El concierto final de Black Sabbath, celebrado el pasado 5 de julio en el estadio Villa Park, no solo fue un hito musical, sino también un evento profundamente solidario. Bajo el título “Back to the Beginning”, el histórico show recaudó la impresionante suma de £140 millones, destinados a tres causas benéficas: Cure Parkinson’s, el Birmingham Children’s Hospital y el Acorns Children’s Hospice.
El evento marcó el regreso y despedida definitiva del cuarteto original —Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward— en su ciudad natal, Birmingham. Además de reunir a casi 300 000 asistentes y generar más de £20 millonesen impacto económico local, el concierto fue visto por más de 5.8 millones de personas vía livestream en todo el mundo.
En medio de los tributos y sorpresas de la noche, uno de los momentos más comentados fue la aparición virtual de Jack Black, quien interpretó “Mr. Crowley” caracterizado como Ozzy, en un guiño a la época clásica del vocalista. Lo acompañaron jóvenes músicos como Roman Morello, Yoyoka Soma y Revel Ian, reafirmando el legado generacional del metal.
El propio Ozzy, afectado por Parkinson, apareció en un trono dorado, visiblemente emocionado, y lanzó su icónica frase:
“Let the madness begin!”
Entre los artistas invitados al festival se presentaron figuras de peso como Slash, Tom Morello, Metallica, Slayer, Anthrax, Billy Corgan, Alice in Chains, Wolfgang Van Halen y más.
El espectáculo, calificado por la prensa británica como “el show de heavy metal más grande de todos los tiempos”, se convirtió en un homenaje no solo a Black Sabbath, sino a toda la cultura metal que ellos ayudaron a construir desde los años 70.
Con este evento, Black Sabbath no solo cerró su carrera con gloria, sino que también dejó una profunda huella social al apoyar causas que tocan la vida de miles de personas en su ciudad natal.


















