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KID A: Un desaire a los convencionalismos

Por Freddy Véliz

Cuando aparece Ok Computer hace 20 años atrás, el mundo se rindió ante Radiohead, el conjunto logró presentar una obra considerada por muchos, el mejor disco de los noventa. Thom Yorke se convertía en uno de los más creativos músicos de la época, y con esa obra maestra, se desafiaba a sí mismo, con lo que podría entregar a futuro.

Llegó el cambio de siglo, año 2000, y Radiohead liberaba su nueva obra. Los fanáticos y los medios especializados, se mantenían expectantes con lo que Yorke y compañía se traían entre manos, y el impacto fue fuerte, contra todo convencionalismo y repetición de fórmulas, aparece Kid A, una obra que da un giro atrevido y a la vez sorpresivo de acuerdo a cualquier cosa que el mundo esperara de la banda británica.

Incursionando de manera mucho más experimental con la tecnología, Kid A es un disco que aúna variadas influencias, sin descartar ni la psicodelia originada en los sesenta, ni las vanguardias electrónicas de los setenta, el ambient o el minimalismo del post rock. Todo confluye y nutre la creatividad de la banda, incluso, aunque ellos renieguen de eso, del rock progresivo. A Radiohead los tildaron como los nuevos Pink Floyd, y eso los enfrentó ante admiradores y detractores, lo que si estaba claro, era que la exitosa banda, mantenía su independencia creativa.

Cortes como “Everything in its right place” o “Kid A”, son los que abren el álbum, controversiales y extraños a la vez, con letras que, según el mismo Thom, fueron compuestas con palabras escogidas al azar, lo que dificulta su interpretación, y hacen del álbum un libro de enigmas que resolver. El cantante luego del éxito de Ok Computer, se sumió en una preocupante depresión, probablemente ese estado lo llevó a tener resultados tan oscuros en Kid A, una obra compleja de digerir a la primera. El ahora emblemático “The National Anthem” fue incluido en algunas parrillas radiales, un corte que evoluciona hacia caóticas atmósferas creadas en base a sonidos de bronces entrelazados con sintetizadores, y efectos de voz que nos sumen en un ambiente claustrofóbico.

Otro emblema del disco es “How to dissappear completely”, conmueve por su riqueza atmosférica, y melodías vocales que en conjunto con los arreglos sonoros, nos envuelven en un estado mental onírico. “Treefingers”, “Optimistic”, “Limbo”, “Idioteque”, “Morning Bell”, “Motion Picture Soundtrack” son los tracks que completan este viaje por tribulaciones personales, experimentación, vanguardia y un desaire a las fórmulas probadas. El uso de instrumentos no tradicionales como Ondas Martenot, instrumentos de viento, variados efectos y sintetizadores, marcaron el sonido final de un trabajo único. Radiohead, fue contra todo lo esperable en este álbum, una obra que a 18 años de ver la luz, se mantiene incólume y adelantada, un disco que aún crea anticuerpos en algunos puristas, como toda obra de arte.

Recordemos que Radiohead regresa a nuestro país el próximo 11 de abril, en el marco de una nueva edición del Festival Sue, a realizarse en el Estadio Nacional, evento que además cuenta con la participación de Flying Lotus, Junun y Föllakzoid.

Las entradas se encuentran a la venta por sistema Puntoticket con valos que fluctúan entre los $30.000 y $160.000 más cargos por servicio.

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Esta noticia fue publicada por el área editorial de iRock.CL

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