Live Review Internacional
Benediction: Aprobando con lo justo
Reseña por Jaime González
Fotos por Javier Naranjo
La visita de Benediction a Chile prometía una descarga de death metal británico, pero terminó convirtiéndose en una presentación tan accidentada como difícil de olvidar. Entre la ausencia de Giovanni Durst, la participación de Kam Lee y un repertorio marcado por las interrupciones y las canciones repetidas, la jornada tuvo luces y sombras. Una noche en la que la potencia de la música convivió con una irregularidad que ni siquiera el entusiasmo del público chileno pudo disimular.
Todo comenzó brutalmente con los nacionales Diabolvs, banda santiaguina formada en 2013, que ofreció una presentación contundente, respaldada por un sonido nítido y poderoso. Su death metal, directo y primigenio, prescindió de adornos innecesarios para concentrarse en la crudeza de los riffs y la agresividad de la ejecución. El repertorio estuvo centrado principalmente en Rite of Consecration (2020), con canciones como “Temple of Hypocrities”, “Killing My Enemies”, “Deceiver Christ”, “God’s Beast”, “Diabolvs” y “Rite of Consecration”. La presencia del experimentado Felipe Vuletich, con un recorrido que incluye agrupaciones como Blackflow y BattleRage, aportó solidez a una formación que mostró una puesta en escena firme y convincente. También destaco el trabajo del baterista Ian Huidobro, cuyo dominio del tiempo y compromiso con la ejecución estuvieron a la altura de las exigencias del género, demostrando una madurez musical que va más allá de sus 27 años.
Uno de los aspectos más interesantes de la presentación fue la inclusión de tres composiciones nuevas: “Burying Their Sins”, “Sick of the Cross” y “Ancient Spirit Claim…”, que dejaron una impresión especialmente favorable por su agresividad y continuidad con la identidad del grupo. Lejos de sentirse como material de transición, estas canciones mostraron una banda que entiende las raíces del death metal y busca desarrollarlas sin perder su esencia. La interpretación de “Rite of Consecration”, antes del outro, cerró un set compacto e intenso, que cumplió con creces la misión de preparar el terreno para los británicos de Benediction. Si estas nuevas composiciones son una señal de lo que vendrá en su próximo disco, Diabolvs tiene motivos suficientes para generar expectativas.
La presentación de Benediction estuvo marcada por circunstancias excepcionales que terminaron condicionando el desarrollo del espectáculo. La ausencia del baterista Giovanni Durst, quien debió regresar a Italia tras el fallecimiento de su padre, obligó a la banda a encontrar un reemplazo que tuvo apenas dos días para preparar el repertorio. A esto se sumó la participación de Kam Lee, vocalista de Massacre, quien asumió las voces durante la jornada. Sobre el papel, la presencia de un músico con su trayectoria prometía una buena conexión con el público, y cada vez que la banda se concentraba en tocar, esa expectativa encontraba sustento, canciones como “Engines of War”, “The Crooked Man”, “A Carrion Harvest” y “Stormcrow” activaron el mosh y consiguieron que los asistentes respondieran con entusiasmo. Sin embargo, el concierto comenzó a perder fluidez por las extensas intervenciones de Lee entre canciones. Lo que inicialmente parecía parte de su personalidad escénica, con bromas, historias y llamados al público, terminó convirtiéndose en una constante que interrumpía el ritmo de la presentación. En uno de esos momentos, incluso se dedicó a preguntar si los asistentes sabían quién era, prolongando una dinámica que, después de varias canciones, empezó a desgastar la paciencia de quienes esperaban escuchar más música y menos discurso.
El repertorio avanzó entre temas como “Progenitors of a New Paradigm”, la versión de “Biohazard”, original de Massacre, y “The Grotesque”, aunque la jornada tuvo situaciones tan extrañas como la repetición de “Engines of War”, “A Carrion Harvest” y “Stormcrow”. La explicación estaba en las circunstancias que enfrentó la banda, con un baterista que apenas había tenido dos días para aprender las canciones, repetir material permitió sostener el espectáculo en una situación compleja. Aun así, el recurso contribuyó a la sensación de irregularidad, especialmente porque las pausas de Kam Lee se hacían cada vez más extensas. Entre tanta interrupción, hubo espacio para el humor espontáneo del público, que en medio de los vítores cambió el clásico grito de “Benediction” por un divertido “¡Benedictino!”, provocando risas entre los presentes. Fue uno de esos momentos genuinos que nacen de la creativa fanaticada nacional, que nunca ha fallado cuando de ser revoltosos se trata. Lamentablemente, hacia el final, la impaciencia ya era evidente y la presentación se sintió más larga de lo necesario. “The Dreams You Dread” cerró una jornada que tuvo destellos de intensidad, pero que nunca consiguió mantener una continuidad a la altura de la trayectoria de Benediction. Las circunstancias explican buena parte de lo ocurrido y hacen comprensible que la banda tuviera que improvisar soluciones, lo que no lograron resolver fue el equilibrio entre esas dificultades y el desarrollo del espectáculo. El público llegó dispuesto a celebrar una institución del death metal británico y, aunque tuvo momentos para hacerlo, la música terminó compartiendo demasiado espacio con todo aquello que ocurría entre canción y canción.
Benediction dejó claro que la historia y el peso de un nombre no bastan para sostener una noche cuando la música pierde continuidad. Las circunstancias obligaron a improvisar, y el esfuerzo por sacar adelante el concierto merece reconocimiento, pero la paciencia del público también tiene sus límites. Al final, quedó la paradoja de una jornada en la que el death metal logró desatar el mosh, pero no pudo evitar que las pausas terminaran pesando más que los riffs.