El calor sofocante de la noche de ayer actuó como vórtice para viajar al pasado, en el que Alesana presentó The Emptiness de principio a fin en un ambiente que estuvo lejos de sentirse como 2026.
Los portales se abrieron con Dead Kings, quienes, en un show no apto para epilépticos (una pequeña advertencia hubiese venido bien), dominaron el Coliseo con una calidad técnica que, francamente, no se ve demasiado a menudo en los shows locales. Si la atmósfera de Deftones y el manejo actual de Bring Me The Horizon tuvieran un hijo, Dead Kings serían los justos herederos del trono. Aunque limitarlos a sus similitudes sería desacreditarlos, porque realmente sorprenden en todo aspecto en cuanto a calidad de ejecución se refiere. Un exquisito rango vocal, con variaciones bien manejadas, y una ecualización más que adecuada, en la que todos los instrumentos pudieron destacar por igual.
En esta apertura, comentaron, presentaron material inédito de su próximo álbum. Una presentación que, sin duda alguna, deja altas expectativas y ansias por escuchar más. Una decisión acertada por parte de la producción para crear el puente entre lo moderno y el viaje hacia el pasado que estaba por desarrollarse.
Alesana entra de lleno con una jovialidad que acentúa la sensación de estar en 2010. Resulta difícil de creer que Denny Diablo esté más cerca de la tercera edad que de los veinte. Y de igual forma, si bien los rostros que se veían en el público anticipaban personas mayores de 25 años con posibles problemas de rodillas, aquello no aplicó en absoluto, ya que la energía fue tal como si absolutamente todos los presentes tuviesen entre 15 y 20 años. Desde el comienzo de «Curse of the Virgin Canvas», el mar de asistentes se elevó alto y firme, saltando y coreando ensordecedoramente cada verso de la canción.
Hablar de cada tema por separado es irrelevante, pues la energía se mantuvo en pleno éxtasis a lo largo de los más de 50 minutos en que tocaron el disco. Ya fuese al cantar «The Murderer» o «To Be Scared by an Owl», es un hecho que el público no decepcionó ni desperdició ningún segundo. Se sintió refrescante, pese al sofoco del calor y la falta de ventilación, la devoción mutua entre fanáticos y artistas. Incluso llama la atención la dedicación total de todos los integrantes de la banda, en una entrega completa y recíproca, provocando que se tratase incuestionablemente de un viaje a más de una década atrás, cuando hace apenas un mes The Emptiness cumplía 16 años.
Si bien algunos mencionaron que la acústica del Coliseo no fue la mejor, aquello no pareció importarle demasiado ni a la banda ni a su audiencia, lo que hizo que se sintiera todavía más fiel al post-hardcore de los 2000, donde lo importante no era la pulcritud sino la manifestación total de la emoción, y eso estuvo presente en todo momento.
El agradecimiento de la banda no fue con una ni dos, sino tres canciones extra, en las que, por supuesto, finalizaron con «Apology», un himno infaltable que estrujó las últimas fuerzas y el éxtasis de todos. No sin antes unas emotivas palabras de Denny, de las que queda resonando: “Si estás aquí, tienes que saber que es porque perteneces aquí“, frase que probablemente más de uno necesitaba escuchar.
La resistencia a irse era evidente. No es usual ver que a una banda le cueste tanto despedirse. Podía apreciarse cómo sabían que debían volver al presente, pero se aferraron a ese magistral viaje por el pasado hasta el último microsegundo. Tanto así que, incluso después de terminado el show, salieron por la reja lateral del recinto para tomarse fotografías y autografiar pertenencias a sus fanáticos. La humildad con la que Alesana retornó a nuestro país es escasa de ver en bandas con más de 20 años en la industria y, sin embargo, ellos no decepcionaron.
Te dejamos la galería de fotos a cargo de @Crisrock_photography


















