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Live Review Internacional

Pierce The Veil y el eterno legado de Resiliencia

Nota: @pvpularmonster | Foto: @xmarceloalejandro

Un Teatro Caupolicán agotado. Miles de fanáticos con estilos diversos. Una intro vívidamente mexicana cuando las luces se apagaron y una salida al escenario puntual, tal como estaba programado. Ese fue el primer sorbo del ambiente que estaba por vivirse y que se esperó por más de un año.

Quizá la mayoría de los presentes en el teatro eran rostros más bien jóvenes, podía notarse en su energía y comportamientos propios de tener poca trayectoria en el mundo de los conciertos; y para ellos, ver y escuchar a Pierce The Veil en vivo fue una experiencia completamente diferente a la que vivieron aquellos que crecieron con su música.

Para la juventud, la noche fue de frenesí, explosión, disfrute y emoción. Pero para los emos jubilados –que reaparecen sutilmente entre las sombras vestidos de oficina con el pelo corto y los ojos delineados–, fue un golpe de realidad duro y emocional: lo logramos. No solo resistimos hasta mayo, sino también resistimos la adolescencia, la temprana adultez, y el día a día que a menudo nos azota sin descanso, tal como ese circlepit que se manifestó a lo largo del recital.

No ser emocional en esta reseña es complejo. Toca una fibra profunda del dolor que fue acompañado por Pierce The Veil durante más de una década, casi dos. Verlos hoy en el escenario con la misma actitud que cuando tenían 20 años, con el mismo peinado y el mismo público con ropa negra y las patillas alisadas, otorga inevitablemente un ticket de regreso hacia el pasado.

Pierce The Veil conoce a su público bien. Las canciones del Jaws of Life (2023) se complementan y resuenan tan fuerte como las de Selfish Machines (2010) y A Flair for the Dramatic (2007), aunque existe una diferencia de voces y coreos dependiendo de la época, de ahí que se pueda reconocer la diferencia etaria entre el público.

Pero hubo éxitos que resonaron por igual y sin distinción: aquellos pertenecientes al Collide with the Sky (2012). Algo ocurre con ese álbum que lo vuelve un emblema transversal con un mensaje de lucha, tristeza, soledad y resiliencia. Bastante claro quedó durante “Hold On Till May“, en el que unos emocionados Vic y Jaime podían verse observando las múltiples caras por las que caían lágrimas y las voces desgarradas que acompañaban a sus guitarras, como si pudieran reconocer en su audiencia a sus versiones pasadas, creando un portal que teletransportó a todo el Caupolicán hacia una época donde la vida dolía sin salida.

Varias personas del público tenían una expresión de gratitud, un estado de absoluta presencia en el que parecían reconocer y agradecerse a sí mismos por no haberse rendido, por estar aquí hoy, y seguramente ese mensaje continúa sosteniendo a las almas menos experimentadas que necesitan algo a lo que aferrarse. Eso se vio cuando Vic pidió que levantaran la mano aquellos a quienes la música los había salvado, y el teatro se llenó de brazos alzados como ramas de un árbol viejo y sabio expandiéndose por todo el lugar.

No tocaron Caraphernelia, y varias canciones que se habían visto en setlists de otros países no estuvieron presentes en Chile. Sin embargo, la sonrisa de los integrantes y los ojos brillantes exclamaban devoción pura; admiración, alegría e incluso expresiones corporales que daban la sensación de que necesitaban pellizcarse para darse cuenta de que no era un sueño. Así de potente estuvo su fanaticada chilena.

La experiencia sobre el escenario se les nota. Control total sobre sus instrumentos y voz, la calidad del sonido y los paseos recurrentes pero ordenados de lado a lado o sobre la tarima, el jugueteo con las guitarras y la poca necesidad de rellenar con palabras demuestra que Pierce The Veil se han posicionado como veteranos de la escena emo con justo mérito, pero también realza su pasión por lo que hacen, la preocupación genuina por quienes los siguen y su deseo de conexión íntima a través de su música por sobre la fama.

Este regreso a sudamérica se vive distinto para todos, fanaticada y banda. Ellos, adultos que lograron cumplir sus sueños y vivir de lo que aman, quedando atrás las dificultades que los inspiraron a componer su discografía; y nosotros, repartidos entre jóvenes que apenas están descubriendo el mundo y adultos que se arman de valor para admitir que no tienen nada resuelto como creían que lo harían, y que aún intentan encontrarlo.

En conjunto, somos todos seres humanos rotos, heridos, unos con cicatrices físicas y otros en el alma, intentando hacer lo mejor que podemos, aguantando día a día, semana a semana, mes a mes y año a año, existiendo y resistiendo por instancias como la vivida, en la que podemos fusionarnos con lo que amamos y sentirnos, por un instante, como que estamos colisionando con el cielo.

Foto: @xmarceloalejandro para HXC Life

Setlist

Death of an Executioner
Bulls in the Bronx
Pass the Nirvana
I’m Low on Gas and You Need a Jacket
I’d Rather Die Than Be Famous
Yeah Boy and Doll Face
She Makes Dirty Words Sound Pretty
I Don’t Care If You’re Contagious
Wonderless
May These Noises Startle You in Your Sleep Tonight
Hell Above
Emergency Contact
Circles
Disasterology
Hold On Till May
King for a Day

Written By

Audiovisual, amante del metalcore y las emociones humanas. Me gusta retratar en mis escritos lo que sienten las personas en los conciertos y analizar el metal desde el desarrollo personal de los artistas ♡

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