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Para que no haya sorpresas: por qué My Chemical Romance no se está “volviendo político”

My Chemical Romance regresa a nuestro país con un espectáculo cargado de mensajes que siempre han transmitido.

A pocos días de que arribe en nuestro país el Long Live The Black Parade Tour en el Estadio Bicentenario de La Florida, vale la pena prever la posibilidad de que se repitan quejas y acciones que han sido vistas anteriormente en otros países de la gira, en el que se ha apreciado cierto rechazo hacia la temática que acompaña el retorno de la banda emo y que incluye retirarse del concierto con disgusto porque, impresionante como le parezca a los menos entendidos, My Chemical Romance es una banda cargada de mensajes políticos y críticas sociales, y no meramente un producto viral con canciones para hacer trends en TikTok.

El tour se da en el marco de una esperada reunión, en el que celebran los 20 años del lanzamiento de The Black Parade, un álbum temático en el que el ‘Paciente‘, un hombre con cáncer terminal, recorre sus memorias ante la inexorabilidad de la muerte. Pero este retorno no se trata sobre el Paciente ni el cáncer, sino que adopta una distopía hoy ya no tan lejana ni imposible– en la que la banda Black Parade (un alter ego de MCR) se enfrenta en una dictadura en la ciudad de DRAAG. El vídeo promocional de la gira expone:

“Han pasado diecisiete años desde que The Black Parade fue enviado al limbo. Durante ese tiempo, un gran dictador ascendió al poder, dando origen a “LA ERA CONCRETA”, una época gloriosa de estabilidad y abundancia en la historia de DRAAG. Su Gran Dictador Inmortal desea celebrar nuestra rica e histórica cultura, nuestra exquisita gastronomía y nuestro entretenimiento musical, dándoles la bienvenida a estas grandes demostraciones de poder y determinación. Y, prestando voz y canto por primera vez en seis mil doscientos cuarenta y seis días, con su privilegio laboral ceremoniosamente restituido, estará la Banda Nacional de Su Gran Dictador Inmortal… The Black Parade

Dicen que el que avisa no traiciona, y en el spot del tour queda claro el tono que toma esta gira. No es nostalgia, no son recuerdos de la época MySpace ni Fotolog, es contingencia. Actual, no retórica ni ficticia. Pero exagerada (¿o no?), como suele hacerse para que el mensaje no sea tan evidente ante quienes duermen y la censura no alcance a posar sus dedos sobre este.

En el siguiente artículo, el diseñador Nate Piekos explica algunos detalles sobre la idea de Gerard Way en torno al tour y la creación de su propio lenguaje: Keposhka. No es ruso, ni polaco, ni ucraniano, pero sí Gerard quería hacer algo ficticio que a su vez se sintiera real y posible, para lo que utilizaron como inspiración pósters de entre 1930 y 1940 de Rusia, Inglaterra, Italia y otros países, además de tomar la arquitectura brutalista y fuentes de distintos períodos históricos.

También diseñó unos carteles con las palabras “Yea” y “Nay” que se le entregarían a los fans de las primeras filas para usar durante una votación que se lleva a cabo dentro del espectáculo. En él, se invita a los asistentes a participar en una votación del “ejército democrático” para decidir si cuatro hombres encapuchados que han sido arrestados merecen vivir o no, pero su voto no importa realmente, pues la ejecución se lleva a cabo de todas formas. Como ya se puede anticipar, este es un show altamente teatral, repleto de tintes históricos y con una fuerte crítica social, ¿realmente nuestro voto cuenta hoy? son cientos los hechos históricos actuales que permiten entender que la propuesta de MCR está lejos de ser un mero espectáculo de entretención.

Pero por si se pudiese llegar a pensar que, como se les ha acusado en Estados Unidos, la banda intenta meter a la fuerza un “mensaje woke“, y ahora que ya sabes más o menos qué esperar el concierto próximo, vale la pena ofrecer un poco de contexto para establecer por qué My Chemical Romance siempre ha tenido una posición política.

Para adentrarnos en el subtexto, primero tenemos que limpiarnos de las ideas y prejuicios erróneos que cargamos, y se hace necesario entender que lo político no se limita a «izquierda o derecha», por el contrario, el término «Política» proviene de la palabra griega «Polis», que significa Ciudad-Estado. Este concepto engloba todo lo relativo a la actividad social y organizativa en un entorno urbano o estatal, basada en el diálogo, consenso, acuerdo, desarrollo y debate de ideas e intereses. En palabras simples, todo lo que le incumbe a un individuo que se desarrolla en sociedad, es político.

Si nos adentramos solo en la persona, Gerard Way ha alzado la voz y utilizado sus plataformas en múltiples ocasiones, como lo fue en el asesinato de George Floyd, en el que escribió:

No puedo ni siquiera comenzar a entender su experiencia, pero puedo ponerme de tu lado. Continuar las discusiones internas que tenemos sobre los medios de generar cambios en formas no performativas (...) y es en este momento, como muchos otros y las incontables vidas perdidas, que abriré mi corazón para recibir lo que tienen para dar (...) estaré, y me mantendré, inspirado por su ira"

Y por si eso no fuese suficiente para entender la posición alejada del tibie-ismo que muchos artistas actuales llevan por vestimenta, asustados de declararse contra los horrores que se viven por miedo a perder sus posiciones de privilegio, en los 2000 My Chemical Romance ya estaba insensibilizado de ese miedo.

¿Recuerdan cuando los jóvenes eran rebeldes y no ultraconservadores? La canción Teenagers era un himno de la rebeldía contra el sistema, que dos décadas después, duele escuchar al ver que el avance del Gran Dictador está más cerca de la realidad que de la ficción, particularmente a través de los jóvenes y sus clean-look-old money-stay-at-home-wife.

Van a limpiar tu apariencia con todas las mentiras de los libros para volverte un ciudadano. Porque duermen con un arma y mantienen un ojo sobre ti, hijo, para ver todas las cosas que haces porque las drogas nunca funcionan, van a sonreírte porque tienen métodos para mantenerte limpios, van a arrancar sus cabezas, sus aspiraciones en pedazos. Otro engranaje en la máquina del asesinato.

Y si se requiere ser aún más explícito, en I’m Not Okay lo dice clarito: «Te lo he dicho vez tras vez, cantas las palabras, pero no sabes lo que significan». Porque sí, mucho alternativo de moda, vestir de negro y usar accesorios de calavera, apelar a la nostalgia de los rebeldes que sí vivieron en una época donde ser diferente no era cool, aquellos que sí sufrieron bullying y no tenían un lugar al que pertenecer más que en una escena que era inherentemente hecha por y para alienados, mientras aquellos que no tenían ni la más mínima idea de lo que significaba, lo tomaron como una prenda más, eso, hasta que la realidad les golpeó en la cara con el retorno de The Black Parade, y entonces, no les quedó otra más que salir del recinto y sacarse el delineador perfecto que se habían hecho.

Porque lo cierto es que My Chemical Romance no volvió por fama ni dinero, tampoco por necesidad, lo hicieron por no aguantar mantenerse en silencio ante el ascenso del fascismo alrededor del mundo, por tener que volver a gritar, pero esta vez más fuerte, más potente, sin espacio para tibios. Porque la escena es para todos, pero ese todos no incluye a los posers, que no lo son por no saberse un par de canciones o por vestir con ropa de colores, sino aquellos falsos que aparentan ser parte de un movimiento artístico que hace veinte años dijo “yo no quiero encajar, ustedes deberían de temernos a nosotros, y no vamos a pedir permiso para existir ni arrodillarnos ante ustedes“.

Y antes de que terminen el artículo tachándolo de elitista, la definición literal de poser es:

Alguien que finge interés o pertenencia a una subcultura, tribu urbana o gusto, para impresionar, sin compartir realmente sus valores, conocimientos o pasión, adoptando solo la apariencia externa, o "la pose" para encajar.

¿Puedo disfrutar del show si no me interesa la política ni ponerme a pensar o criticar? ¡Claro que sí!, es tu derecho y libertad, pero recuerda que el tono de este tour tiene una connotación política, por lo que al menos, debes saber lo que te espera ver, más allá del viaje a la nostalgia.

Este 28 y 29 de enero nos reunimos para vivir Long Live The Black Parade, en un espectáculo doble que está completamente agotado. Siempre les llamamos a que, si van a comprar reventa, sea con especial cuidado y precaución.

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