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Conciertos

Lacrimosa: La vuelta triunfal del arlequín

La banda se presentó una vez más en nuestro país ante un importante marco de publico.

Nota: Freddy Véliz / Fotos: @crisrock_photography

El 2019, fue el año en que por última vez tuvimos la presencia de la banda suizo-alemana Lacrimosa por estas tierras. Han pasado cuatro años para que sus seguidores pudieran volver a vivir la experiencia en vivo de los oscuros sonidos que han hecho de esta agrupación, uno de los principales referentes del metal gótico. Teatro Coliseo fue el recinto que este 12 de Noviembre acogió a la horda de fans, que ataviados con sus prendas negras, maquillajes o peinados característicos del mundo gótico llegaron para entregarse a lo que los europeos vienen ofreciendo en el marco de su gira Leidenschaft.

Siendo exactamente las 19:00 horas, Dead Christine, banda nacional encabezada por Cristina Forno, que actualmente la lleva a cuestas como un proyecto solista, y que es acompañada por el tecladista y multi instrumentista Ramón Pasternak, en formato dúo, se hace presente sobre el escenario, y de inmediato nos va introduciendo en su sonido reflexivo y profundo, que en manos de la increíble voz de Forno, se torna envolvente y mágico. La chilena tiene un registro que asombra, dejando a la audiencia en estado hipnótico y totalmente entregado a las inquietantes y conmovedoras atmósferas que van creando en cada una de las intervenciones. Mientras Pasternak va generando distintos matices con su guitarra, teclado y programación de baterías y bajos, Cristina acapara la atención por su rol protagónico, exponiendo canciones de fina intimidad. Una presentación breve, pero estremecedora, que dejó al público ovacionando su performance.

Puntualmente a las 20:00 hrs, lo que se agradece, los anfitriones de esta jornada comienzan a subir uno a uno al escenario, en medio del vibrante saludo de los presentes. Cuando ataviada de un vestido blanco, la finlandesa Anne Nurmi expone su presencia, el público la recibió bajo potentes vítores, mientras sonaba la tradicional intro pre grabada de tema epónimo de la banda.
Los asistentes realzan sus voces cuando Tilo Wolff toma posición para interpretar “Schakal”, del imprescindible ‘Inferno’. Bajo una excelente performance de iluminación, y gráficas proyectadas en una gran pantalla de fondo, el concierto se fue desarrollando en medio de una catarsis sensorial provocada por sus sonidos, que han conquistado una leal fanaticada construida en más de tres décadas de existencia.

Sonidos que nos evocan parajes sombríos y grises, estados de profunda melancolía que se van cruzando entre riffs pesados provenientes de la fuerte relación con el doom, que Tilo ha ido edificando junto a Anne, quien tras el teclado aporta con la parte sinfónica de la propuesta, o intercambia roles con Tilo, como en ‘Daughter of Coldness’, momento de gran emotividad bajo el canto de la finlandesa.
Lacrimosa es una verdadera institución del gótico internacional que despliega una seguidilla de piezas donde confluyen el metal con lo sinfónico, épico, y sutiles atmósferas , con el peso de los riffs que en momentos se ejecutan a dos guitarras, una de ellas en mano de Tilo, quien impone su figura icónica, con su cabello bicolor y un traje negro de hombreras aladas que dibujan una imagen vampiresca, potenciada por su voz grave y sombría, que se complementa por la angelical, pero no menos oscura voz de su compañera musical. Los dos son los protagonistas inequívocos del concierto, pero esto no significa que los demás músicos no destaquen, al contrario, se abren momentos en que cada uno expone sus capacidades, en especial el bajista Yenz Leonhardt, que en diversas ocasiones toma lugar en el frente para arrollarnos con sus habilidades en las cuerdas graves, sin desmerecer el tremendo trabajo detrás de la batería de Julien Schmidt o el guitarrista Jan Peter Genkel, que ejecuta unos solos que calan hondo y logran amoldarse perfecto a las intenciones musicales de Lacrimosa.


Un concierto que contó con un sonido bastante pulcro y definido, bajo un manto de iluminación que unificó cada espacio para potenciar el estado contemplativo al que nos invitan los europeos. Cortes como “Wenn unsere Helden sterben”, “Celebrate the Darkness”, “Ich Verlasse heut’ dein Herz” o “Lieber über Leben” fueron parte de un repertorio enfocado mayormente en el álbum Leidenschaft, pero sin estar exento el recorrido por parte de lo más granado de su discografía, una que ha tenido altibajos, pero que siempre se las arreglan para sacar lo mejor de cada una de esas obras y armar un concierto redondo, que hacia final sorprende a los asistentes, que se retiraban post despedida con la coreada “De Morgen danach”, al interpretar la popular “Copycat”, cuando muchos incluso ya habían abandonado el recinto, varios de los cuales ingresaron corriendo al teatro para no perderse esta inesperada decisión del conjunto, y despedir la celebrada velada junto a la triunfal vuelta del arlequín.

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Noticia publicada por el área editorial.

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