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Conciertos

LIVE REVIEW | STRATOVARIUS y su eterna relación con Chile

STRATOVARIUS EN CHILE

24 DE MAYO 2012 | CLUB BLONDIE

Por Freddy Veliz

 

 

Stratovarius-42Dos años pasaron desde su última actuación en Chile, ahora volvieron con nueva placa bajo el brazo. Nemesis es el nombre de este disco publicado en Febrero de este año y que ha tenido muy buena acogida por parte de sus seguidores y la crítica. Timo Kotipelto y Jens Johansson son los pilares de los finlandeses que con más de dos décadas en la carretera se niega a bajar los brazos, luego de la partida hace cinco años de Timo Tolkki,  miembro sustancial de la banda.

Son tiempos nuevos y se nota en la frescura de Nemesis, disco que tiene todos los ingredientes para gustar a los amantes del power metal y el heavy en general, y eso quedó bastante claro en su actuación, este 24 de Mayo en el Centro de Eventos Blondie, ubicado en plena Alameda.

La fanaticada fiel llegó temprano para revivir una noche épica junto a Stratovarius (recordemos que esta es la octava vez de los fineses en Chile), la pista se fue repletando paulatinamente hasta que llegada la hora de la partida ya no se veían espacios vacíos. La banda sale al escenario bajo un bullado recibimiento del público, y se lanzan con “Abandon” corte que también es de la partida en la nueva placa, Jens Johansson con sólo una mano va sacando notas desde su teclado, mientras con la otra mantiene firme una cámara de video y graba al público, el tema avanza veloz, el debutante baterista Rolf Pilve con mucha energía y potencia va marcando la pauta, el sonido comienza a mostrar claras deficiencias, la voz de Kotipelto se pierde mientras el poderoso riff de la guitarra de Kupiainen prácticamente no se escucha, rápidamente y sin dejar espacios continúan con “Speed of Light” de su quinto y aclamado álbum Episode de 1996, coreada por todos los presentes.

Luego de los saludos Timo Kotipelto presenta al nuevo integrante, Rolf Pilve, baterista que se unió a la banda hace ya casi un año, y luego anuncia otra del último disco, la potente “Halcyon Days” el sonido aún no mejora, y lamentablemente no se puede apreciar a cabalidad el buen trabajo del guitarrista Matias Kupiainen  , quién puede mostrar mejor su desempeño en los solos, que se podían escuchar con más claridad, pero al interactuar con Johansson se iba perdiendo bajo el manto de notas de las teclas.

Se vuelve a Episode y el turno es para “Eternity”, el público no demostraba estar insatisfecho, al contrario, con mucho entusiasmo seguía cada nota y cada frase para con fuerza acompañar en los coros. Luego es presentado el gran Jens Johansson y con su teclado siempre inclinado hacia la audiencia, para apreciar cada pirueta de sus manos sobre las teclas, nos invita a seguir cantando con “Dragons”, momento en el que se aprecia mayor claridad y una mejora en el sonido, sin llegar a lo mas óptimo.

Rolf Pilve toma su turno para lucir sus atributos tras los tambores, ejecutando un solo condimentado con potentes masas, rápidos cruces de brazos y velocidad, para entrar a “Eagleheart” (Elements Pt1- 2003).

Luego de los gritos del público nombrando a la banda, y mientras reciben una bandera chilena que disponen en la tarima de la batería Timo anuncia la pegajosa “Fantasy” a la que siguen con “Destiny” perteneciente al álbum del mismo nombre de 1998, muy bien recibida por los siempre leales seguidores de los nórdicos, que con puños en alto corean cada estrofa de este y la mayoría de los cortes expuestos.

Kotipelto en medio del escenario presenta a Laurie Porra, quien con su bajo firme, como un arma lista para enfrentar la batalla,Stratovarius-29 deslumbra con un portentoso solo, en que la mayor ovación es una muestra del dominio del tapping, y un guiño cuequero que fue acompañado por las palmas de cada uno de los asistentes como si de una fonda disfrutaran, entretanto también Porra se dio el lujo de tocar una trutruca, ganándose los merecidos aplausos. Sin perder tiempo los demás vuelven al escenario para interpretar “The Kiss of Judas” el sonido a estas alturas había mejorado en algo, sonando más limpio, pero en cosa de segundos un problema hace desaparecer del audio, la guitarra y el teclado, mientras veíamos que los músicos seguían ejecutando sus instrumentos, nosotros no escuchábamos más que los duros golpes de Pilve a los tambores, felizmente el problema es rápidamente solucionado, y los finlandeses pueden terminar dignamente la canción.

“Distant Skies” antecede al lucimiento de Jens Johansson desde las teclas lo que sirve de introducción a la clásica “Black Diamond”, la calidad del sonido, luego del bache en The Kiss of Judas, ya no mejoró más. Luego del encoré correspondiente, las revoluciones bajan y llega el turno de “If the Story is Over” power ballad de su más reciente disco.

“Agains’t the Wind” devuelve la velocidad a la Blondie con Johansson marcando con precisión de reloj el pulso desde el teclado, que se destacaba junto a la batería sobre los demás instrumentos, y “Paradise” da el paso al segundo encore, sin antes dejar que Porras se luzca haciendo figuras con el bajo, a lo que se suma Matias desde la guitarra que intenta lograr algo más de claridad.

Kotipelto vuelve al escenario y levantando con su mano un vaso, piropea al vino chileno y con un ¡salud! nos anuncia la casi discotequera “Unbreakable” corte con tintes hard rockeros al límite de lo bailable, y que es parte de la paca motivo de la gira. Se acercaba el final y el frontman pide que en la siguiente canción el público lo acompañe en las voces. “Hunting High and Low” de Infinite (2000) cierra con Timo desafiando al público, aludiendo a su reciente actuación en Uruguay y Buenos Aires, incitando a que superáramos en los coros a los fans de las dos últimas plazas desde donde venían tocando.

Un show que no bajó en ningún momento la intensidad, destaco el gran desempeño del baterista Rolf Pilve, y por supuesto el virtuosismo inagotable de Johansson. Kotipelto demostró estar en excelente forma, a pesar de que su voz no siempre se escuchó de manera óptima por los problemas técnicos que eran evidentes, y que se hicieron notar con mayor agudeza en la guitarra de Matias, quizás el más afectado, nunca sonó con claridad, a excepción de cuando debía intervenir con sus solos. A pesar de estos inconvenientes, que aunque dejen un sabor medio agridulce, el show dejó caras alegres, manteniéndose en alto desde el principio, sin decaer en ningún minuto en cuanto a intensidad, la vasta trayectoria avala a estos músicos que siguen dando la pelea y manteniendo vivo un género que ellos mismos ayudaron a crear.

Fotografías por Diego Mena

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Noticia publicada por el área editorial.

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