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Conciertos Rock & Metal

FeñaViene del norte y tiene doble profesión, periodista y audiovisualista. En esta mezcla siempre ha estado presente la música y el rock, fue tecladista de Darkemist durante una década y acaba de publicar un libro: la biografía de Dorso, a propósito de los 30 años de la banda.

María Fernanda Mánquez Monsalve nació en Chuquicamata y a los 18 años se vino a Santiago a estudiar Comunicación Audiovisual y luego de egresar complementó su carrera con Periodismo. Multifacética, ha trabajado en incontables proyectos, en Santiago principalmente aunque desde hace algunos años viaja por unos meses a Brasil, a modo de pasantía con una escuela que enseña cine -creada por lo realizadores del film “Ciudad de Dios”-, ha sido docente en la Universidad Uniacc y hoy trabaja en un proyecto televisivo en la Universidad de Santiago.

En una etapa final de escritura y edición, el libro biográfico de Dorso contó con el apoyo del Fondo del Libro del Consejo de la Cultura.

“Dorso” por Feña Mánquez

Cuenta que la idea del libro no fue inmediata. Originalmente, tuvo más que ver con algo audiovisual que con la escritura: la idea de contar la biografía surge de la banda, de querer rescatar y recopilar videos antiguos. A partir de ese material audiovisual los ayudé a digitalizar varios Vhs que son archivos de Gamal y del Pera; aparecieron los primeros ensayos del 84’, un show en el Festival de la una… Y creo que ahí comenzó todo. A partir de eso nace la idea de armar algo aunque no estaba claro si sería un documental o algo así.

Sin embargo, mientras el proyecto seguía sin formato y en una etapa inicial de estructurar la historia, cuenta Feña que fue su colega argentino Emilio Fernández, Cicco, un “capo del periodismo irreverente”, quien le dio la idea de escribir un libro y que posteriormente guió el proceso como asesor narrativo.

Desde ahí en adelante, confiesa, fue un desafío agotador pero muy entretenido de realizar y presenciar cómo tomaba forma. Fue complejo dedicarle tiempo y prioridad, principalmente por la pega formal del día a día, con plazos más inmediatos que los proyectos personales.

Cuenta que con los chicos de Dorso hay una muy buena relación, considerando que han pasado ya varios años, desde que el baterista Fran Muñoz cuando estaba en Darkemist se integra a Dorso  hasta la actualidad. Feña -continúa- fueron muchos meses de recopilar información, juntar material de todo tipo y trabajar la escritura del relato. Como fuimos medio vecinos con los Cuadra, las innumerables reuniones con el Pera y su familia, además de su señora Macarena, su hermano Álvaro colaboró bastante con los primeros recuerdos y anécdotas, en parte son personajes de la historia también. Chascarros infantiles  y sus primeras incursiones con el rock se complementan con una rama de otras voces que se van integrando a la historia.

Bromea con la cantidad de copas de vino o chelas que se tomó durante algunas rondas de entrevistas, las que fueron clave para contar esta historia; perdí la cuenta, pero me impresionó también la cantidad de vínculos anexos que tiene la gente con la banda, cómo van apareciendo más amigos, testigos de anécdotas que ayudaron a cerrar escenas, cosas así..

Lo más difícil según Feña, desde la perspectiva literaria, fue precisamente esto último darle forma al relato. Cuenta que para ella ha sido una gran experiencia, el proceso tuvo una mezcla de todo… es como una ópera prima, en gran parte experimento, no conocía el proceso real de escribir un libro, y éste finalmente sí es una especie de documental. A medida que fue tomando forma también se va soltando la mano, o uno va adquiriendo un estilo que se acomoda a la historia y cómo la cuentas… en cierta forma es similar a un rodaje. Fue una majamama creativa, que claro, fue la raja, bien potente. La cantidad enorme de gente que fui conociendo en el camino, te das cuenta que no sólo se enmarca en el mundo del rock o la música, es gente que conoce a los integrantes de Dorso por distintos motivos y traen muy buenas historias a su cabeza y que aportaron al proceso. 

Volviendo a la temática del libro, cuenta que tiene datos anecdóticos de la historia de los integrantes de la banda, es una trayectoria de 30 años que se dosifica en este libro, y el relato se construye a partir del entorno más cercano y familiar de los Dorso, partiendo de la primicia de considerarla como una de las bandas pioneras de la escena metalera en los ochentas en Chile, y considerada como una de las bandas de culto por sus seguidores. Una historia que ha tenido luces y sombras, pero que sigue ahí a través del tiempo. El diseño de arte, portada y diagramación, estuvo a cargo de Aldo Rojas, “que también mezcló su talento con la buena onda hacia la banda y sus respetos como fan”.

libroFinalmente Fernanda cuenta desde la perspectiva de mujer y metalera, lo que le entregó este gran proceso de escritura: Como la escena es principalmente masculina, encuentro valioso que una mujer pueda escribir desde su perspectiva y punto de vista, cómo es la escena, la que ha ido mutando hasta hoy. También hay –con sentido del humor- una descripción de una caricatura social del “metalero”, y que aún están ahí…  finalmente, estoy recién dimensionando este libro como producto, o como creación. Sobre todo lo que implica como registro.

Ahora empieza toda una segunda parte, que es la difusión y que todos puedan acceder a este libro, de norte a sur, ya que Dorso es una banda reconocida y querida a nivel nacional y están en el colectivo musical como un referente de los inicios de agrupaciones metaleras en Chile.

¿Quieres una copia? Escribe a librodorsalico@gmail.com

Por Celeste Jamacg

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