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LIVE REVIEW | STEVEN WILSON: Mágico y cautivante reencuentro con el gurú

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Steven Wilson en Chile

9 de mayo 2015 | Teatro Cariola

 

En su tercera visita a Chile, Steven Wilson nuevamente arrasó en la taquilla. Lo que en un comienzo se trataba de un solo show en el remozado Teatro Cariola, se tradujo en tres actuaciones a tablero vuelto en este monumento histórico ubicado en calle San Diego.

Estuvimos presentes el sábado 9 de Mayo, segunda noche de esta nueva parada por Santiago, un ambiente calmo y de expectación se hacía sentir mientras ordenadamente se iba efectuando el ingreso al Teatro, varios se repetían el plato casi como devotos religiosos siguiendo a su profeta, que es ovacionado apenas sube al escenario acompañado de la elite de músicos con el que gira actualmente. Craig Blundell (Pendragon) en batería, Dave Kilminster (Keith Emerson, Roger Waters) en guitarra, Adam Holzman (Miles Davis, Michel Petrucciani) en teclados y  Nick Beggs (Kajagoogoo, Iona) en bajo.

Una gran pantalla de fondo va proyectando imágenes de un barrio londinense mientras las voces de niños jugando van mimetizándose con la entrada de Holzman en el teclado para meternos de lleno en la atmósfera introductoria de “First Regret” corte que abre Hand.Cannot. Erase, última placa del músico y productor británico que viene presentando en esta gira. Para continuar, tal cual aparece en el álbum, con “3 Older Years”, la guitarra acústica de Wilson se funde con su melosa voz para paulatinamente ir tomando fuerza y enriqueciéndose de esas texturas que caracterizan el trabajo del multifacético fundador de Porcupine Tree.

El sonido envolvente comienza a atraparnos en un trance hipnótico ante la amalgama de estilos que podemos ir descubriendo en la propuesta musical de Wilson, que es generosa en momentos de inspirada improvisación. “Hand. Cannot. Erase.” y “Perfect Life” se alimentan de bases electrónicas, dando cuenta del amplio espectro musical que aborda.

Por la pantalla un video utilizando la técnica del stop motion, logra emocionar en la excelente “Routine”. La historia de Joyce Carol Vincent, la mujer que en plena soledad desaparece ante la indiferencia del mundo, siendo encontrada tres años después de su muerte tendida en absoluta descomposición y abandono en el sofá de su departamento. Hecho real plasmado en un film, que cautivó al artista británico para componer esta última placa. Reflexiones que Wilson incorpora en sus arreglos instrumentales que nos conducen por pasajes llenos de melancolía y que explotan en guitarras metálicas y oscuras creando momentos de clímax intensos.

Cada uno de los músicos cumple su rol al servicio de las composiciones del inglés, que no escatima en usar su versatilidad cambiando constantemente su guitarra, o sentándose en el teclado y apoyando en el bajo, cuando Beggs aborda las teclas en “Home Invasion” y “Regret #9” donde Kilminster se luce con un solo que llega directo a las almas del respetable y Holzman hace lo mismo desde su Hammond, en uno de los puntos más perfectamente logrados de la noche, impecable muestra de virtuosismo y entrega de niveles superlativos. Antes con “Index” de Grace for Drowning (2011) se produce el quiebre en la continuidad de Hand. Cannot. Erase., acoplándose muy bien dentro del sonido y ambiente de la presentación.

La sorpresa de la noche, en comparación a la del viernes la trajo “Thank You” cover de un tema original de la canadiense Alanis Morissette, otra señal de lo nutrido que puede ser el catálogo de influencias de Wilson, quien además logra una emocionante interpretación, que se repite en el clásico e infaltable “Lazarus” de Porcupine Tree, que obviamente se lleva los aplausos de los fanáticos que no pierden esperanzas en una resurrección del puercoespín.

Del debut solista Insurgentes, Steven Wilson, quien se mostró mucho más comunicativo que en sus anteriores visitas, presenta la versátil “Harmony Korine” para proseguir con su última obra con la, por momentos, lisérgica “Ancestral” y la más pausada “Happy Returns” para retirarse al primer encore con “Ascendant Here On…”.

Con los relojes en pantalla, comienza “The Watchmaker” de The Raven That Refused to Sing (and Other Stories) del 2013, penúltima placa del músico londinense, misma que lo trajo a Chile hace dos años atrás. Otro de esos temas extensos que cubren una ecléctica gama musical, que tiene como eje central la notoria influencia en bandas de la época de oro del progresivo inglés, es imposible no remitirse a King Crimson, Pink Floyd o Genesis en el planteamiento compositivo de este músico al que muchos catalogan como el nuevo gurú del género, cosa que no le simpatiza demasiado, puesto que reniega ser parte de esa etiqueta, aduciendo ser un artista que centra su atención en nutrirse de distintas áreas para ir trabajando un concepto determinado en cada disco, sin dejarse atrapar por un género específico.

Tras una cortina traslúcida,  y con “Sleep Together” del aclamado Fear of a Blank Planet, que publicara junto a Porcupine Tree el 2007, la banda se retira del escenario en medio de un silencio sepulcral de los asistentes, que esperan que el concierto continúe. Steven Wilson regresa para aclarar que ese era el final, que todo había terminado, pero el público incrédulo se mantuvo en sus asientos, mientras algunos comenzaban a pedir el regreso de la agrupación. Ante esto, a Wilson y compañía sólo les quedaba volver para despedirse con la emocional “The Raven That Refused to Sing” acompañada del gran trabajo visual de Jess Cope, la artista sudafricana  que también es responsable de las imágenes de “Routine”.

Steven Wilson sin lugar a dudas, se ha transformado en un verdadero fenómeno, enarbolado a niveles de genio del siglo XXI por sus más acérrimos seguidores, y a charlatán por sus más duros detractores. Más allá de cualquier expresión emocional con respecto al músico británico, no podemos ignorar la gran capacidad que tiene para retroalimentarse de los distintos géneros que han marcado la historia del rock, para expresar su visión de la vida humana, siempre presente en sus creaciones, que están repletas de sonoridades que confluyen en emociones y atmosferas que atrapan y remueven nuestros sentidos. Quizás Steven Wilson no es una genialidad en toda su expresión, pero no se puede negar que su trabajo, sobretodo en vivo, es cautivante y de excelencia, de una solidez y compromiso con el arte del que muy pocos se afanan en lograr en estos tiempos.

Review: Freddy Veliz

Fotos: Miguel Fuentes

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Noticia publicada por el área editorial.

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