En unas semanas más, el caos se tomará esta angosta franja de tierra. El esperado concierto de Avenged Sevenfold finalmente se concretará y, en esta ocasión, lo hará acompañado por el proyecto más hiperquinético de Mike Patton: Mr. Bungle. Sabemos que será un show potente e impredecible, y justamente por eso vale la pena detenernos a hablar de nuestro querido (y casi chileno) “Mike” y de esta banda que sigue volándonos la cabeza.
Escuchar a Mr. Bungle por primera vez puede sentirse como una “fierro en la cabeza”. No hay una bienvenida amable ni una estructura reconocible. La música irrumpe, se burla, cambia de piel y vuelve a atacar. Para muchos, es ruido. Para otros, una genialidad imposible de clasificar, porque es la locura plasmada en música.
Mr. Bungle no es una banda que se explique a sí misma. Es una experiencia que se atraviesa pues debes escucharla, masticarla y volver a oírla. Y no solo se basa en lo auditivo pues si vamos a lo visual, el imaginario de Mr. Bungle siempre ha coqueteado con la figura del payaso: ese personaje que provoca risa, pero también miedo. No es casual. El payaso representa lo grotesco, lo exagerado y lo que se sale de control. En la música de la banda, este concepto se traduce en cambios abruptos, bromas internas, quiebres que parecen burlarse del oyente.
Pero si ahora vamos a la estructura, debajo del caos aparente, Mr. Bungle esconde un nivel técnico que roza lo obsceno. El funk aparece en líneas de bajo elásticas y rítmicas, mientras el jazz se filtra en estructuras impredecibles, métricas irregulares y arreglos que exigen atención total. El virtuosismo emerge.
Esta es música hecha por intérpretes que saben exactamente lo que están haciendo y aun así deciden romperlo todo, porque si Patton quiere pasear desde el rock alternativo, al jazz, thrash y luego devolverse, lo hace y con gracia. Esta banda no cree en la coherencia tradicional, su propuesta es el choque de varios factores, de estilos, de emociones, de expectativas, pero ese choque no es desorden, es una coreografía precisa del caos.
De hecho, si hablamos precisamente de esta genialidad, es solo pensar en su álbum debut, que por cierto cumplió 34 años en agosto pasado, el disco con el nombre de la banda “Mr. Bungle” llegó para derribar barreras y demostrar que si el desorden está bien hecho puede exponer maestría. El funk atraviesa el disco como una pulsión física ineludible y ese bajo, pues simplemente lidera y construye grooves que obligan al cuerpo a moverse incluso cuando la mente intenta comprender la vorágine que se despliega.

Más de tres décadas después, en un mundo musical cada vez más domesticado, la banda insiste en lo contrario:
confundir, molestar, desorientar.
Mr. Bungle será parte fundamental del regreso de Avenged Sevenfold a Chile, el próximo 24 de enero en el Estadio Bicentenario de La Florida, sumando su caos calculado a una noche que promete ser tan desafiante como inolvidable.
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