Conciertos

Live Review | SABATON: El regreso del batallón escandinavo

7 de noviembre 2016 | Club Blondie

Nota: Freddy Veliz | Fotos: Cristian Carrasco

 

Este lunes 7 de noviembre, por segunda vez pisaban suelo chileno. Sabaton, la agrupación sueca de power metal regresaba en esta oportunidad promocionando The Last Stand, su más reciente placa de estudio, lanzada el pasado agosto. En las profundidades del ya clásico Club Blondie el batallón escandinavo sería recibido por sus huestes de fanáticos chilenos más fieles, que coparon la mitad del recinto para vivir un verdadero encuentro de metal épico.

Como aperitivo nacional, Triboulet y Break.Down serían los encargados de ir abriendo el camino para el plato extranjero. Los primeros, en plena promoción de su placa The March of the Fallen, que le han valido variados comentarios positivos, se mostraron bien preparados sobre el escenario, con solidez y actitud, sorteando problemas técnicos que impidieron la continuidad en el acto del guitarrista Maximiliano Jaque, que pudo regresar hacia el final de la presentación, un hecho lamentable que impidió poder observar a cabalidad el buen trabajo de guitarras gemelas que posee la banda. Sin embargo, los powermetaleros pudieron igualmente compenetrarse y cubrir el vacío con pericia. El reducido público que a esa hora recalaba en el local se mantuvo receptivo, entregando masivos aplausos  a la propuesta de la banda que paulatinamente va ganando terreno en el circuito nacional.

Break.Down por su parte impusieron su potente propuesta, avalando también su mayor experiencia en vivo. La banda originaria de Quilpué, logra remover las melenas del público que se apostaba frente al escenario, con riffs repletos de groove y un fuerza instrumental aniquiladora, que es complementada por la plausible parada de Eddie Parra frente al micrófono, un frontman que acapara la atención por su energía interpretativa. Presentando cortes nuevos que se incluirán en su próxima placa entre un cúmulo de tracks de su único álbum a la fecha titulado Made Of Scars, el conjunto de la V Región cumple con un show bien elaborado, que omitiendo la irregular calidad del sonido, fue un número perfecto para mantener la adrenalina en alto para el acto final.

Puntualmente a las 21:00 hrs. suena en modo de introducción la versión del clásico ochentero “In the Army Now” original de los nerlandeses Bolland & Bolland y que exitosamente versionaran también los legendarios Status Quo, el público coreando cual ejército guerrero recibía a los suecos que arremeten con “Ghost Division” para invitarnos a una completa retrospectiva de su carrera, centrados principalmente en su última placa desde donde extraen “Sparta” y “Blood of Bannockburn” dos épicas composiciones que los fans reciben casi como verdaderos clásicos. Con una ensordecedora sonoridad, demasiado excedida, lo que distorsionaba cualquier matiz de las marciales instrumentaciones, los suecos liderados por el cantante Joakim Brodén se sentían como en casa, si bien la convocatoria no fue de la masividad esperada, la energía y entusiasmo con que el público acogía cada uno de los cortes que se iban presentando, no hicieron más que sorprender a los miembros de Sabaton, quienes constantemente comparaban a la audiencia  chilena con la europea, donde según ellos era una locura realizar un concierto en día lunes y que llegara la cantidad de público que a esa hora los recibía en Santiago.

Una intensamente coreada “Swedish Pagans” elevaba aún más la temperatura dentro del local que no se caracteriza por poseer la más adecuada ventilación. Quizás uno de los puntos altos de una presentación que nunca bajó su dinámica. La banda, a pesar de sufrir constantes cambios de integrantes, se mantiene sólida, siempre apelando a ofrecer un espectáculo de jerarquía, con temáticas cuyos contenidos están basados en hechos históricos reales, inspirados en heroicas y épicas batallas que han marcado a la humanidad, arreglos con un fuerte arraigo en el folclore europeo, sin perder un ápice de los códigos que identifican lo más granado del power metal.

El público jugó un papel importante, más allá de la convocatoria, al pasar a ser un soldado más en el batallón, desplegando una gran bandera sobre las cabezas, elevando puños, saltando y cantando cada una de las canciones que comprendieron un bien y ajustado setlist de 16 cortes que incluyó la celebrada “Carolux Rex”, “Shiroyama”, “Attero Dominatus”, “Winged Hussars” entre otras, finalizando con un explosivo encore a cargo del himno “Primo Victoria”.

La noche del lunes, Sabaton en una efectiva, y efectista, impronta power metalera, nos demostró que el género está lejos de desaparecer, y que bandas como ellos, reinventando temáticas y tomando la posta de los exponentes más clásicos, se encargarán de darle continuidad hacia el futuro. Uno que, por lo que vimos, se ve bastante alentador.

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