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Conciertos

Live Review | Helloween Night: Una soñada noche de brujas

Nota: Freddy Véliz   Fotos: Cristian Carrasco

Helloween – Kreator – Arch Enemy   31 de octubre 2018, Movistar Arena, Santiago-Chile

La noche de halloween de este año en Chile, difícilmente pase al olvido para los miles de metaleros que estuvieron presentes en Movistar Arena el 31 de octubre. La jugada de la productora a cargo, de traer de vuelta a los alemanes Helloween y su ‘Pumpkins United World Tour’, con un show que coincidiera con noche de brujas, fue uno de esos aciertos que los fans agradecen, al sumarle un plus como una experiencia irrepetible. Agregando además que llegaron acompañados de sus compatriotas Kreator y la banda sueca Arch Enemy. Tres agrupaciones que representan distintas vertientes del metal como son el  Death Melódico, Thrash y Power Metal en una sola jornada. Bandas emblemáticas que logran además reunir a distintas generaciones de seguidores del género. Una velada soñada por muchos, noche de Halloween donde además se observaba a varios con disfraces, ameritando el acontecimiento.

Cuando aún el público no lograba repletar el recinto, y el reloj marcaba puntualmente las 19:30 horas, desde los parlantes a un alto volumen sonaba “Ace of Spades”, el reconocible himno de Motörhead, que sirve como alarma inequívoca de que Arch Enemy tomaría posiciones en el escenario. Y así fue como sucedió, mientras la grabación de “Set the Flame to the Night” servía como breve introducción, la ovación recibía a la carismática Alissa White-Gluz y compañía, quienes arremeten con “The World is Yours”, perteneciente a su última placa de estudio ‘Will to Power’ del 2017. Tres años han pasado desde su última visita a Chile, y el público así lo estimó para retribuir con fervientes mosh pits, coros y varios elogios a la vocalista que con sus guturales podría ahuyentar hasta al más rudo de los comensales.

Para gran parte de los asistentes, Arch Enemy era la banda más débil del cartel, pero ellos supieron pararse con la impronta de los grandes, entregando un breve pero sólido concierto. Sus más leales oyentes, mantienen la energía y la conexión para vivir una jornada intensa con los suecos, que han sabido sobrevivir a los cambios y sostenerse en el tiempo, experimentando con nuevos elementos en su música, sin dejarse llevar por los comentarios del fan duro y purista. Michael Amott y Jeff Loomis son cómplices en crear una tempestad de riffs apoyados en una amalgama de estruendosa y melódica fusión, que se desmarca del Death Metal más extremo, para entregar una propuesta más accesible, pero no por eso de menor calidad.

“War Eternal”, “The Race” o “We Will Rise” fueron entretejiendo una jornada impecable que finalizó con el ya clásico “Némesis” mientras en la cancha, los fanáticos se enfrentaban en un gran mosh, Alissa sacudía su azul cabellera y la banda ejecutaba con expertise y la satisfacción de estar  entregando un tremendo momento a los que temprano habían hecho ingreso al recinto. Arch Enemy puede no ser del gusto de todos los metaleros, de hecho muchos no conciben su existencia post ‘Burning Bridges’ (1999), último álbum junto a Johan Liiva,  pero ellos demuestran  en cada visita que Chile es una gran plaza para su propuesta, el público responde y ellos siguen solidificando su carrera por este lado del mundo.

A las 20:40, el caos brutal de una verdadera aplanadora germana se hace presente de la mano de Kreator. Los alemanes esperaron cinco años para estar de regreso en nuestro país, donde mantienen una horda de fieles fanáticos que no dudaron en asistir en masa, para un show que siempre genera altas expectativas. Con un Movistar al tope, la banda es recibida con vítores cuando nos acribillan con la marchante intro de “Mars Mantra” y sin dejar espacio para respiro continuar con la apabullante “Phantom Antichrist”. Enérgicos e imparables mosh pits se gatillan en distintos puntos de la cancha. Petrozza y compañía ya conocen la locura del metalhead chileno, y no escatiman en ir envalentonando al aforo para que se enfrasque en una verdadera batalla frente a ellos. Y en medio de las lenguas de fuego, que resaltan en  atmósferas enrojecidas por la iluminación en la potente “Satan is Real”, el concierto avanza junto a pogos y carreras en círculo que van en aumento, siendo el clásico “Flag of Hate” uno de los más encendidos, seguido por la intensa y magistral interpretación de “Phobia”, con disparos de humo que se elevan verticalmente en el escenario, mientras el caos reina entre los presentes.

Kreator, es una de las bandas que logra mantener vigencia, sin apostar a la nostalgia, y el set ofrecido ayer es una clara muestra de aquello, pues predominan sus más actuales piezas, dejando un espacio reducido para sus clásicos más recordados, y no pierden un ápice de interés de un público que los sigue incondicionalmente. Títulos como “Fallen Brother”, “Hordes of Chaos (A Necrologue for the Elite)” o “Violent Revolution” ejemplifican con bastante claridad a lo que apelo.

Para el final dejan un verdadero himno del thrash metal alemán, Mille Petrozza pregunta “¿Quieren matar?” y nos sacude por última vez con “Pleasure to Kill” provocando el mosh pit más grande de la jornada, uno que rememoró su emblemático show del 2012 en el mismo recinto, en el marco de la primera edición del extinto Metal Fest. Kreator dejó el ambiente con un halo de caos y brutalidad extrema, un sonido apabullante de principio a fin, y una entrega que los empina entre las bandas más empáticas con nuestro país, una historia que viene creciendo desde su debut en Chile por ese ya lejano 1992.

En el intermedio más extenso, fue aumentando la adrenalina de los miles de asistentes que llegaron a celebrar noche de brujas junto a los teutones Helloween. Un telón con el logo de la banda cubría la escenografía mientras por los parlantes sonaba “Let Me Entertain You” de Robbie Williams. El público corea “Happy Happy Helloween”, el telón cae y el himno homónimo da la partida para el plato de fondo de una jornada superlativa. No existen mayores variaciones en el show ofrecido por Helloween respecto  a su anterior pasada por Chile, el orden de las canciones casi no sufrió variaciones sustanciales, “Dr. Stein” y “I’m Alive” se mantuvieron intactas, y fueron altamente coreadas por el aforo en su totalidad. Los cantantes Andi Deris y Michel Kiske acaparan la atención, y forman un dueto vocal que impresiona por los amplios registros, además le atribuyen al espectáculo características teatrales, complementándolas con los videos de las calabazas Seth y Doc, que distiende el concierto, provocando risas entre los presentes.

El Pumpkins United World Tour, ha sido todo un éxito para el conjunto pionero del power metal, la acción de reunir a los integrantes históricos y ofrecer un recorrido por las distintas etapas de una trayectoria de más de tres décadas, fue sin dudas, la mejor elección que podrían haber hecho a estas alturas, creo que ha ayudado a que la banda recupere energías y vigencia. Aunque parezca que estén recurriendo a la nostalgia, a mi parecer, va mucho más allá de simplemente eso, sino que se rinden un auto homenaje, y si existen motivos comerciales (que es lo más probable), los músicos reflejan una reunión amistosa, la relación que al menos muestran sobre el escenario, es de gran camaradería y complicidad, no se vislumbran roces ni actitudes que acusen cierta obligación contractual por estar ahí, e incluso a fines del 2017 lanzaron el single “Pumpkins United”, una especie de himno instantáneo de esta reunión, corte que esta vez incluyeron en su show.

La triada de guitarras compuesta por Michael Weikath, Sascha Gerstner y Kai Hansen crea un muro infranqueable de veloces y melódicos riffs, marca registrada de la agrupación que a mediados de los ochenta originó el concepto Power Metal, aunando códigos del heavy metal, el thrash y el speed. Un poder que no pierde sustancia con los años y podemos apreciarlo en las señeras “Starlight”, “Ride the Sky” y “Judas” reunidas en un medley con Hansen frente al micrófono, o en clásicos como la inmensa “March of Times” cuya interpretación en conjunto con un masivo coro desde el público emociona hasta erizarnos la piel. Y si de emociones se trata, nuevamente el baterista Dani Löble nos entrega un maravilloso acto homenaje al recordado Ingo Schwichtenberg, realizando un solo sincronizado con el fallecido músico en la pantalla de fondo.

El concierto está tan bien enfocado que aunque viéramos prácticamente lo mismo hace un año atrás, no pierde interés, y obras tan importantes como “Eagle Fly Free”, “Keeper of the Seven Keys” o “Future World” siempre serán apreciadas y oídas con estremecimiento, y si la fiesta termina con un clímax de celebración, con globos gigantes y papel confetti, cantando “I Want Out”, aunque las horas de pie acusen cansancio, y las gargantas se deshidraten en cánticos épicos, no hay precio que pueda pagar esta experiencia para muchos inimaginable. Helloween logra convocar y transformar todo en una Noche de Brujas perfecta.

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Esta noticia fue publicada por el área editorial de iRock.CL

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