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Conciertos

Live Review | Rod Stewart: Absolutamente vivo

18 de febrero 2018 | Movistar Arena

Nota: Litta – Fotos: Claudio Poblete

 

Con la perfecta puntualidad que lo caracteriza, a las nueve en punto una voz tan ahumada y fuerte como una rara malta escocesa, sir Rod Stewart presentó un show vintage de éxitos que abarca su larga e impresionante carrera en esta fecha veraniega, en el monumental Movistar Arena.

Mientras la cortina trasera de cuadros que adornaba el escenario se alzaba revelando a su banda de músicos en una cuadrícula de cuadros a juego bombeando las barras de apertura para  “Having a Party” de Sam Cooke, con una cara tan bronceada como una nuez, Rod subió al escenario por un gran resorte a su paso, el de un hombre con la mitad de sus 73 años de edad.

En el escenario con coristas que respaldaban sus movimientos de baile go-go para una emotiva y enérgica versión del clásico de “Rhythm of My Heart” y “Some Guys Have All The Luck” de Persuader, mientras con algunas proyecciones de los programas de música de TV originales de los años 60 – hizo bailar a los espectadores.

Somos parte de un legado que casi desapercibido nos invoca cada cierto tiempo a reunirnos con estas estrellas, que son la semilla que nos formó en la infancia, juventud y parte de la historia familiar, del VHS y los programas de música que nos transmitían de una y otra forma el espectacular mundo del show brillante del extranjero pero que hoy disfrutamos ya más cercanos a esa magia gracias a la bella tajada de la globalización.

No muchas leyendas, de las que aún quedan con vida, intentarían tal hazaña hoy en día, por lo que todos los reunidos aplaudieron, gritaron y bailaron dejando de lado la comodidad del asiento, dejándose llevar por la fuerza de las perfectas ejecuciones de los capos músicos que acompañaron a sir Stewart. Siguiendo con un sublime “ Tonight’s The Night” que solidificó la adoración de la base de fanáticos de varias edades de esta noche.

La emoción y la alevosía abrieron las compuertas para una exitosa serie de éxitos, Rod lleva sus años muy bien, se ve tan en forma como cada instrumento que interpretó la coda de cada clásico tan querido. Es “Forever Young” y su propia portada definitoria una de las grandes escenas de la noche para luego deleitar con “Downtown Train” de Tom Waits, ambas piezas crean así un hermoso frente de versión.

Al salir del escenario, para una de sus muchas pausas de cambio de vestimenta, la banda de expertos sesionistas que apoyaba la magistral obra aumentó el volumen y la energía con un alto voltaje para interpretar “You’re in My Heart”, que perfectamente describió algunos aspectos de la presentación de esta producción, algo del romanticismo magnánimo que mantiene el fulgor de este viejo y querido Rod.

El momento acústico fue sublime y es que toda la energía apacible, transformadora y la vitalidad que emana se manifestó en las hermosas interpretaciones de su equipo de músicos, en donde un despliegue técnico fue el principal eje de la catedral musical.

Cuando ya eran las diez de la noche el rock en su máxima expresión llegó y con esto también la viva imagen de Tina Turner en las grosas coristas, quienes vestían además el característico vestido de flecos, con el perfecto numero de antaño, “Proud Mary” el bárbaro cover de Creedence hizo lo que mejor sabe hacer, encendió por completo los ánimos, para luego sin piedad lanzarnos a la verdadera y gran era del rock and roll con “Rollin’ and Tumblin” del maestro Hambone Willie Newbern.

Y así cuando ya todo lo creíamos dicho, el mejor cantante de ‘white soul’ que ha existido, como bien lo nombró el mismísimo James Brown nos extendió toda su magnificencia, junto a temas como “Hot Legs” y el popular himno, que es parte de su opera prima Blondes Have More Fun de 1978,  “Da Ya Think I’m Sexy?”, haciendo bailar a toda la cúpula.

La clásica “Baby Jane” nos advertía gentilmente el final de esta gran noche, una que a pesar de la falta de rock para los más acérrimos de aquella época dorada de Rod, estuvo a una lujosa altura que finalmente coronó con un gran encore, despidiéndose con un preciso broche de oro, “Sailing” y el coro infinito junto a la agradecida audiencia, quienes adornaron con él ya clásico mar de luces la despedida para una de las voces más grandes del mundo del rock y el espectáculo de las grandes ligas.

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Noticia publicada por el área editorial.

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