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Conciertos Rock & Metal

Hubo una época en que todos nos sentimos identificados con ese clip, que nos enrostraba el rechazo de la popularidad


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Artículo|Litta

Era mediados de 1996 y MTV nos mostraba un vídeo que no nos hacia sentir, -por fin- solos en el mundo, cinco jóvenes excéntricos traían consigo un sonido peculiar y pesado. Quizás no entender nada de lo que decía la letra no era parte de lo esencial, por primera vez alguien mostraba una realidad, las actuaciones tenían mucho que ver con las situaciones que en algún momento “los raritos” vivimos en la adolescencia. Era la rabia de la incomprensión en su máximo nivel, la conexión con Korn fue unánime y colectiva, rápidamente muchos y muchas estabamos gozando el homónimo en nuestros ‘personal’. Era el desquite de los incomprendidos y Korn era el “Theme OST”.

Los noventas, ¿quién en su sano juicio no encuentra a esa época la más excitante?, en donde nace la rabia, la respuesta contestataria, la juventud realmente rebelde, que se atrevía a cuestionar la autoridad en todos los ámbitos, incluso entre ellos mismos, una década que muchos aún no valoran, que no comprenden lo grande que fue para algunos vivir los noventas con bandas como Korn, Deftones, Kittie, RATM, Papa Roach, Linkin Park o Coal Chamber al parlante. Ser la generación de la caída del muro, la era de la globalización, la juventud post dictadura, estar conectados instantáneamente con el mundo, la tecnología en nuestras manos, la comunicación, la ínterconectividad, las redes sociales, Internet, TV Cable, etc. Era la Época del todo y nada, porque mientras tus padres se dejaban embaucar por la promesa del neoliberalismo y la sociedad de mercado, nosotros vivíamos en nuestras burbujas, tragándonos todo lo vivido en el día a día para no causar más estrés.

Los 90’s, la época del divorcio, de los padres separados, de los hijos e hijas criados por nanas o abuelas, de la jornada completa, de la desinformación paternal y la lucha entre normales e inadaptados y Korn dándole música a ese contexto tan silenciado, era como si alguien supiera lo que vivíamos, como si por fin uno de los nuestros tenía el espacio que tanto deseabamos tener, llegar a ser verdaderas estrellas de rock y sin serlo a la vez, salir del anonimato y decirles a la cara a todos lo mal que se estaba llevando la cosa para algunos.

Por fin alguien hablaba de la rabia como un movilizador de masas, ya basta de seguir deprimiendonos con el gótico y el grunge, basta de poner la otra mejilla con el hipismo y perdernos en la impulsividad del punk. Por fin alguien hacía de la rabia una obra de arte, una moda, un estilo, estandarte y lema.

Recuerdo que los metaleros decían que eran poser, los punkys que eran comerciales y los grunge que eran moda. Pues sí, eran todo eso y más, incluso en la misma música venían a representar una minoría, una minoría que realmente era una mayoría, que por fin tenía su espacio. El Nu Metal había llegado para quedarse y les gustara o no, eran una maravilla. Distorsionando el sonido y llevando la saturación de bajos a otro nivel, mezclándose con samples y otros estilos como el Hip Hop, una verdadera TAQUILLA.

Quién no ha silbado el inicio de Falling Away From Me, quién no se maravilló con el vídeo de la bala (como solían llamar a Freak on a Leash), quién no se volvió loco con A.D.I.D.A.S repitiéndolo una y otra vez.

Cada disco que sacaban traía consigo más de un hit y todos apuntaban a un estado social claro, era música para personas incomprendidas, esas que están llenas de rabia, pero no la suficiente para verbalizarla, llenos de violencia pero no capaces de materializarla, asqueados del abuso pero sin el suficiente coraje para ‘darle cara’ al abusador.

Era un llamado, fuerte y claro que nos envolvía y nos decía, “yo fui como tú, aguanté, sobreviví y ahora estoy acá, arriba mirandote, cantándoles a todos quiénes quieran o no escuchar”.

iRockers después de haber perdido su esencia con sus dos penúltimos trabajos, The Path of Totality y The Paradigm Shift, hoy estos gigantes del Nu Metal nos traen el regreso de todo aquello que nos hizo seguirlos, un sonido denso, bajo y rudo, su último disco The Serenity of Suffering, nos transporta a la furia de los noventa y con un álbum art al puro estilo del Follow the Leader. Una mezcla de antaño, que pronto se dejará caer en nuestro país y quienes hemos estado a la espera de este reencuentro ponemos todas las fichas a su favor, éste sin duda alguna marcará un hito en lo que va del año de giras en Chile.

Coordenadas de venta

ENTRADAS
$36.000 General
$50.000 Palco
A la venta en Ticketek.cl, tiendas Falabella, Cines Hoyts y sin cargo y sólo en efectivo en tienda The Knife (Eurocentro).

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