrobeat, Subhira, Natalia Contesse, Joe Vasconcelos, y una larga lista que, pido disculpas no recordarlos a todos, tuvo su vitrina para un público que probablemente no es el que los sigue constantemente, pero con más de alguno lograron conectar, en este gran mundo que es la música, una experiencia que va más allá de los estilos, sino que se vive y se siente, sin los odiosos prejuicios, que lo único que logran es nublar nuestros oídos hacia lo que está pasando más allá de nuestra zona de confort.

 

 

 

 

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