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Editorial

Massive Attack: viaje sonoro hacia el centro del espacio interior

Más allá de ser propulsores de un estilo, crearon un territorio sonoro que se despliega entre lo urbano y lo íntimo, entre lo oscuro y lo sublime, con una personalidad propia que transmuta hacia el oyente.

Hay bandas que definen un género y otras que lo trascienden y Massive Attack pertenece a esta segunda categoría. Surgidos en Bristol a comienzos de los noventa, dieron forma a lo que pronto se conocería como el trip hop, pero su música nunca se dejó atrapar por una sola etiqueta.

El poder de Massive Attack está en su bella capacidad de dominar desde lo casi imperceptible. Ellos no necesitan ocupar el centro de la escena para ser inolvidables y eso se demuestra en el alcance que ha tenido su sonido en el imaginario colectivo. Muchas personas han escuchado Teardrop en el comienzo de la serie mundialmente conocida, “Dr. House”, sin saber quién estaba detrás o más bien recuerdan el vídeo, —ese espectáculo audiovisual de un feto en gestación cantando— que lo tenía en la cima de la tecnología en los noventas, lo mismo ocurre con Angel, usada una y otra vez en el cine en escenas de películas como Pi, Stanch y Stay, para subrayar la intensidad de una imagen. También la bella Unfinished Sympathy, —una de las más versionadas del mundo—, que cada vez que suena el mundo pareciera ser un lugar mejor. Y es que no exagero cuando digo que es precisamente esa su virtud, permanecer invisible y al mismo tiempo instalarse en el subconsciente de miles de personas con su catálogo de atmósferas.

Su primer disco, Blue Lines, apareció en 1991 con la fuerza de algo nuevo e irrepetible, un big bang de la música que se refleja incluso en el arte de su portada. Unfinished Sympathy sigue siendo una de las canciones más emocionantes que ha dado la música popular, capaz de conmover con su épica contenida y luego tres años más tarde, Protection amplió el espectro con voces y texturas más densas, confirmando que lo suyo era crear climas más que simples canciones. Posteriormente conn Mezzanine en 1998 alcanzaron un punto de oscuridad y perfección difícil de superar (hasta la fecha no existe nada igual). Es un álbum que muchos recuerdan como un descubrimiento personal, a veces incluso azaroso, como aquel cassette pirata que uno compraba solo por la carátula y terminaba cambiándote la vida. Luego vendrían 100th Window y Heligoland, menos celebrados, pero igual de reveladores para quienes saben escuchar los matices.

Escuchar a Massive Attack es dejarse arrastrar por una corriente subterránea. No importa cuántos años pasen, sus discos nunca suenan gastados. Son obras que se abren una y otra vez, que encuentran nuevas formas de resonar en cada etapa de la vida. Tal vez por eso han seducido a oyentes de todos los mundos y multiversos, rockeros, electrónicos, melómanos de academia o simples buscadores de emociones fuertes.

Canción unfinished sympathy aquí 

Escribir sobre Massive Attack mientras suena su música es recordar que hay obras que no conocen el paso del tiempo, que hay canciones que laten como la primera vez y que siguen golpeando el corazón con la misma intensidad con la que fueron concebidas. Lo fascinante es que toda esa grandeza nace de la complicidad de dos personas, Robert “3D” Del Naja y Grant “Daddy G” Marshall, capaces de construir desde una comunidad de amigos y diversos músicos colaboradores, un universo sonoro tan vasto y conmovedor como pocos en la historia de la música, un universo donde lo visual, lo conceptual y lo electrónico se funden con la raíz dub, soul y urbana para dar vida a un territorio único que habita en las sombras, pero que tiene la fuerza de iluminarlo todo. Resulta casi poético que basten dos sensibilidades, dos visiones complementarias, para erigir una obra que atraviesa generaciones, estilos y fronteras, conquistando tanto al oyente casual que reconoce Teardrop en una serie como al melómano que guarda en vinilo Mezzanine como un tesoro.

Y es precisamente esa capacidad de ser íntimos y universales lo que hace de Massive Attack una experiencia irrepetible, por eso verlos en Santiago no será solo asistir a un concierto, será ser testigos de cómo dos artistas, con el mínimo de artificios y el máximo de sensibilidad, logran abrirnos un portal a un viaje colectivo donde la música se convierte en emoción pura, recordándonos que cuando es verdadera, la música puede ser infinita.

Este año el público chileno tendrá la oportunidad de verlos en vivo. Massive Attack será uno de los nombres estelares de una nueva versión del clásico Fauna Primavera, que se realizará el viernes 7 y sábado 8 de noviembre en el Parque Ciudad Empresarial. El viernes será el turno de Weezer, que celebra tres décadas de su Blue Album, además de James, Mogwai, Stereolab, Fother Muckers, El Mató a un Policía Motorizado y Yo La Tengo. El sábado se sumergirá en los paisajes hipnóticos de Massive Attack, acompañados por AURORA, Bloc Party conmemorando los veinte años de Silent Alarm, Tash Sultana, Otoboke Beaver, RY X y The Whitest Boy Alive.

Written By

Editora y Creadora de Contenido en iRock. Leal servidora del Rock, el Metal y los sonidos mundanos. Conductora en "La Previa" y Co-conductora en "Rock X-Files". | Mail: litta@irock.cl

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