Live Review Internacional

Obituary aniquiló Santiago en un show soberbio

El regreso de Obituary a Chile se vive con pasión y desenfreno, con llenos en Valparaíso y Santiago, más la fecha que aún falta en Concepción, podemos decir que esta vuelta ha sido memorable, y el ambiente en el Cariola lo corroboró completamente.

Lamentablemente, Nox Terror sufrió una emergencia médica con uno de sus integrantes y no pudieron presentarse, lo cual fue oficializado frente al público por Jorge “Chargola” Hurtado, quien hizo de las suyas sobre el escenario, contando lo que pasó, anunciando futuros shows y lanzando algunas bromas mientras la gente respondía con genuina alegría.

Así, Cerberus fue la banda encargada de abrir la jornada a eso de las 20 hrs, y los chilenos se plantaron firme sobre el escenario, desatando mosh y headbangings de inmediato, en un teatro que poco a poco se fue llenando. El público fue muy participativo en canciones como “Scream For Darkness”, y en general disfrutaron de una interpretación de primer nivel por parte de la banda, que ofreció un gran espectáculo. El final llegó con “Inmortal” y la pasión completa se puso sobre la mesa, en un show donde se hicieron presentes todos los componentes de un buen goce de death metal.

Un Cariola completamente lleno se ponía ansioso en la espera de Obituary, quienes subieron al escenario haciendo rugir sus instrumentos con la intro de “Redneck Stomp”, que volvió loco al fervoroso público instalado en el recinto. Impresionó el gran sonido, que parecía dejar en el olvido ciertas jornadas del teatro en donde la claridad no fue amiga de las bandas. La banda se come el escenario y siguen con “Sentence Day”, donde el enorme John Tardy aparece y desata una interpretación asombrosa, con una voz desgarradora que redondeó una presentación impecable de los oriundos de Tampa.

Luego de “A lesson in Vengeance” y “The Wrong Time”, con mosh a tono con la demolición sonora, se viene lo que todos esperaban: “Cause of Death” de principio a fin (con la ausencia de “Memories Remain”), celebrando el aniversario número 35 desde que se editó el legendario álbum. Y como sonó fue realmente una bestialidad, una masacre que dejó muy bien parado al disco merced a un sonido brillante, en donde Donald Tardy guía con potencia y precisión desde su batería, para que Terry Butler dibuje los cimientos con su bajo y las guitarras de Trevor Peres y Kenny Andrews luzcan esos riffs y solos tan característicos, dejando a John encantar a la audiencia con su gran presencia y una forma de disfrutar que contagia a todos los sudorosos asistentes, que gritan, bailan e interactúan con la banda, mientras temas como “Circle of Tyrants” o la arrastrada “Cause of Death” se viven y celebran, mientras los comentarios por el gran show que estamos presenciando se multiplican. La interpretación de la banda es descomunal y el vocalista se luce actuando como si fuera su último día sobre la tierra.

La banda sale del escenario y regresa con un encore brutal: “I’m in Pain” y la clásica e imprescindible “Slowly We Rot” cerraron un show que clasifica como inolvidable, a pesar de un extraño incidente sobre el final, donde en medio de un conflicto alguien del público tiró gas pimienta afectando a varias personas de la cancha, que debieron salir rápidamente. A pesar de aquello, el concierto y la energía no se empañó ni por un segundo, en una jornada intensa, furiosa y apasionada, que resonará por mucho tiempo.

Fotos por Rubén Gárate

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