La muerte de Marie Fredriksson en 2019 marcó un quiebre definitivo en la historia del dúo, obligando a repensar no solo su continuidad, sino también el sentido de llevar ese repertorio nuevamente al escenario. Ya son seis años desde el fallecimiento de Marie, y Roxette retoma los escenarios con un formato renovado liderado por Per Gessle y la incorporación de Lena Philipsson, en una gira que apuesta por la vigencia de su catálogo.

La decisión de Per Gessle fue retomar el proyecto bajo un formato distinto: mantener el inventario musical, pero asumir el cambio estructural. Así nace la actual gira “Roxette in Concert”, anunciada en 2024 como una celebración del legado más que como una nueva etapa creativa.
En ese contexto se incorpora Lena Philipsson, una artista con trayectoria propia dentro del pop sueco, que no llega a ocupar el lugar de Fredriksson en términos simbólicos, sino que funciona como intérprete dentro de esta formación. El proyecto deja de operar como dúo y pasa a sostenerse en una banda completa que incluye músicos históricos del entorno de Roxette, reforzando la idea de continuidad para este proyecto tan querido para los fans.

Per dice:
“Todo esto trata sobre mis canciones de Roxette, este enorme conjunto de música y letras que he estado escribiendo durante más de tres décadas. Tengo la gran suerte de haber encontrado una voz increíble y una intérprete brillante en Lena Philipsson.
Coescribí el primer gran éxito de Lena en 1986, y ella es una de las estrellas más brillantes que Suecia ha conocido. Me enorgullece enormemente que quiera unirse a mí en mi misión de mantener vivo el legado de Roxette.”
El foco de esta etapa está puesto en el repertorio. No hay un nuevo disco impulsando la gira, sino una selección consolidada de canciones que han mantenido vigencia transversal durante décadas. En los conciertos recientes, el setlist ha girado en torno a los clásicos como “The Look”, “Listen to Your Heart”, “Joyride” e “It Must Have Been Love”, junto con otros cortes relevantes del catálogo, en shows que bordean las dos horas y priorizan una experiencia colectiva.
Este enfoque también se refleja en la recepción del tour. La gira comenzó en 2025 con presentaciones en Sudáfrica y Australia, muchas de ellas con entradas agotadas, consolidándose como una puesta en escena centrada en la energía, la nostalgia y la conexión directa con el público. (sitio web, https://roxette.se/)
La escala latinoamericana que incluye fechas en Brasil, Argentina, Uruguay y Chile, confirma que el proyecto sigue teniendo un peso significativo fuera de Europa, especialmente en mercados donde Roxette construyó una base sólida desde los años noventa.
Lo que se verá en Santiago, entonces, no es un regreso en sentido estricto, sino una reinterpretación en vivo de un catálogo que sobrevive a su propia pérdida. La presencia de Lena Philipsson permite ejecutar esas canciones desde un nuevo lugar, pero el eje emocional del proyecto sigue inevitablemente vinculado a la figura ausente de Marie Fredriksson, la voz eterna de Roxette.
En esa tensión, entre continuidad y ausencia, se construyen hoy: una banda que ya no busca replicar lo que fue, sino sostenerlo frente a un público que, en gran medida, completa lo que falta.
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