Y seguimos saldando deudas en Chile, esta vez con una banda esencial del sonido alternativo noventero, que a pesar de los grandes discos y melodías memorables, no despegó en popularidad como otros de la época. Eso podría explicar el increíble cambio del recital de Supergrass del Caupolicán a la Blondie. En fin, el recinto se colmó de pies a cabeza, ni la Debbie podía moverse tranquilamente, y la euforia estuvo presente de inicio a fin.
Leo Saavedra abrió la jornada, show que, lamentablemente, no pudimos ver completo por un retraso en el ingreso de prensa. La parte final del espectáculo mostró la calidad que le conocemos al músico, que resaltó con un traje brillante, especial para la ocasión, rodeado de una excelente banda y despidiéndose entre fuertes aplausos de un público que ya ocupaba 3/4 del lugar. Temas de su etapa solista y otros de sus bandas, como Primavera de Praga, sonaron de excelente manera.
Así, entre una expectación que podía sentirse en el aire, ingresa la banda al escenario. Supergrass en Chile, lo que parecía un sueño inalcanzable para muchos, se estaba viviendo en serio. “I’d Like to Know” fue un descargo fervoroso de una audiencia que nunca bajó los brazos, es más, el ánimo iba en aumento a cada instante. “Thank you for waiting” exclamaba el icónico Gaz Coombes, entre otros saludos y cánticos de la gente. “Caught by the Fuzz” nos seguía sumergiendo en la celebración del seminal “I Should Coco”, con un Mick Queen demostrando un aporte superlativo en bajo y en voces. “Mansize Rooster”, una apasionada “Mary” y la explosión de “Alright” dejaron la vara por las nubes. Este último tema se cantó muy alto incluso mucho rato después de terminado, con la gente extasiada coreando hasta más no poder. Tremendo momento.
En “We´re Not Supossed To”, el baterista Danny Goffey, de gran cometido y siempre muy expresivo, toma el bajo para acompañar una sentida interpretación. Aún cuando los decibeles bajan, la música y el ambiente mantienen una energía que parece inagotable. El disco “I Should Coco” fue tocado íntegramente, pero quedaba mucho más por ofrecer, como “St. Petersburg”, tocada exclusivamente en Chile, “Richard III”, que fue un mazazo de energía, y la festiva “Moving”, dando paso a la tremenda “Grace”, que en su momento demostró que la adultez de la banda no les quitaría un ápice de calidad. El encore fue para vibrar, y de seguro más de algún fanático lloró con las tremendas interpretaciones de “Sun Hits The Sky”, una composición que mezcla grandilocuencia y rock directo a la perfección, y “Pumping on Your Stereo”, que fue coreada a todo pulmón, como si la energía aún estuviera al 100. Notable.
Musica insistente, que busca y busca, que juega en el borde y explota cuál supernova sonora. Un ambiente festivo, con una buena barra y ganas infinitas de pasarlo bien. Bálsamo para tiempos difíciles. Que viva la música, y que Supergrass vuelva varias veces. Energía y clase hay de sobra.


















