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Chile

¡Apaguen las bengalas!

Por Freddy Véliz O.

Revuelo causó una publicación aparecida en medios internacionales como Metalsucks.Net y Kerrang refiriéndose a una situación que se ha hecho costumbre en los conciertos de metal en Chile, el uso de bengalas en medio de los mosh pits. Podemos estar o no de acuerdo con el nivel de análisis en que estas publicaciones abordan el tema, pero algo está claro, el uso de bengalas es un acto irresponsable y riesgoso. Abundan los ejemplos de tragedias producto del uso de estos elementos pirotécnicos en recintos cerrados y abiertos, entonces no podemos cegarnos a una problemática que no es nueva en nuestro país.

Se me viene a la memoria un hecho que provocó reacciones diversas hace 37 años atrás. En el histórico Festival de Viña de Mar era una tradición encender antorchas para recibir a los artistas que se presentaban en el escenario, antorchas caseras hechas de papel de diario y que el público sostenía en sus manos, mientras coreaba las canciones de sus artistas favoritos. Se había normalizado y nadie se cuestionaba el peligro de usarlas. Era 1980 y llegaba por primera vez a nuestro país la estrella internacional de la música disco Gloria Gaynor, quien detuvo su interpretación del éxito “I Will Survive” para pedir al público que apagaran las antorchas. “Quiten Fuego”, “Es Peligroso”, “Fuego no me gusta, no quiero accidentes” fueron parte de las frases que en español la cantante norteamericana dirigía a la audiencia, para instar que se apagaran las antorchas, y el público, entre unas primeras pifias, terminó obedeciendo a la artista. Ese hecho, si bien provocó críticas de parte de algunos medios y  la producción, sintiéndose ofendidos por el llamado de atención de la Gaynor, de igual manera más tarde fue tomado en cuenta por los organizadores para que, a partir de la siguiente edición, se prohibiera el uso de antorchas de papel en la Quinta Vergara. Felizmente nunca ocurrió un accidente, pero el peligro de que así sucediera era inminente.

Estamos tan equivocados al pensar que, por el simple hecho de que nunca nos ha ocurrido algo en actos peligrosos, estos se pueden normalizar, y nos cegamos completamente a la probabilidad de un accidente o una tragedia de proporciones. Con la alerta del medio norteamericano, muchos salieron a defender el acto mismo del uso de bengalas, con fundamentos tan infantiles como que “el metal es rudo y nos gusta el peligro”, “Si no les gusta a los maricas no participen del mosh”, “estos gringos no tienen idea, porque nosotros vivimos el metal con pasión, y ellos son fomes” y un sinfín de comentarios similares. Aprovecho de recordar que tanto Norteamérica como Europa nos llevan por lo menos tres décadas de delantera en tema de conciertos y mega espectáculos en vivo, en materia de seguridad son bastante estrictos, y por ese lado justifico la levantada de voz respecto a lo ocurrido con las bengalas del domingo. Sin ir más lejos, en una entrevista ofrecida para el medio RockNvivo horas antes del concierto de Anthrax , Joey Belladonna responde cuando le recuerdan el show grabado en el dvd Chile in Hell : “...¡Recuerdo las bengalas! La verdad es que no sé como al gente hace eso… en América si pasa esto, ¡nos cortan la corriente y el show llega hasta ahí! De seguro es algo que se ve bien, ¡pero deben tener cuidado!”. Posteriormente al concierto, se supo que el tour manager de la banda, intentó detener el concierto cuando aparecieron las primeras bengalas, los mismos integrantes de Anthrax se negaron a parar, puesto que, en las circunstancias que se vivían hubiese sido peor, imaginen detener el show con todos los fanáticos eufóricos.

Siempre existirá la probabilidad de que alguien intente ingresar algún artículo restringido y peligroso a los eventos, pero en general, en las naciones desarrolladas existe un gran avance a nivel de la educación, y el público respeta esas normas, porque entienden que es por su propia seguridad, mezclar hechos como atentados o balaceras en algunos eventos del primer mundo, como he leído en algunos comentarios de la red, es hilar hacia otro tema, en general son actos terroristas, pensados para hacer daño, con estudiadas formas para burlar los estándares de seguridad. Nadie entra una bengala para hacer daño, solo es un tema de inconsciencia de que algo malo pueda ocurrir.

Es innegable que estos artilugios son atractivos, transforman el espectáculo en una experiencia de altos niveles de adrenalina y euforia, por eso mismo encajó perfectamente en los conciertos de metal, donde los fanáticos viven con desbordada pasión cada minuto, pero ¿Son realmente necesarias las bengalas?, para el concierto de Anthrax el 12 de noviembre pasado, cuando la banda interpreta “Indians”, no hubo bengalas, y fue uno de los momentos más intensos de la jornada. El hecho de que artistas internacionales lleguen a nuestro país y nos definan como el mejor público del mundo, los más locos del planeta, los más aguerridos, y así una larga lista de calificativos, engrandece nuestro orgullo, y al parecer queremos demostrarlo cada vez con más fuerza y de distintas formas, pero atentos, hay límites, y todo lo que se ha logrado en materia de conciertos en Chile, podría terminar complicándose por la inconsciencia e irresponsabilidad de unos pocos. Cabe aclarar algo a los metaleros criollos, defensores de estos actos pirotécnicos, que el uso de bengalas no es exclusivo del metal como al parecer muchos creen, si no que es una herencia tomada de las barras bravas del fútbol, y no fueron (por lo menos en Latinoamérica) precisamente los shows de metal donde se recoge primero esta tradición. En Argentina conciertos de bandas como La Renga, Auténticos Decadentes o Redonditos de Ricota, por nombrar solo algunos, se han caracterizado por mucho tiempo de generar en el público una especie de pasión futbolera, que utilizando banderas, pancartas, extintores y por supuesto bengalas, crearon todo un espectáculo aparte del que se vivía en el escenario. Por lo tanto, no se crean dueños de un ritual que no nació en el metal, ni menos es propiedad exclusiva de este.

Lo de las bengalas no es un tema que se esté abordando ahora solo por el grito de medios extranjeros, esto es un tema que preocupa a las productoras desde hace varios años, acrecentado de alguna forma por la famosa tragedia en la discoteca República de Cromañón en Buenos Aires el año 2004, y varios otros hechos ocurridos en distintos puntos del planeta, con accidentes personales o incendios de proporciones. Ingresar con elementos que amenacen la integridad del recinto y las personas está prohibido, hasta las botellas plásticas son catalogadas como material peligroso, porque cabe la posibilidad de que algún descerebrado la llene de agua y la arroje al escenario o al público mismo, si esta va con velocidad se convierte en un peligroso proyectil, por esto mismo, se permite su ingreso siempre y cuando vaya sin tapa, puede ser un medida cuestionable y para algunos hasta ridículas, pero lo tomo como ejemplo de que sí se toman medidas de seguridad al respecto, por muy descabelladas que a veces parezcan, de hecho si nos remitimos a las bengalas, se han logrado requisar una cierta cantidad de estos elementos, pero siempre existirá la posibilidad de ingresarlas, porque las revisiones no pueden ser tan exhaustivas, y los guardias no tienen las atribuciones para revisar más allá del tacto de ciertas partes del cuerpo del individuo.

La seguridad y el buen desenlace de un espectáculo es responsabilidad de todos los actores, productora, empresa de seguridad y público. Los primeros deben velar que todo esté en orden para el desarrollo del concierto, evento deportivo, obra teatral, etc. y el público debe ser consciente de sus actos, entender de una vez por todas que está compartiendo un espacio con más personas. Una bengala probablemente no va a incendiar el Teatro Caupolicán, el Movistar Arena o el Estadio Nacional, pero una caída, una mala manipulación, o la locura de un ebrio desequilibrado, podría transformar el ritual del mosh, en una verdadera tragedia, al mismo personaje que manipula el artificio o a las personas que lo rodean. No creo que el individuo que corre con bengala en mano en medio del mosh sea un experto en manejo de pirotecnia, sabemos también que muchos han consumido alcohol y no están con sus sentidos funcionando al 100%, detalles que aumentan las probabilidades de provocar accidentes. El decir, “le ponen color, si nunca ha pasado nada” es como decir “curao manejo mejor, si siempre tomo y nunca he chocado”. Dejemos las individualidades de lado y alguna vez pensemos esto por el bien de todos los que disfrutamos de la música en vivo. Después de la tragedia vienen los lamentos, y el evitar las responsabilidades, finalmente al banquillo de los acusados nunca llega el verdadero causante de los hechos.

De ser mirados por el mundo como el mejor público, el más loco y brutal del planeta, por solo un accidente que pudiese ocurrir, pasaríamos a ser de un momento a otro el más idiota e inconsciente. Esto no es un juego, ¿O a nadie cuando niño le enseñaron que con fuego no se juega?

 

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