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Live Review | Snarky Puppy: El reencuentro con la fiesta

Foto Referencial show año 2015 en Teatro Nescafé de Las Artes - Miguel Fuentes
Foto Referencial show año 2015 en Teatro Nescafé de Las Artes - Miguel Fuentes

Foto Referencial show año 2015 en Teatro Nescafé de Las Artes – Miguel Fuentes

Snarky Puppy

Invitados: Newen Afrobeat + Banda Magda

11  de marzo 2016 | Teatro La Cúpula

Review: Pablo Toledo

 

Un banquete de sonidos, texturas y colores, eso es lo que se vivió anoche en el Teatro la Cúpula, una celebración que, en contexto, eran los 8 años de Santiago Fusión pero que terminó escalando hasta ser una fiesta para todo aquel que tuviese o fuese capaz de inventarse un motivo para darse al jolgorio.

Tres fueron las agrupaciones citadas a darle vida a esta reunión: Newen Afrobeat, locales conocidos ya con amplio repertorio y experiencia en círculos tanto nacionales como continentales, exponentes del fusión afro-latinoamericano, Banda Magda, proyecto musical de la acordionista y cantante griega Magda Giannikou que solo soy capaz de clasificar como fusión ya que su música se movía fluidamente al menos por 3 continentes y, por último, los cabezas de cartel, Snarky Puppy, agrupación liderada por Michael League, punta de lanza del jazz fusión norteamericano. Cartel muy nutrido que pegó muy bien de principio a fin. 

Newen Afrobeat es una banda con calle y se nota. Habituales del circuito local la tuvieron muy clara cuando se subieron al escenario: Aquí estamos para mostrar lo mejor y prender la cosa. Y así fue. Comenzaron mostrando su material más bailable, evolucionando a lo más funk para terminar pincelando con toques de rock y letras en mapudungún los 40 minutos de tiempo que se demoraron en calentar el horno, algo razonable considerando que todavía faltaban 2 bandas y ya estábamos pasados un poco de las 8 pero el público quedó con gusto a poco y es porque los nacionales se encargaron de hacer que cada uno de sus 14 integrantes nunca parara de imprimir energía, fuese con o sin instrumento. Una entrada contundente, sin duda alguna, un acierto de la producción en su elección de telonero.

Luego llegó el momento de Banda Magda, agrupación que lideraba la señorita Magda Giannikou, la que poseía la dicha de tener a todo Snarky Puppy en sus filas a excepción de uno de los tecladistas. Aquí es donde empezó a hervir el aceite y el aroma del sofrito musical ya se empezó a sentir fuerte. Banda Magda paseaba saltando de estilo en estilo, desde el R&B a la bossa nova, del jazz más coqueto al MPB más urbano, hasta con un tema de Seu Jorge entremedio. La sensualidad de Magda ayudó a efervescer todo de una forma que terminó con el público cautivado a tal punto de hacer corear a todo el teatro un pequeño arreglo vocal que después ella ocuparía a placer, haciéndonos partícipe de su música de forma integral. Un talento y carisma desbordante, podría haber sido perfectamente el plato de fondo pero no, la presencia de Michael League y compañía junto a ella solo terminó por colocar al teatro a disposición de lo que fuese para terminar de ser encantados por este vertiginoso recorrido por los sonidos del mundo.

Y es así como entramos a Snarky Puppy, hirviendo de hambre y deseo por más, se sentía en el aire, era algo mucho más poderoso que la expectación y así nos enfrentamos al ensamble de Saxo/Flauta traversa (Bullock), 2 trompetas (Jennings, Maher), percusión (Werth), batería (Thomas), 2 teclados (Stanton), guitarra (McQueen) y bajo (League). El plato fuerte había llegado en el mejor momento. Sin mayor trámite ni exordio, comenzaron con cortes de sus placas más nuevas, como Family Dinner Vol. II, con su más fiel sello de talento, fiato y entrega de amor, amor a la música. Los solos, oh, porque sí, no hubo nadie que no se fuese sin estar un momento bajo la luz divina de la inspiración, allí no habían mejores o peores, todos daban lo mejor que tenían, sonidos que uno no está acostumbrado a escuchar, ejecuciones perfectas salidas directamente desde el alma a una intensidad hechizante, nota aparte los solos de vocoder y la percusión caótica de Nate Werth, sencillamente monstruosos.

Así avanzaba la noche, el aire se comprimía cada vez más porque la gente ya no podía quedarse sentada, el encanto los hacía fluir hacia la cancha, a por más. Y más tuvieron cuando mostraron cortes de Culcha Vulcha, disco próximo a salir. Considerando que el último lanzamiento, que le da nombre a la gira, Family Dinner Vol. II fue publicado el 12 de Febrero de este año habla de lo incansable de esta banda en cambiar el paradigma musical. Todos los temas fueron recibidos con fervor, a veces explotaba un poco todo como cuando tocaron Lingus, de la placa We Like it Here. El desplante y la composición de los músicos hacía que cualquier falla o error pasara desapercibido, como un cambio de tiempo, una cromatización, lo que fuese. Todo sonaba bien. Hasta que llegó Shofukan, tema que cerró la actuación de la banda y dejó a todo el público coreando hasta el final del concierto durante minutos. Creo que la felicidad de los músicos se impregnaba en cada nota y generaba un círculo virtuoso de júbilo, una conexión directa de placer y entendimiento. Fue plato de fondo y postre, dudo que alguien no haya quedado satisfecho con semejante display de vitalidad.

Entré a la cúpula sin conocer a nadie y salí sintiéndome parte de algo, ese tipo de sensaciones trascienden al sonido, a la habilidad, a la composición o a la ejecución, es la vida que bandas como Newen, Magda o Snarky Puppy usan como principal combustible de su oficio. Así, arden.

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