La tarde/noche del sábado 09 de mayo, la banda nacional Pope Joan realizó uno de los conciertos más ambiciosos y memorables de sus 18 años de trayectoria, presentando íntegramente su nuevo disco en formato sinfónico ante un gran marco de público de todas las edades en la Cripta de la Iglesia de Los Sacramentinos.
La expectación se hizo evidente incluso antes del inicio del espectáculo. Minutos antes de la apertura de puertas, más de un centenar de personas ya esperaba en fila por calle Arturo Prat para ingresar al recinto y ser parte de una experiencia inédita para la banda.
El puntapié inicial estuvo marcado por la voz en off de Mauro ‘Maururu’ Torres que introdujo al público en la experiencia que estaba a punto de vivir, anticipando una noche cargada de música, emoción y teatralidad. El espectáculo estuvo dividido en tres partes, permitiendo que la narrativa musical y conceptual del álbum se desarrollara de manera dinámica y envolvente.
Tras la introducción, surgieron algunos inconvenientes técnicos iniciales relacionados con la guía del desarrollo del espectáculo. La situación fue corregida rápidamente con la entrada de la baterista Jacksa Suazo, quien recibió aplausos espontáneos del público por su reacción y manejo del momento antes de que continuara la sección instrumental clásica con la orquesta interpretando “La Entrada” y “Estamos en Misa”.
A partir de ahí, el concierto tomó fuerza con la participación de la banda junto al ensamble clásico y el coro Son Aria, dirigidos por la maestra Karin Friedli, quienes lograron una impecable fusión entre rock, arreglos orquestales y pasajes corales. La orquesta y el coro funcionaron de manera sobresaliente, potenciando el carácter épico y emocional de las composiciones. Entre los músicos invitados destacaron las intérpretes Ángela Acuña y Marina Díaz en cellos, además de la concertina Carla San Martín, aportando riqueza y profundidad sonora a la obra. Durante el show, la vcalista y cantante Gal Elis también saludó entre el público a Crishea Koyk y Emilio Ovalle (KOV), responsables de los arreglos sinfónicos de la obra y parte fundamental del resultado artístico presentado en escena.
En el apartado interpretativo, Gal brilló tanto en voz como en bajo, mostrando un sólido desempeño durante todo el concierto y destacando especialmente en “No es Pecado”, donde ejecutó los registros más altos con gran seguridad y potencia. Tras esa interpretación llegó “Este Sueño”, canción que protagoniza el recién estrenado videoclip de la banda y que mantuvo la intensidad emotiva del espectáculo.

Foto: Jocelyn Durney
Uno de los momentos más altos de la actuación ocurrió durante “Calix”, cuando apareció sorpresivamente en escena Carolina Hernández, ex guitarrista de Pope Joan y parte del trío original de la agrupación, provocando una inmediata ovación del público y añadiendo una importante carga emocional al concierto.
Otra de las piezas más celebradas de la noche fue “El Duelo”, ampliamente ovacionada gracias a su fuerza interpretativa y la gran combinación entre banda, orquesta y coro. A ello se sumó el notable trabajo del nuevo guitarrista Isaac Gómez, quien desplegó un gran nivel musical durante toda la presentación, aportando fuerza y precisión a cada canción mostrando por qué ha tomado el rol del eslabón definitivo en guitarra para complementar el power trío junto a Gal y Jacksa.
El esfuerzo detrás de esta producción fue evidente en cada detalle y terminó siendo recompensado con una extensa ovación de pie durante el cierre con “Mi Memoria”, coronando una presentación emotiva y de gran despliegue artístico. La presencia de múltiples cámaras durante el evento hace presumir además que el concierto habría sido registrado profesionalmente para una futura publicación audiovisual.
Si bien en algunos sectores de la cripta, debido a la propia estructura de una iglesia, se percibió cierto rebote acústico y momentos de menor claridad sonora, aquello no impidió que la audiencia disfrutara intensamente una experiencia única y poco habitual en la escena nacional. El público también agradeció la posibilidad de vivir un concierto de rock en un lugar tan histórico y majestuoso como la cripta de la Iglesia de Los Sacramentinos, cuya arquitectura y atmósfera aportaron un carácter especial a la velada. El profesionalismo demostrado por cada uno de los músicos sobre el escenario fue otro de los aspectos ampliamente valorados por los asistentes.
De esta forma, Pope Joan celebró su mayoría de edad artística con una presentación soberbia, consolidando uno de los hitos más importantes de su carrera.
Proyecto financiado por el Fondo para el Fomento de la Música Nacional, Convocatoria 2025.

















