Por @felipepandaflow - Fotos: @javiajerap
Y aquí están de vuelta: Toto en Chile, luego de su arrollador paso por nuestras tierras el 2024, regresaron con su show más masivo y sintiéndose como en casa. De este modo, así como disfrutamos semana a semana de increibles bandas chilenas en nuestro (pequeño) circuito, estamos felices de recibir de vuelta tan pronto a estos verdaderos monstruos de la música.
Pacifico fueron los encargados de abrir la jornada, de manera potente. Es que la banda chilena ya ha participado de shows muy importantes y demuestra siempre gran destreza y fuerza interpretativa. Canciones como “Digital Slaves” tienen una gran enrgía, mientras “Campos de Trigo” baja los decibeles. La banda cierra fuerte una excelente presentación, sacando calurosos aplausos de los presentes.
Christopher Cross es el número siguiente, en una antesala perfecta para esperar a los clásicos Toto. Agrupaciones amigas, de generaciones similares y talentos asombrosos, convergen en un cartel distinguido. “Allright” muestra a una banda en plenitud, con una voz y guitarra precisas de su líder, un piano profundo y un solo de bateria fulminante del tremendo Francis Arnaud, todo en solo el primer tema. Notable. En “Never be the Same”, Andy Suzuki dibuja figuras con su saxo, mientras Cross asiente feliz, respaldado por una banda capaz de todo.
“I really dont know anymore” comienza con una melodia de bajo fascinante, un tema antiguo, pero arreglado durante las distintas giras, pasando a la muy aplaudida . y a la nueva “You”
La clásica “Arthurs Theme (the best that you can do)” que ha deleitado a fanáticos de la música durante décadas, anota un momento icónico, sin lugar a dudas. En medio, Christopher se sienta con una de las coristas, solo con guitarra a cantar “Open my Window” traducida al español. Muy buena interpretación para un sentido tema, en un gran gesto al público hispanoparlante. El aplaudido show finaliza con “Ride Like the Wind”, aquella mítica canción compuesta bajo los efectos del LSD y versionada por Saxon, cerrando de manera grandiosa el espectáculo.
Ante una expectativa creciente, se da el vamos al plato de fondo, y unos muy animados Toto ingresan ante los gritos del público, que solo se cubren con los acordes y fanfarrias inconfundibles de “Child’s Anthem” comandados por el incombustible Steve Lukather y el cantante Joseph Williams. En “Carmen”, Steve realmente se luce, y es que su icónica figura se sostiene por su feeling único y una capacidad majestuosa.
La clásica y bellísima “Rosanna” encendió el fuego por completo, con solos agregados que le otorgaron una intensidad superlativa a un tema de por si apasionado, haciendo de esta versión algo memorable. Habla Steve, saluda y presenta “99”, con el monstruoso John Pierce luciéndose en el bajo.
Suena pristina “Mindfields”, mientras que “Pamela” es dedicada por Joseph a una ex novia que le rompió el corazón. Fue otra demostración de habilidad con clase y buen gusto. En “I Won’t Hold You Back” emocionan a la gente, para volver a subir la potencia con los riffs de una sublime “Angel Don’t Cry” y la aparición portentosa de Dennis Atlas, para hacer voces junto a Joseph luciéndose con una enorme demostración de su capacidad vocal. Finaliza en un vendaval frenético que nos aplasta
“¿Estan listos para el funky?” pregunta Steve y van con el ritmo juguetón de “Georgy Porgy”. “White Sister” es fielmente seguida, mientras la lenta “I’ll Be Over You” es dedicada por steve a las bellas mujeres presentes, con el estadio ilumin´pandose por completo, con la gente mostrabdo su cariño y emoción con ese clásico gesto reservado para momentos que llegan al corazón. “Stop Loving You” cierra una sección que dará paso a lo más esperado.
Steve presenta a la banda mostrando emoción y amor genuino con sentidas palabras para cada uno de los músicos, dando paso de esta manera a “I’ll Supply The Love”, con un beat y un tempo muy arriba, calentando la noche, preparando las gargantas y las almas para la descomunal “Hold the Line”, clásico de esos que marcan época y que calzan perfecto en cada nota y arreglo. Las voces se unen y la magia explota, llegando a lo más alto con las notas de esa maravilla que es “África”, llena de detalles y armonizaciones de un nivel extraordinario, que terminaron por dejar extasiados a cada uno de los asistentes a una noche sin igual.
Toto nos recuerda que la generosidad de talento garantiza composiciones detallistas y armónicas, pero que esa sensibilidad única y el feeling distintivo de unos pocos, hacen de las canciones algo inolvidable. Y eso aquí se cumple con creces. Que vuelvan todas las veces que quieran, que pasión hay de sobra.


















