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Conciertos

Live Review | L.T. Rhapsody y Primal Fear en Argentina: Invasión Italo-Germana

rhapsody

4 de septiembre 2016 | Teatro Flores, Buenos Aires – Argentina

Review: Juan Manuel Guarino  | Fotos: Kari Parodi

 

LEGIONSKY // ISIDRIS – Los créditos locales

Ingresé al Teatro de Flores un poco antes de las 19.00 horas, cuando los locales LegionSky estaban finalizando su presentación y, para sorpresa mía, el recinto ya se encontraba bastante concurrido si bien aún no había alcanzado ni a la mitad del total de los presentes que terminarían asistiendo a la jornada. Estimo que algo tuvo que ver el hecho de que la fecha se realizara un día domingo, ya que seguramente muchos de los presentes no habrán tenido contratiempos laborales que siempre impiden que uno pueda llegar más temprano.

Luego de que la banda del tecladista Luca Medina cerrara su breve set, con un Power Metal muy en sintonía con los actos principales, llegó el turno del segundo soporte local, Isidris. El cuarteto viene presentando su reciente debut, el muy recomendable “Fire, Stone & Blood”, y se vienen perfilando como una nueva promesa para refrescar la escena Heavy/Power Metal de la Argentina. Con un breve pero más que correcto show, el cual contó con un sonido decente, la banda logró entretener a la audiencia (que iba en aumento minuto a minuto) de la mano de temas muy pegadizos como “We Rule”, “One in a Million” o “Why?”. Párrafo aparte para el guitarrista Juan Pablo Kilberg (ex Renacer y Magika) quien demostró tener un dominio absoluto sobre su instrumento.

Se despidieron muy aplaudidos por el respetable y dejaron el clima muy a tono para los platos fuertes de la noche. A seguir de cerca a esta banda que tiene mucho potencial para seguir creciendo.

Apenas pasadas las 20.00 hs. ya el Teatro estaba colmado casi hasta el tope. Era el turno de las atracciones principales de la velada…

LUCA TURILLI’S RHAPSODY – Sinfonía sin fin

Confieso que no estaba para nada entusiasmado en la previa con la presentación Luca Turilli’s Rhapsody.  Esta desmembración del Rhapsody original que marcó la separación del tecladista Alex Staropoli  por un lado y del guitarrista Luca Turilli por el otro, a la fecha cuanta con dos discos de estudio aburridísimos, con canciones sobrecargadas de arreglos orquestales y sinfónicos capaces de emular hasta al soporífero más potente.  Quizás alguno piense que se trate de un problema o prejuicio mío para con el género; permítanme aclararles que el año pasado, en este mismo recinto, fui testigo de un fantástico show de los alemanes Blind Guardian, banda que está entre mis predilectas y que a su vez tiene una fuerte conexión con los italianos Rhapsody por su estilo operístico y de líricas fantasiosas.   Queda claro, pues, que no se trata de un problema de género sino de que Luca Turilli no la viene pegando con su propuesta.

De todas formas quienes parecen ser los primeros en estar de acuerdo conmigo son el propio Luca y su banda, ya que el repertorio estuvo conformado, principalmente, por canciones del Rhapsody original para la alegría (intuyo) de la mayoría de los presentes y tan solo dieron el presente un par de piezas de  “Prometheus – Symphonia Ignis Divina, su producción más reciente. En resonancia con lo antedicho, se puede afirmar sin temor a equivocaciones que los puntos más altos del set, que duró un poco más de una hora, vinieron de la mano de canciones como “The Pride of the Tyrant”, “Dawn of Victory” o “Land of Immortals”, las cuales arrancaron mucho más fervor por parte de los presentes que las debutantes “Prometheus” o “il Cigno nero”.

Ahora, si tomamos como cierto lo narrado anteriormente no hay que perder de vista tampoco que el sonido fue perfecto de principio a fin, algo que no siempre ocurre en el Teatro de Flores, y que tanto Luca como quienes lo acompañan están encendidísimos arriba del escenario, sonriendo en todo momento, y con un entusiasmo que realmente contagia al público. Además de hacer gala de todo su talento, Luca no para de correr de un lado para el otro, saltando y haciendo piruetas alocadas, sin poder disimular su felicidad por estar tocando. Aunque debo decir que, por mi parte, la sorpresa vino de la mano del vocalista Alessandro Conti; el frontman sacó a relucir tanto su carisma como su poderoso caudal vocal, calzándose sin problema alguno los zapatos del inmenso Fabio Lione.

Un punto en donde creo que la banda falló fue en la inclusión de tantos solos instrumentales (los hubo de guitarra, bajo y batería). Pregunto: dado que el tiempo es más acotado, por tratarse de una presentación compartida con otra banda, y por lo tanto el repertorio no puede ser demasiado extenso ¿no es mejor brindarle al público más canciones en lugar de tanta auto-indulgencia musical?

El cierre con la potente “Esmerald Sword” fue un broche brillante para un show que en la previa se perfilaba como un bodrio y terminó siendo mucho más emocionante de lo que uno podría esperar. En estudio, Luca Turill’s Rhapsody presenta más dudas que aciertos. Y en vivo, esas dudas se compensan con impecables performances en vivo como la que se vio esta noche en el barrio de Flores. Cuál será el futuro para Luca Turilli y sus tropas, dependerá mucho de lo que puedan lograr en sus próximos lanzamientos.

PRIMAL FEAR – Acero Germano

A contramano de Luca Turilli, con los alemanes sí tenía una enorme expectativa por volver a verlos. Había pasado mucho desde su último show en Buenos Aires, en este mismo lugar, en 2011 y también habían pasado varios discos en el medio.  En aquél momento se había creado un vínculo muy fuerte entre el público y la banda. De hecho, en su página web, se puede ver que Ralf Scheepers (cantante) menciona ése show como su favorito.  De modo que se podía palpar en el aire las ganas por volver a ver a esta aplanadora alemana pisar suelo argento.

Ni bien la banda arrancó con la ya mega-clásica “Final Embrace”, y más allá de que tomó un par de temas para que el sonido se acomodara correctamente, ya se podían destacar algunos puntos que serían una constante a lo largo de todo el show y que son cualidades que se pudieron apreciar cada vez que Primal Fear se presentó en nuestros pagos: la precisión y la justeza con la que el quinteto lleva adelante sus performances es digna de admiración. Una ejecución tan prolífera que lo llevan a uno a pensar que si estos tipos no hubieran sido músicos, como ingenieros se ganarían la vida más que bien.

Después, claro, están las canciones y ahí PF tiene material de sobra, lleno de hits metaleros para corear a viva voz y con el puño en alto. La propuesta de estos alemanes distará de ser novedosa pero es tan eficiente que seguramente serán la envidia de más de una banda que practique este estilo tan clásico de Heavy Metal (que tiene a Judas Priest como referente inmediato) y que fracase en el intento de no sonar como una copia bochornosa. De modo que cuando están las canciones y la banda está aceitada, están dadas todas las condiciones para que la jornada se torne memorable. Y por supuesto que lo fue.

“RuleBreaker”, su trabajo más reciente, fue la excusa que los llevó a recorrer el globo nuevamente y por lo tanto fue más que entendible que sus canciones hayan ocupado la mayor parte de la lista de temas. Allí dijeron presente “In Metal We Trust”, la canción homónima al disco, la semi balada “The Sky is Burning”, aunque las más festejadas fueron las dos piezas elegidas como cortes de difusión: “Angels of Mercy” y “The End is Near”. Pero por supuesto que también hubo lugar para más clásicos y ahí se colaron entre el material más reciente las archiconocidas “Sign of Fear” y “Chainbreaker” (esta última perteneciente al ya lejano debut de 1998), la poderosa “Angel in Black”, aunque quizás haya sido “Nuclear Fire”, con su marcha imparable, la que definitivamente dejó sin aliento a los presentes.

Yendo a los músicos poco más puede agregarse a lo que ya se haya dicho. El debutante Francesco Jovino cumplió con creces su labor detrás de su enorme batería, entendiéndose a la perfección con el bajo de Mat Sinner, el cerebro detrás de todo este asunto, conformando así la base ideal para que las guitarras de Tom Naumann y Alex Beyrodt nos terminen de machacar el cerebro con sus riffs y sus solos (más allá de alguna que otra falla sonora). Pero claro, es el gigante Ralf Scheepers quien siempre se hace amo y señor del escenario con su inmenso carisma, con el enorme tamaño de su humanidad y con sus agudos imposibles. Ralf también recordó la especial comunión que se dio entre su banda y el público argentino en sus visitas anteriores, y por eso no paró de arengar todo el tiempo y de interactuar con los fans cada vez que la ocasión lo ameritaba desafiándolos a imitar sus vocalizaciones.

Y qué mejor forma de cerrar esta magistral clase de Heavy Metal que con un himno tan instantáneo como lo es “Metal is Forever”, a estas alturas, el “Enter: Sandman” de Primal Fear. Por supuesto que todavía faltaban los bises y fueron “Rollercoaster” y “Runing in the Dust” (otra fija en sus setlists) las encargadas de ponerle el broche final a un show que quedará seguramente por mucho tiempo en la mente de los allí presentes. Primal Fear hace rato que es un acto establecido en la escena Metalera mundial. Con shows como estos, vale la pena reafirmar que nunca hay que perdérselos cada vez que se tenga la oportunidad de apreciarlos en vivo.

Agradecimientos a GS Y NWM por dar la oportunidad a iRockCL de estar presentes.

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Noticia publicada por el área editorial.

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