Connect with us

Conciertos

Angra celebró HolyLand y el recuerdo de André Matos volvió a estremecerlo todo

Angra se presentó en el Teatro Teletón en marco de los 30 años de Holy Land.

Por @jaime_gonzalez_vocalista | Fotos: @crisrock_photography

Holy Land fue publicado en el año 1996 y encontró una forma de remecer el power metal,tomó la velocidad y el virtuosismo, pero los atravesó con música brasileña, percusión, elementos progresivos y una identidad cultural que convirtió al álbum en una obra con personalidad única. Treinta años después, volver a escucharlo completo en vivo tenía un significado especial, especialmente por la ausencia de André Matos, cuya voz quedó inseparablemente ligada a estas canciones.

La presencia de Alírio Netto añadía otra dimensión. Su timbre posee una cercanía evidente con aquel registro que muchos conocimos en los años noventa, y su propia historia con Shaman, banda que Matos fundó después de su salida de Angra y en la que Alírio ocupó posteriormente el puesto de vocalista entre el 2019 y 2023, hacía que su presencia tuviera peso. La enorme tarea era interpretar este disco frente a quienes llevan tres décadas viviendo esas canciones.

Los primeros acordes de “Nothing to Say” fueron suficientes para comprender lo que significaba la noche. La entrada fue absolutamente energética y el público se desgarrócantando con una intensidad que parecía venir acumulándose durante años. Su letra expresa una actitud desafiante frente a la imposición, el silencio y la incapacidad de encontrar respuestas. Hay una sensación de ruptura en su mensaje, una necesidad de cuestionar aquello que se presenta como verdad establecida.

Silence and Distance” llegó para modificar el pulso. La intensidad bajó, aunque era necesario ese espacio de contemplación después de la explosión inicial. 

Carolina IV” es una canción que explica por sí sola por qué Holy Land ocupa un lugar tan importante en la historia del metal. Angra tomó el lenguaje del power metal y lo llevó hacia un territorio profundamente brasileño, incorporando percusión, ritmos de samba, cambios de dinámica y una construcción progresiva que convierte la canción en un viaje. En Chile no se interpretaba desde el 2011. Quince años tuvieron que pasar para volver a experimentar semejante despliegue en vivo La percusión fue impecable. Alírio, además, enfrentó la canción con una solvencia que permitió que la memoria de Matos estuviera presente sin que la interpretación se transformara en una simple imitación.

Uno de los momentos más hermosos llegó cuando comenzó a jugar con el público, haciéndolo participar en los coros. El Teatro Teletón completo respondía a sus indicaciones, mientras la música avanzaba entre los cambios rítmicos y la instrumentación característica del tema.

Esta canción representa una identidad cultural sin necesidad de explicarla. Su estructura lleva Brasil arraigado. Es power metal, pero también tiene percusión de samba, tradicionesy un territorio específico en el mapa. En el año 96 ayudó a demostrar que el metal latinoamericano podía construir una identidad propia sin abandonar el virtuosismo que caracterizaba al género.

Con “Holy Land”, Alírio se sentó frente al piano y. Rafael Bittencourt tomó la voz de laprimera estrofa, generando un momento especialmente bello antes de que la canción comenzara a crecer.

Es el tema central del álbum abordando la llegada de los europeos a América y la construcción de una idea de “tierra prometida” sobre un territorio que ya tenía historia, pueblos y culturas. Plantea preguntas sobre identidad, la conquista y la forma en que una tierra puede ser interpretada desde perspectivas completamente diferentes. Intentaronconstruir una obra que mirara la historia de Brasil desde una perspectiva musical propia yescucharla treinta años después, con una audiencia que conocía cada palabra, produjo un momento profundamente emotivo.

Después llegó “The Shaman”, hermosa en su desarrollo, manteniendo la atmósfera del disco antes de que apareciera uno de los momentos más intensos de toda la jornada.

La respuesta del público con “Make Believe” fue impresionante. Cada frase era devuelta con una intensidad que hacía evidente cuánto ha permanecido esta canción dentro de quienes descubrieron Angra durante los años noventa y de quienes llegaron a ella posteriormente. La interpretación encontró al público completamente entregado. Y cuando terminó, comenzaron los primeros “olé, olé, olé, olé” de la jornada.

Z.I.T.O.” volvió a encender el escenario con enorme potencia. El riff entró con fuerza y el público recuperó inmediatamente la energía después del bloque emocional anterior. Pero sería “Deep Blue” la encargada de volver a llevar la noche hacia un territorio mucho más sensible. Una canción para llorar. 

Salieron momentáneamente del escenario y cuando Rafael regresó, habló de los nuevos ciclos, de los desafíos que aparecen con el paso del tiempo y que continúan entregándose a su público. Luego anunció una canción para dormir, para enfrentar los miedos y la oscuridad del alma. Tocando y cantando la composición que él mismo creó, cerró el recorrido del disco de una manera íntima y profundamente significativa. Después de semejante despliegue instrumental, el álbum terminaba reducido a lo esencial, una voz, un instrumento y una canción.

Rafael se tomó el tiempo de agradecer y presentar nuevamente a Alírio antes de llevarnos hacia otra etapa fundamental. “Stand Away” abrió el regreso hacia Angels Cry. Las gráficas tridimensionales mostraban un enorme ángel en movimiento, creando una ambientación espectacular. La canción comenzó en formato acústico y fue creciendo hasta convertirse en uno de los momentos más coreados.

Luego llegó “Tide of Change”, tensa y profundamente musical. Las imágenes mostraban un paisaje árido, vegetación secándose y un mundo que parecía consumirse lentamente mientras la banda construía la canción hasta hacerla explotar. “Angels and Demons” cambió completamente el ritmo. Potentísima, veloz y cargada de energía power metal que domina desde sus primeros años.

Alírio tomó entonces el protagonismo para interpretar “Wuthering Heights”, el clásico de Kate Bush que André Matos había convertido también en parte de su propia historia. Contó que escuchó aquella versión durante su juventud y quedó tan impactado que llegó a sentir era mejor que la original. Interpretarla ahora frente al público tenía para él un significado evidente.

Sentado al piano, ofreció una versión respetuosa y sentida. La canción es vocalmente extremadamente exigente y algunos de sus registros, especialmente en el uso del falsete, resultaron un tanto forzados. Pero el propósito no era reemplazar un recuerdo, sino rendirle homenaje.

Durante “Waiting Silence”, la pantalla mostró la portada de Fireworks. La canción pertenece a Temple of Shadows, por lo que la elección visual parecía adquirir una pequeña referencia a Matos dentro de una canción posterior. La banda permaneció impecable mientras el público observaba prácticamente absorto.

Carry On” ocupa un lugar especial dentro de la historia del heavy metal brasileño. Su riff es reconocible mundialmente y su estructura representa una de las expresiones más puras del primer período. En Chile, además, forma parte de la memoria colectiva de una generación que la escuchó incluso fuera de los escenarios. Durante los años noventa y principios de los 2000, su riff fue utilizado como cortina del programa radial Disco Duro de Radio Futuro, ayudando a instalarla todavía más profundamente en el imaginario de los fanáticos nacionales. Cuando comenzó, todos cantaron como si la vida se les fuera.

La banda cerró el repertorio principal con “Rebirth”, abandonó el escenario y dejó que el público hiciera el resto. El llamado para el regreso fue inmediato.

El encore comenzó con “In Excelsis” sonando envasada mientras las pantallas transformaban el escenario en un enorme mapa de la Holy Land. Era una manera perfecta de volver al concepto que había dominado la primera parte del concierto. Y como un bombazo se lanza “Nova Era” con reacción inmediata. El público se lanzó sobre la canción con una energía extraordinaria, cantando cada palabra mientras la banda aceleraba hasta convertir el Teatro Teletón en una enorme celebración. La canción nació después de la salida de André Matos y de los hermanos Loureiro, precisamente en el momento en que debían demostrar que podían continuar. Su propia letra habla de transformación, de dejar atrás una etapa y enfrentar aquello que viene después. Por eso escucharla cerrando una conmemoración al Holy Land adquiere una lectura poderosa.

Treinta años después la historia ya no pertenece únicamente a quienes estuvieron en el 96. Pertenece también a quienes la descubrieron después, quienes aprendieron sus riffs, cantaron sus letras, estudiaron sus arreglos y las canciones son una puerta hacia una manera distinta de entender el heavy metal. Matos ya no está para cantarlas, pero su voz sigue apareciendo en nuestro inconsciente. Sobrevivió a los cambios de formación, las separaciones,  pérdidas y al paso del tiempo porque su importancia nunca dependió solamente de quienes la grabaron, sino de lo que consiguió construir.

Director de iRock.CL, fotógrafo y diseñador gráfico amante del rock y el metal. Actualmente colaborando en el área de comunicaciones de la productora Atenea | Mail: cristian@irock.cl

Destacado

Kuervos del Sur celebra 10 años de El vuelo del Pillán: “Las canciones son lo que nos acercan, nos transforman y nos expresan”

Chile

Desde Futrono hacia Helsinki: MonteRanco se suma a la misión chilena que busca proyectar el metal nacional en Europa

Chile

Amaranth llega a Sesiones Monteranco con una década de metal, evolución y nuevas búsquedas sonoras

Chile

Blessthefall, una banda clave del metalcore de los 2000 regresa a Chile: Las canciones que no pueden faltar

Conciertos

Advertisement

Suscríbete a #iRockCL

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
Facebook
Instagram
Tiktok
Twitter
YouTube