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Blues

LIVE REVIEW | Los sonidos del alma…por JOE BONAMASSA

JOE BONAMASSA EN CHILE

13 DE AGOSTO 2013 | TEATRO LA CÚPULA

Por Freddy Veliz

 

 

JoeBonamassa-23De ser un niño prodigio, se ha convertido en uno de los músicos más sorprendentes de los últimos años, heredero natural de maestros como Stevie Ray Vaughan, Eric Clapton o Gary Moore, JOE BONAMASSA, hoy por hoy se encumbra dentro de los grandes exponentes de ese blues de guitarras afiladas, apasionado y lleno de virtuosismo. Una figura que lamentablemente en nuestro país aún no se posiciona a nivel de masas, siendo que la versatilidad de su propuesta da para ser una estrella de grandes escenarios. Y esa baja popularidad por estos lados, se hizo evidente en un Teatro La Cúpula que no logró ser repletado. Amantes del blues hay muchos en Chile, y seguramente conocen de la importancia del guitarrista norteamericano, entonces podríamos culpar al precio de las entradas, pero debemos agradecer que no fueron más altas, debido a que por exigencias de los representantes del artista los precios no debían bajar de $ 50.000, siendo gestión de la productora el motivo de que los valores quedaran a un precio más accesible, y la visita de Bonamassa a nuestro país se hiciera realidad, recordemos que hace algunos años pasó por Argentina sin considerar a Chile dentro de la ruta, dejando a muchos fanáticos frustrados.

Esta vez por fin tendríamos la posibilidad de ver en vivo y en directo al guitarrista neoyorkino, y en un recinto que permite mayor intimidad por su reducida capacidad. Durante la tarde del Martes 13 conmoción causaba una fotografía posteada por Bonamassa en su twitter, en donde veíamos un cabezal Marshall con dos micrófonos instalados, y un mensaje en donde en forma irónica Joe se burlaba de la situación, rápidamente las risas y los avergonzados comentarios inundaron la red culpando a los técnicos nacionales, pero ya en el recinto y por fuentes cercanas a la productora, nos enterábamos de que el garrafal error venía de un técnico del mismo equipo del guitarrista, despejando cualquier duda al respecto. Anecdótica situación que mantenía expectantes a los que asistíamos a este esperado encuentro.

A las 21:00 horas exactas, hace su aparición en el escenario el guitarrista junto a una banda de experimentados músicos,  Carmine Rojas en  Bajo, que ha colaborado con artistas de la talla de David Bowie, Rod Stewart, Tina Turner o Stevie Wonder, en la batería Tal Bergman (Billy Idol, Chaka Khan, Peter Cetera) y en el teclado a Derek Sherinian a quién conocemos por su trabajo junto a Dream Theater, Alice Cooper, Planet X y su reciente paso junto al mismo Bonamassa en los disueltos Black Country Comunión, en resumen frente a nosotros teníamos a una elite de músicos consagrados, un lujo para las aproximadamente 1500 personas presentes en el recinto.

La cadencia y elegancia de “Dust Bowl” incluida en el disco del mismo nombre del 2011, es la escogida para adentrarnos en una velada mágica en que las miradas se fijaban hipnóticas en los dedos de Bonamassa que con una envidiable destreza se paseaban limpios sobre las cuerdas, una digitación ante la que nos rendimos en cada corte. Los riff densos de  “Story of a Quarryman” eran seguidos por la conmovedora “Someday after a While”. Joe Bonamassa no sólo nos impresionaba con la exquisita técnica en su Les Paul, sino que a la vista teníamos a una voz de excepción, convenciéndonos de lo completo que es como artista. Sherinian hizo lo suyo desde el clásico sonido del Hammond.

Así la banda en un desempeño que rozaba la perfección nos fue entregando casi sin pausas momentos que se movían entre elJoeBonamassa-21 virtuosismo extremo, hacia atmósferas llenas de feeling, con Bonamassa creando mixturas con pulcros acordes, que repentinamente se convertían en veloces solos que nos acercaban a los límites de lo metalero. Con “Who’s Been Talking” original de Howlin’ Wolf  y “Driving Towards the Daylight” llegábamos al final de la primera parte.

Entre penumbras se oyen los efectos rítmicos aplicados por Tal Bergman desde la caja y que simulan el avance de un tren, lo que nos anunciaba  la bluesera “Slow Train” seguida por una tremenda versión del clásico “Midnight Blues” del desaparecido guitarrista  irlandés Gary Moore. El clímax logrado nos tenía sumergidos en una especie de trance. En un principio sentí que el público estaba receptivamente frío, pero creo que más bien la estática actitud se debía a un estado de atención y concentración ante la cátedra que daba el guitarrista de anteojos oscuros, chaqueta negra y jeans ajustados, con una parada  en el escenario que refleja algo del comprensible egocentrismo de los que se saben grandes.

Como un mazazo en el cráneo Bonamassa arremete con la poderosa “Spanish Boots” que Jeff Beck incluyera en su clásico álbum Beck-Ola, tiempos en que era acompañado en la voz por un joven Rod Stewart. Una versión impecable, una banda a todas luces de excelencia.

Joe Bonamassa, al contrario de lo que muchos imaginamos, después de terminar con esa super banda formada junto a Sherinian y Glenn Hughes llamada Black Country Comunion, parece que no guarda mayores rencores, y nos presenta “Song of Yesterday” la que termina con una apoteósica jam homenajeando a los grandiosos The Who con un guiño a “Baba O’Reily”. Uno de los puntos más altos del concierto.

Para bajar las revoluciones, y con Joe bajo un halo de luz que lo iluminaba en el frente del escenario, desde su Gibson ejecuta los primeros acordes de “Django” un instrumental que cala directo el alma, y que pertenece a You & Me del 2006.

Con “Mountain Time” del álbum So, It’s Like That (2002) y “The Ballad of John Henry” se despide agradecido del público que de pié aplaude y ovaciona la espectacular  actuación del músico estadounidense.

Siguiendo la lógica, la banda retorna con “Sloe Gin”, canción que da nombre al álbum del 2007, manteniendo un clima calmo, entre acordes descollantes. Y para el broche de oro , con Bonamassa invitando al público a ponerse de pie comienza su potente versión del clásico de los texanos ZZ Top “Just Got Paid” en medio de la cual progresivamente la banda entra en una jam session  donde se hace un guiño a “Still of the Night” de Whitesnake para pasar a un cúmulo  de riffs y muros sonoros comenzamos a identificar los inolvidables acordes de Jimi Page para “Dazed and Confused”, terminando bajo los poderosos sones zeppelinescos un show arrollador, donde quedó estampado el virtuosismo y versatilidad de un músico que con 36 años en el cuerpo, lleva el estandarte del blues rock en este siglo, traspasando barreras convencionales, se alimenta de diversos estilos, así no tiene problemas de desenvolverse entre el rock duro, el blues tradicional de Chicago, el Texas Blues, el soul e incluso me atrevería a decir el metal. Todo confluyendo con sutileza, bajo un sonido pulcro y potente. Bonamassa tenía considerado incluir un set acústico, pero  fue desechado por consideración del artista al no quedar satisfecho en las pruebas. Lo que a fin de cuentas, aportó a generar una presentación más rockera, en que no hubo puntos bajos, quizás el punto bajo podríamos adjudicárselo  a la baja concurrencia para el nivel del artista en cuestión.

En fin, un concierto asombroso que se posiciona indudablemente dentro de los mejor del 2013, esperemos no pase mucho tiempo para su regreso y podamos contar con un mayor marco de asistencia como se merece un músico de tamaña jerarquía.

JOE BONAMASSA EN CHILE

13 DE AGOSTO 2013 | TEATRO LA CÚPULA

© Cristian Carrasco S.

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Noticia publicada por el área editorial.

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