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LIVE REVIEW | EXODUS : Demoledora cita con las raíces más intensas del thrash metal

Foto: Julian Pacheco - CKConcerts

 EXODUS EN SANTIAGO

11 DE OCTUBRE | CLUB KMASÚ PREMIERE

 

 

Foto: Julian Pacheco - CKConcerts

Foto: Julian Pacheco – CKConcerts

16 años han pasado desde que Exodus, pioneros del sonido thrash del Bay Area, debutaran en Chile. Tiempo en el que sus visitas se extienden a siete, contando la de ayer en Club Kmasú. Su última presentación fue en el marco de The Metal Fest el 2012, y ahora el reencuentro con sus fans chilenos se haría en un concierto en solitario, con la primicia de tener de regreso en la voz a Steve “Zetro” Souza y quien debutaba en nuestro país. Un reencuentro que agotó las entradas, por lo que se esperaba una presentación al límite.

A las 20:30 horas, Massive Power, banda santiaguina que este año celebra 20 años de trayectoria, con su primer larga duración lanzado el 2013, tuvieron la misión de abrir los fuegos. Y verdaderamente lograron encender la mecha con efectividad desde el primer minuto, desatando en el público, que se apostaba en el centro de la cancha, un mosh pit que no se detuvo en los, aproximadamente, cuarenta minutos de presentación. A pesar de que el sonido no fue el más pulcro, si contó con la potencia necesaria que se merece una banda de apertura. Temas como “License to Kill”, “March of Destruction” o “Massive Power”, todas de su placa homónima, revelan claras influencias en la vieja escuela del thrash metal, con mención especial a Testament, de quienes es imposible no compararlos. Un acierto de la productora el dar la oportunidad a bandas que llevan trabajando incesantemente por tantos años a un nivel underground. Veinte años en el ruedo no es menor, y el tener la posibilidad de abrir a una banda tan insigne como Exodus, sin lugar a dudas es una excelente plataforma para llegar a un público que seguramente ignoraba de su existencia, más aún ahora que tienen una placa de gran factura bajo el brazo.

Después de  algunos minutos de retraso, y con el Club Kmazú totalmente atestado de fanáticos hasta el último rincón, la música envasada se silencia, y la característica intro de Bonded By Blood se escucha amenazante, con el público eufórico, una vez comienzan los poderosos riffs de este emblema del thrash metal, se desata un furioso mosh pit, se activa un extintor, y nos envolvemos en un ruedo infernal, el polvo blanco inunda el recinto dejando a la banda escondida tras una cortina de humo. Zetro Souza interpreta con fuerza y desde las entrañas este clásico grabado originalmente por el desaparecido Paul Baloff, la noche se venía apabullante. Sin tregua y con el público enardecido la carga continúa con”Scar Spangled Banner” corte que abre Tempo of Damned, álbum que marcó el regreso de Zetro a la banda el 2004.

Gary Holt actúa como la piedra angular que es en la banda, es el maestro de ceremonias desde la guitarra, con sus veloces solos y esa postura que se adueña del frente y parado sobre los retornos, el también guitarrista de Slayer, demuestra su liderazgo cada vez que toma su turno en el escenario. El otro miembro fundador, Tom Hunting desde la batería, mantiene la intensidad rítmica, siempre veloz y precisa, complementando el buen trabajo del guitarrista Lee Altus y Jack Gibson en el bajo.

Volvemos al álbum debut y “And Then There Were None” inyecta sus menos veloces, pero pesados riffs que invitan a sacudir las cabezas y a seguir el coro hasta que el vuelco hacia la velocidad reintegra el mosh en la pista, para continuar con “Iconoclasm” extraído de The Atrocity Exhibition… Exhibit A del 2007, álbum que cuenta en la voz con el recientemente alejado Rob Dukes, y que Zetro no tiene problemas de interpretar, imponiendo su estilo a un poderoso corte que si bien mantuvo la revuelta en el centro de la cancha, fue recibido más fríamente por los asistentes, que como es de esperar reaccionan en masa y con mas euforia al momento de sonar los clásicos de Bonded By Blood, lo que queda demostrado cabalmente cuando Souza anuncia  el emblemático “Metal Command”.

“Fabulous Disaster”, “Children of a Worthless God” se sucedían antes de la explosiva introducción a “Piranha” uno de esos clásicos inolvidables de los orígenes del thrash metal, cabalgantes riffs que crearon escuela. Luego, las percusiones tribales de fondo nos adelantaban “Pleasures of the Flesh” perteneciente al segundo álbum del mismo nombre publicado en 1987, debut de Zetro Souza en la agrupación.

“A Lesson in Violence” siguió desatando la algarabía en la fanaticada, que a estas alturas no bajaba la guardia ante el arsenal thrashero con el que se enfrentaban. Con “Black List” la intensidad estuvo en vilo, pero no alcanzó a disminuir considerablemente, puesto que con “War is My Sheperd” los coros y puños en alto preparaban la revuelta con la demoledora “The Toxic Waltz” y la velocidad de “Strike of the Beast” momento en que se promueve el tradicional wall of death, en que como dos batallones, los fanáticos se enfrentan en un violento mosh de dimensiones apocalípticas, el infierno estaba ahí, y fuimos testigos partícipes de eso.

Era el final perfecto, pero aún quedaba más y la banda regresa al escenario luego de un par de minutos y nos rematan con “The Last Act of Defiance” de Fabulous Disaster, y “Good Riddance” de Exhibit B: The Human Condition (2010), para desempolvar los últimos cartuchos de una noche en que la vieja escuela del thrash metal tuvo un merecido reencuentro con esos clásicos que definieron el movimiento. Me hubiese gustado algún adelanto en vivo de Blood In, Blood Out,  álbum pronto a publicarse, aunque confío en un regreso próximo de la banda con parte de ese nuevo trabajo. Steve Zetro Souza agradeció constantemente la entrega del público, se sumó a los halagos que (sinceros o no) acostumbramos a recibir como el mejor público del mundo.

La calidad del sonido acusó en varias ocasiones una sobresaturación que no dejaba definir de la mejor manera las guitarras, pero eso pasó definitivamente a segundo plano, en un show intenso de principio a fin. Cuesta interpretar en palabras lo que vivimos anoche en Blanco Encalada 2850, nunca había visto ese recinto tan atiborrado de fanáticos que sin dudarlo fueron protagonistas de una ida y vuelta al infierno junto a una banda que debería estar en un cetro mucho más alto del que han logrado en más de 30 años de historia.

Prepárense en Antofagasta porque lo que se viene hoy será una experiencia que no pasará al olvido con facilidad.

Review: Freddy Veliz O.

Fotos: Julian Pacheo – CKConcerts

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Noticia publicada por el área editorial.

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