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Funk / Reggae / Ska

Sticky Fingers, juventud en éxtasis

Los australianos emocionaron a un Teatro Caupolicán repleto.

Nota: Felipe Canalaes / Foto: @crisrock_photography

Y volvió Sticky Fingers a Chile. Una de las bandas más sorprendentes de la escena musical, por lo inusual de su llegada a la cima, en total independencia. Y con ese impulso, los australianos compusieron durante la pandemia el que podría ser fácilmente su mejor disco: Lekkerboy. Así, llegó la hora de ver el acto en vivo en un lugar ideal para aquello, como lo es el Teatro Caupolicán, que se apreciaba lleno hasta las escaleras y tremendamente efusivo por parte de una multitud que en su gran mayoría correspondía a veinteañeros con ganas de pasarlo bien.

Se apagan las luces y suena “Enter Sandman” de Metallica a modo de intro, la gente comienza a saltar y aparece Freddy Crabs, el tecladista, casi desnudo, sólo con unas minúsculas pantaletas, calcetines y zapatillas. Lleva un balón de fútbol bajo el brazo, lo lanza, saluda y comienza a aparecer el resto de la banda. Se oyen los primeros sonidos de teclado de “Land of Pleasure” y el grito ya es ensordecedor. Una vez finalizado el tema, el bajista Paddy Cornwall toma una mascarilla y la rompe, gesto que es acompañado de inmediato por una efusiva ovación.

La banda tiene a todos en su bolsillo, hay gritos y manifestaciones de una fanaticada efusiva. En medio de algunos acordes, Freddy saluda a un sector del público, tocándose el pecho de forma provocativa, causando euforia en los asistentes. El tercer tema, “Gold Snafu” es el primero de muchos que es coreado en pleno por un Caupolicán emocionado a tope.

Sticky Fingers pasa al reggae y a los temas lentos, como “Rum Rage”, en un abrir y cerrar de ojos. El guitarrista y vocalista principal, Dylan Frost, se luce en las cadencias de este último. Esta noche han compartido cartelera con Daddy Yankee, quien causa desmanes en el Nacional, pero “este es el recital correcto” dice un comunicativo y alegre Paddy.

Recursos hay y muchos. “We Can Make the World Glow” tiene un solo de guitarra cautivante de Seamus Coyle. “My Rush” suena inmensa y te lleva al trance directo. En medio del set, hay una bellísima sección acústica con “Napalm” y “Cyclone”, y una audiencia que se expresa con toda el alma. Paddy dice que este es el mejor show del tour, y aunque suene a palabras repetidas, podría serlo perfectamente. El ambiente así lo indica.

“How to Fly” fue muy esperado, coreado hasta tapar a la banda, y en “Australia Street”, la bola de nieve sigue creciendo, tanto que Dylan no da más y se lanza al extasiado público.

Se retiran, pero no tardan en volver para un bis con “Multiple Facets of the Same Diamond”, un tema más cadencioso que vertiginoso, que deja a todos emocionados y anhelando que este sueño se repita. Despedida final, y la sensación de haber recibido todo de parte de la banda, en una noche que será difícil de olvidar para todo fanático presente.

Written By

Veterinario de profesión, músico y periodista de corazón. Amante del rock y metal, me apasiona leer sobre música, escribir sobre música, escuchar y tocar. Bajista de la banda Nosomos. | Mail: felipe@irock.cl

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