Live Review Internacional

Nevermore: brillante y brutal debut de los enemigos de la realidad

Fueron muchos años de espera y por fin Nevermore llegó a Chile, luego de su regreso al mando de los históricos músicos Jeff Loomis y Van Williams. La jornada prometía mucho, y vaya que cumplió.

Todo se inició tipo 19:30 con el show de Mariano Vergara Band, que comenzó con una intro que preparó el ambiente mientras los músicos subían a escena. Suena “Vox Intra” y desataron su metal instrumental que suena pesado, denso y atrapa con sus arreglos y figuras que se dibujan sobre la pesada base y los intensos riffs. “Tenebrae Infantiae” entrega otra sucesión de riffs potentes y quiebres que le suman muy bien al producto final. Mariano Vergara viene desde Arauco, en la región del bío-bío, y se muestra feliz al saludar a un público que ha disfrutado mucho la actuación. Cierran con “Vacuus Lumen” y redondean un gran acto de apertura.

Hefesto ingresó decidido a comerse el escenario. La banda demuestra no solo gran calidad, sino también los años de circo, con una interpretación de primer nivel y una energía que se transmite de principio a fin. Sortearon bien algunos problemas técnicos al inicio y desde ahí fueron una tromba, presentando temas como “Envidia” o “Soberbia”, de su disco “Pecados Capitales”. El Instrumental “Requiem del Aqueronte” muestra rápidamente de que son capaces, tocando de tremenda forma todos los integrantes de la banda. El vocalista Jaime González vuelve para “Gula” y durante todo el show muestra excelentes dotes para el canto, moviéndose por todo el escenario y entregando una potente actuación. “Lujuria” tiene mucha onda y se disfruta, para cerrar con “Pereza” e “Ira”, tema en el que el público acompañó de gran manera. Una actuación que gustó mucho, y de la que pueden sentirse orgullosos plenamente.

Así, mientras la cancha se llenaba y el público comenzaba a pedir el comienzo del show principal, se apagan las luces y suena “Precognition” a modo de intro, desatando los gritos en el tradicional recinto. Los músicos ocupan el escenario y sin previa advertencia disparan “Enemies of Reality” desatando el caos absoluto. La ejecución es aplastante y el mosh es inevitable. La audiencia canta enfervorizada junto a un tremendo Berzan Önen que se luce desde el minuto 1, y que usará en los primeros temas una polera negra que dice “Chile” y un jockey que pronto lanzará al público para cabecear como corresponde.

“Beyond Within” y “My Acid Words” suenan brutales, y llega al escenario la clásica bandera chilena con el logo de la banda, que el cantante muestra con orgullo. La energía no decae nunca y el maestro Jeff Loomis se entrega por completo, dejando riffs inmortales y solos mágicos por doquier. Lo disfruta y se nota. El jóven Jack Cattoi se luce acompañando con su guitarra, derrochando calidad, mientras Semir Özerkan brilla con su manera de tocar el bajo, llena de recursos. Van Williams es una bestia y sus originales arreglos son marca registrada de Nevermore, mientras Berzan simplemente brilla con una espectacular performance, llegando a todo tipo de notas y cambiando la entonación como si fuera algo muy sencillo. Pasan “Engines of Hate”, “This Sacrament”, “The Seven Tongues” y la muy oreja “The Final Product”, todas recibidas con emoción por un público que esperó demasiado por este momento. “Narcosynthesis” fue un clímax notorio, donde todos saltaron y corearon ante la dicha y gran actuación de la banda.

“I, Voyager” y ese maravilloso solo a dos guitarras armonizadas, voló cabezas. Nuevamente el público canta fuerte y la banda entra en la recta final con “Inside Four Walls” y luego “The Heart Collector”, una llena de emoción, con un coro y una melodía para el alma que resonó en todos los presentes, y un Berzan dando cátedra de versatilidad y técnica vocal. “The Obsidian Conspiracy” es acelerada y asesina, y los mosh nacen espontáneos mientras el vocalista agradece al maravilloso público. La técnica de Nevermore va unida a un groove que incita a seguirlos en un headbanging constante, y eso también se refleja en “This Godless Endeavor”. Terminan, por ahora, pero obviamente regresan para desatar una potente “The River Dragon”. Todos se ven felices con esta última y brutal entrega, la banda saluda en una noche en que se les vió siempre muy cercanos. Lanzan uñetas, baquetas, pero entregan varios artículos mano a mano y dicen adiós, sin embargo, nadie quería irse, Y claro, nos faltó “Born”, que estaba en el setlist y nadie entiende por qué no sonó. Todos gritaron para que volviesen una vez más, pero nada. Faltó esa guinda, ese cierre perfecto para un show que de todos modos se tituló de memorable.

Una noche de metal técnico con clases de groove, una jornada que abrió con excelentes propuestas nacionales y terminó con el debut soñado de Nevermore en plena forma y entregándose al 100%, a quienes sólo les faltó ese esperado cierre para haber sido perfecto. Igual, se convirtió en uno de los mejores shows del año por paliza.

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