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Enemies of Reality: la mezcla de la discordia en Nevermore

Cuando los estadounidenses de Nevermore preparaban su quinto disco de estudio, tenían un puñado de canciones demoledoras, composiciones brutales, aunque más melódicas que su trabajo previo, que apostaban por seguir posicionándolos en lo alto del metal, en tiempos en que el rock o metal popular era distinto, sin solos y con una sonoridad sucia y otra percepción de audiencia. El año 2003 se editó “Enemies of Reality”, pero su sonido dejó a muchos oyentes perplejos. Y es que en una banda acostumbrada a una sonoridad brillante, que permitía escuchar todo con claridad y distinguir sus potentes riffs y arreglos junto a una batería llena de detalles y técnica, esto parecía muy extraño, por lo bajo.

Sucede que el sonido de este disco fue encargado a Kelly Gray, músico y productor que había trabajado con bandas como Queensryche (es el guitarrista y fundador de esta banda, de hecho), Candlebox, Slave to the System, entre muchas otras. Sin embargo, su visión estaba puesta en llevar todo a una especie de “crudeza” que lo hizo perder el foco del sonido thrash/progresivo característico de Nevermore. En una entrevista a la revista Bulldozer, el bajista de la época, Jim Sheppard, decía: “Nos dijo que este era el sonido que era tendencia, que así sonaba el nuevo metal. Escuchamos la mezcla y no lo podíamos creer, era como si alguien hubiese puesto una manta encima que no dejaba escuchar con claridad”. La banda no estaba conforme, pero el trabajo estaba hecho y había plazos que cumplir. El disco vió la luz, pero las críticas se fijaron de inmediato en el extraño sonido, para los estándares habituales de la agrupación. Un gran balde agua fría se sintió al interior de los de Seattle. Eso, sumado a un cambio en el estilo, con más melodías que lo colocan como un punto de inflexión en su carrera, hizo que la recepción fuese lejana.

Pero la revancha llegaría con la remezcla y remasterización del disco, hecho que se produjo dos años después, cuando la banda logró coincidir nuevamente con el destacado productor y músico inglés Andy Sneap, con quien habían trabajado en “Dead Heart in a Dead World”. Ahora sí el resultado era lo que se esperaba: un sonido brutal, brillante, donde los arreglos podían percibirse con claridad, sin dejar de lado la fuerza de los riffs asesinos creados por Jeff Loomis. Canciones como la que le da nombre al disco, “I, Voyager” o “Ambivalente” merecían esta corrección, y ahora sí, una nueva era en la banda nacía. Por supuesto para su siguiente disco, el gran “This Godless Endeavor”, reclutaron nuevamente a Andy Sneap. No había chance para más experimentación innecesaria en la producción.

La portada del disco grafica la letra del coro de “Enemies of Reality”: “Open wide and eat the worms of the enemy”. En la versión remasterizada, el diseño es el mismo, pero pasado por un efecto de negativo fotográfico. “Enemies of Reality” y “I, Voyager” aparecieron en el último setlist de la banda, en Estambul, Turquía, así que es muy probable que las escuchemos en Chile, en el Teatro Cariola. Las entradas restantes para el show del viernes 24 de abril están disponibles en Ticketplus, pinchando este enlace. Están agotados todos los palcos y la preventa 1, así que más vale que apures la adquisición de tus tickets.

Produce Chargola Prods

Veterinario de profesión, músico y periodista de corazón. Amante del rock y metal, me apasiona leer sobre música, escribir sobre música, escuchar y tocar. Bajista de la banda Bismuto. | Mail: felipe@irock.cl

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