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Conciertos Rock & Metal

Nota: Freddy Véliz O.  Foto: Cristian Carrasco

10 de Noviembre 2017 –  Bar de René

Desde la aparición de ‘Dual’, su segunda placa de estudio, los porteños Tephiret han experimentado un alza notoria en presentaciones en vivo y de cierta popularidad dentro del circuito rockero nacional. Reconocidos ganadores en el Viva Rock Latino Chile 2016, nominados en los Premios Escuchar y ampliamente elogiados por ese segundo álbum, el conjunto se proyecta con buenas luces para el futuro. Ahora ya casi terminando el 2017 se embarcan en una campaña crowdfunding para recolectar dinero y grabar el que será su tercer disco de estudio, del que tienen listos varios temas, y de los cuales hicieron una selección, que pudimos apreciar este viernes 10 de noviembre en Bar de René.

Con un marco de público que paulatinamente fue ingresando al local, la banda da inicio a su presentación con las atmósferas orientales de “Ommm”, corte incluido en ‘Regeneración’ primer trabajo discográfico de la banda, publicado el 2014. Prontamente Catalina Blanco va apoderándose del escenario con su magnética presencia, vocalmente dotada de un gran registro, además de dominar eficazmente su espacio. Como sorpresa para esta calurosa noche, tuvieron como invitado a Gabriel González en teclado quién dejaría una grata impresión en el transcurso del show.

La principal razón de este regreso de Tephiret por la capital, era mostrarnos parte del trabajo que incluirán en su nuevo disco, y potenciar la campaña de crowdfunding. Como lo prometido es deuda, luego de la intensidad de “Deseo” y la potencia progresiva de “Fracturado”, vino el primer debut de esta cita nocturna con “Sucio” título provisorio para un corte cuya progresión va convirtiéndose en una explosión de riffs y sonidos duros que  nos dejan tumbados a la pared, gran atisbo para lo que se viene en esta nueva obra de los porteños.

Invitando a la visita sorpresa, el tecladista Gabriel González, se vuelve al pasado, y del álbum ‘Regeneración’ la banda nos presenta el tema del mismo nombre, tempos más reposados y envolventes, que luego se transforman en una enérgica y elevada experiencia con “Nadiral”, la fuerza interpretativa de la banda denota la gran calidad de cada uno de sus componentes. “Vital” en conjunto con los instrumentales “Y” y “X” solo potencian mi afirmación. La música de Tephiret logra una inmediata conexión con el público que se entusiasma en corear cada pieza que emerge desde el escenario.

“Ares”, “Aura” y “Esfera” son los otros temas nuevos que la banda nos presenta, el primero ya había tenido su estreno en otras presentaciones, el segundo y el tercero, magníficas piezas, llenas de matices, distorsiones y psicodelia setentera, conquistando a varios de los comensales, una especie de amor a primera vista, en especial con “Esfera”, un corte que Boris (guitarrista y compositor), venía trabajando desde hace varios años, llegando la hora de ver la luz en esta tercera placa.

La banda como quinteto gana bastante en la solidez de su sonido, González logra cohesionar desde la riqueza tímbrica del minimoog, cubriendo espacios con delicadeza y un talento del que todos en el bar nos sentimos descubridores, sin duda alguna, el músico dejó una gran impresión en los asistentes.

Con el single “Tierra” nos acercamos al final, la fuerza de esta canción de estructura arraigada a nuestras raíces, contagia a todo el bar para corear junto a Catalina, que se muestra radiante al sentir esa llegada honesta con el público, uno de esos momentos de los que inevitablemente nos emocionamos, por los logros del rock chileno, por muy reducido que sea el espacio, o la importancia del escenario, siempre que exista esa conexión natural músico/público, es un paso adelante hacia mayores objetivos. La banda se retira pero los parroquianos del bar, conminan a su regreso, y definitivamente finalizan con “Fénix” del álbum Regeneración.

Una de las grandes virtudes de Tephiret es esa capacidad inmensa por crecer, tanto musicalmente o en lo que reflejan como trabajo de equipo. Esteban Silva, luce compenetrado en el conjunto, en solo meses de integrado, rápidamente puso su talento al servicio de la banda y complementándose con Ricardo Peña, cimentan robustas bases rítmicas que otorgan el peso necesario para darle densidad a la propuesta.

Tephiret nuevamente nos brindó en el maldito bar una experiencia musical extraordinaria, recibiendo una excelente respuesta desde los que ahí estuvieron, ellos están para cosas grandes y vislumbro un futuro porvenir, gracias a un trabajo tomado con seriedad y profesionalismo, además de la creatividad con que enfrentan el desarrollo de sus composiciones. Una banda que merece estar en boca de todos, y en cualquier escenario que les pongan por delante.

Atentos con el crowdfunding, merecen de sus aportes, para traer una nueva obra al catálogo nacional, por lo adelantado esa noche, ningún peso será malgastado.

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