Nota de: Jaime González (@jaime_gonzalez_vocalista)
Probablemente la anécdota que mejor resume a Graham Bonnet, es la de su paso por Rainbow.
Cuando Ritchie Blackmore lo eligió para reemplazar a Ronnie James Dio, también pretendía transformar la imagen de la banda. El nuevo cantante debía parecer una auténtica estrella del rock, cabello largo, ropa de cuero y una estética acorde al mundo del heavy metal que comenzaba a dominar los escenarios. Pero Bonnet jamás se sintió cómodo interpretando un personaje, prefería vestir camisa, blazer y lucir el cabello corto, mucho más cercano a un cantante de soul o de rhythm & blues de los 50s que al estereotipo del metal.
Antes de su primera presentación en Newcastle, Blackmore le había pedido que no se cortara el pelo, para que, al menos, le llegara a los hombros y se viera algo desaliñado, pero temía que Bonnet quisiera cortárselo, así que ordenó al mánager hiciera guardia frente a su camarín para impedir que escapara a la peluquería. A los minutos recibió una llamada que le informaba se había escapado por la ventana y se lo había cortado prácticamente rapado. Cuando Blackmore lo vio aparecer en el escenario, casi explota.
Durante años el mismo Graham ha contado que Ritchie estaba tan furioso que incluso quiso golpearlo por la espalda con su guitarra en la nuca. No ocurrió solamente porque temía tener que volver a la cárcel, pero el nivel de molestia fue enorme. La discusión fue mucho más profunda que un simple corte, lo que representaba era dos formas completamente distintas de entender la música. Blackmore concebía una banda como una obra donde también debía controlarse la imagen. Bonnet entendía exactamente lo contrario, no quería disfrazarse para pertenecer a una escena. Prefería ser reconocido por su voz antes que por su apariencia. Es probable que su honestidad explique el por qué, más de cuarenta años después, sigue siendo una figura tan respetada.
Su voz marcó algunos de los discos más importantes del hard rock y del heavy metal, trabajó junto a algunos de los guitarristas más virtuosos de todos los tiempos y escribió capítulos fundamentales junto a Rainbow, Michael Schenker Group, Alcatrazz e Impellitteri. Sin embargo, por encima de todo eso, siempre permaneció fiel a sí mismo.
En 1968 alcanzó notoriedad junto a The Marbles con “Only One Woman“, escrito por los Bee Gees y luego como solista. Etapa que mostró a un cantante extraordinariamente versátil, capaz de desenvolverse entre el pop, el soul y el rock, algo que posteriormente terminaría convirtiéndose en una de sus mayores fortalezas. Su interpretación siempre transmite autoridad, con una mezcla entre potencia, elegancia y control técnico que terminó convirtiéndolo en una referencia para generaciones completas de vocalistas posteriores.
En Down to Earth (1979), Rainbow experimentó un importante giro compositivo. Blackmore comenzó a privilegiar estructuras mucho más directas, himnos radiales y enormes melodías, siempre con la sofisticación instrumental que caracterizaba al grupo. “Since You Been Gone“, “All Night Long” o “Eyes of the World” muestran una combinación perfecta entre virtuosismo y escucha fácil, donde la interpretación de Bonnet resultó decisiva. Su voz aporta una energía completamente distinta a la etapa anterior, acercando el sonido hacia un hard rock mucho más explosivo y masivo. Aunque su permanencia fue breve por la anécdota ya contada, ese disco terminó transformándose en uno de los trabajos más exitosos de toda la historia de Rainbow.
Y así nace Assault Attack (1982), una obra maestra de Michael Schenker Group. Aquí demuestra una de las interpretaciones más refinadas de toda su trayectoria. Canciones como “Assault Attack“, “Dancer” o “Desert Song” equilibran técnica, agresividad y una enorme sensibilidad melódica. Aunque otra anécdota impidió que esa formación permaneciera unida demasiado tiempo, el disco terminó convirtiéndose en un verdadero clásico del hard rock europeo. La leyenda cuenta que antes de telonear a Whitesnake estaban demasiado ebrios y mientras algunos durmieron un momento antes de subir, Bonnet siguió en el bar, hasta que le tocara cantar. Como no se sabía las letras, dejó todo lleno de papeles, pero la euforia del público hizo que no pudiera usarlos, y comenzó a insultarlos desde el escenario. Entre la rabia se le bajó el cierre del pantalón, dejando salir su miembro y con el mismo en las manos, increpó a los asistentes y luego de eso se fue, provocando que el resto de la banda diera el concierto en instrumental. Ese sería el fin de su participación con ellos.
Pero si existe una banda donde pudo construir completamente su propia identidad artística, esa fue Alcatrazz, sin ninguna duda. En 1983 funda el grupo junto a Jimmy Waldo y Gary Shea, incorporando como guitarrista a un joven sueco prácticamente desconocido llamado Yngwie Malmsteen. No Parole From Rock ‘n’ Roll representa uno de los grandes nacimientos del metal neoclásico, las composiciones mezclan heavy metal tradicional con influencias barrocas, enormes desarrollos instrumentales y un nivel técnico completamente revolucionario para la época. Y ni hablar de que cuando Malmsteen los abandonó, su lugar fue tomado por Steve Vai. Un lujo en la historia de cualquier banda.
Posteriormente, a finales de los años ochenta llegaría otro capítulo memorable. Chris Impellitteri ya era considerado uno de los guitarristas más veloces del planeta y su disco Stand in Line (1988) necesitaba una voz capaz de competir con semejante despliegue técnico. El álbum combina velocidad, hermosas melodía y precisión instrumental, consolidándose como uno de los grandes clásicos del heavy metal estadounidense.
Resulta llamativo observar toda su trayectoria. Trabajó junto a Ritchie Blackmore, Michael Schenker, Yngwie Malmsteen, Steve Vai, Chris Impellitteri, Joe Stump, Walter Giardino, Don Airey, Jon Lord, Cozy Powell y en cada uno de esos proyectos dejó una identidad completamente distinta. Su voz jamás dependió del guitarrista que tenía al lado y cada uno de esos discos terminó siendo reconocido precisamente porque fue capaz de aportar una personalidad propia que ninguna otra voz habría conseguido reemplazar.
Sorprende pensar que un músico con semejante historia jamás haya visitado nuestro país y por eso este concierto posee un carácter especial. Es la oportunidad de escuchar clásicos de Rainbow, Michael Schenker Group, Alcatrazz, Impellitteri y su carrera solista, un encuentro con un artista que ayudó a construir el lenguaje del hard rock y del heavy metal tal como hoy lo conocemos.
Porque sinceramente, son muchos los guitarristas que alcanzaron la categoría de leyenda gracias a su virtuosismo, pero muy pocos cantantes pueden decir que estuvieron a la altura de todos ellos. Y Graham Bonnet sí puede, quizás lo hizo precisamente porque nunca aceptó convertirse en alguien que no era.
GRAHAM BONNET BAND
Jueves 23 de Julio
Sala RBX – Santiago
Banda invitada: Domic
Entradas: Passline


















